Creer que la sociedad digiere y tolera cualquier explicación o excusa difusa para la conducta de los funcionarios no sólo es un error, sino una subestimación y un riesgo.
Creer que la sociedad digiere y tolera cualquier explicación o excusa difusa para la conducta de los funcionarios no sólo es un error, sino una subestimación y un riesgo.