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Sergio Crivelli
@CrivelliSergio
Con la macroeconomía blindada, dólar e inflación salieron de la agenda electoral. En su lugar, el PJ intenta instalar el “costo social” de la estabilidad y Milei, la cuestión Malvinas.
Dos jugadas del Gobierno: volvió a enfrentarse con empresarios industriales protegidos por los políticos y reabrió la causa de las islas con una movida que descolocó a la oposición más dura.
Javier Milei consiguió aprobar en la Cámara baja dos proyectos que considera clave y, en la alta, jueces que no responden a CFK. El peronismo no pudo en cambio modificar la agenda de Diputados.
En el Consejo de las Américas pronunció un discurso confrontativo y ratificó el plan económico. Los datos oficiales describen una realidad por completo distinta a la de los medios y los políticos.
Con muchos meses de anticipación arrancaron las disputas partidarias para 2027. En el Gobierno, el PRO camino a ser absorbido por LLA. En el peronismo, el kirchnerismo cierra el cerco sobre Kicillof.
Acallado el escándalo Adorni, el Presidente impone los temas del debate público: pulseada regional con Lula, relación con el FMI, campaña antiargentina y reforma de la carta orgánica del BCRA. Cristina desafía a Kicillof.
El mundial de fútbol ayudó al Gobierno al sacar la política de la agenda, pero más lo ayudaron los “progres” europeos al acusar de racismo a todo el país y unirlo. ¿La oposición? Descolocada.
Sin el escándalo Adorni, sin agenda propia ni liderazgo definido, la oposición quedó a cargo de Victoria Villarruel que intentó trabar el funcionamiento del Senado. La diferencia con Cobos.
Arrancó la campaña Milei 2027. El lunes, Luis Caputo garantizó el pago de la deuda por el próximo año y medio. El jueves, Milei se abrazó públicamente con Jorge Macri y metió una cuña en el PRO.
La destitución del jefe de Gabinete significó un revés para Karina Milei. El ascenso de Santilli, en tanto, posiciona a un negociador para las reformas pendientes, en especial la política.
Por defender a Manuel Adorni, Javier Milei exhibió su dependencia de los aliados en el Congreso. Terminó echándolo, pero tarde. Su derrota, sin embargo, no pudo ser capitalizado por la oposición.
La mejora de la calificación crediticia de la Argentina, la valorización de bonos y acciones y la baja del riesgo país no pueden ser capitalizados si al mismo tiempo se defiende a Adorni.