Historias ágiles para abordar en vacaciones


El guardián y otros cuentos

Por Gerardo Diego Morán

Ediciones del Dock. 200 páginas

El proceso por el cual un hombre o una mujer pasan de ser buenos lectores a convertirse en escritores no tiene misterios. En algún momento sienten la pulsión irrefrenable de brincar hacia el otro lado del mostrador y comenzar a contar historias. Y lo hacen.

Ese debe haber sido, sin dudas, el camino que también siguió Gerardo Diego Morán (Boedo, 1960), quien asegura que comprendió el significado del término soledad cuando falleció Alonso Quijano. “Ese día me sentí más solo que nunca sin mi amigo Don Quijote”, se define este admirador de Cervantes y del Herman Melville creador de Moby Dick.

Autor de tres títulos previos, su más reciente empeño llegó a los estantes de las librerías con el título de El guardián y otros cuentos.

Son en total 20 relatos los que componen su último libro. Algunos, breves, tienen la particularidad de fungir como preludio de la historia principal que le sucede. El formato no deja de ser extraño pero, a veces, el preámbulo termina por crear el clima propicio para adentrarse en la lectura.

Los primeros relatos tienen un carácter independiente pero luego el autor toma un objeto determinado, en este caso un diamante, y a partir o a través del mismo construye el resto de su obra.

La piedra preciosa aparece y desaparece, está en cada cuento. Es, con sus poderes mágicos, causa de insospechadas aventuras y factor de terribles desenlaces. Todos la buscan, todos la quieren, pero su presencia física es tan esquiva como extraña es su esencia.

Se trata, en definitiva, de relatos ágiles, ideales para abordar durante las vacaciones.

Una edición algo más cuidada hubiera sido clave para evitar algunos detalles de puntuación que, sin embargo, no terminan por malograr el libro.