Y, sin embargo, se mueve

La economía crece en un movimiento lento que se parece mucho a un letargo. Los tres motores que la impulsan son el campo, los hidrocarburos de Vaca Muerta y la minería, rubros que pese a su larga cadena de valor no terminan de traccionar en el terreno del empleo formal.

De hecho, crecen las cifras de las empresas que bajan sus persianas ante el embate importador, y el desempleo dio un brinco instalándose en el 7,5%. Y, sin embargo, la pobreza se redujo nada menos que en 3,4 puntos porcentuales.

La Argentina ha sido siempre un país difícil de desentrañar. Un territorio vasto poblado por una sociedad heterogénea estratificada en franjas sociales que viven experiencias por completo distintas. Ante un mismo modelo económico algunos viajan de vacaciones al exterior y otros, en cambio, no llegan a fin de mes.

Preguntarse cómo está la Argentina de hoy implica enfrentar el albur de un puñado de respuestas que, a veces, se contraponen. Los datos oficiales sirven como referencia pero no terminan de explicar el fenómeno. En este país dispar, el Indec informó en la semana que el índice de pobreza del segundo semestre del 2025 experimentó una retracción notable con respecto al semestre anterior. ¿Se palpa eso en la calle?

Según el organismo, “el porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza (LP) alcanzó el 21,0%; en ellos reside el 28,2% de las personas.

Dentro de este conjunto, el 4,8% de los hogares están por debajo de la línea de indigencia (LI), que incluyen al 6,3% de las personas”.

“Esto implica que, para el universo de los 31 aglomerados urbanos de la Encuesta Permanente de Hogares, por debajo de la línea de pobreza se encuentran 2.145 mil hogares, que incluyen a 8.474 mil personas; y, dentro de ese conjunto, 494 mil hogares se encuentran por debajo de la línea de indigencia, lo que representa 1.884 mil personas indigentes”.

Si bien los números no dejan de ser escalofriantes para un país rico en recursos y productor de alimentos, el dato siguiente resulta relevante: “Con respecto al primer semestre de 2025, la incidencia de la pobreza registró un descenso tanto en los hogares como en las personas, de 3,1 y 3,4 puntos porcentuales (p.p.), respectivamente.

En el caso de la indigencia, no se observaron variaciones estadísticamente significativas”. ¿Está funcionando el plan libertario? 

CONSUMO

Algo pasa en esta rara Argentina. En el día a día, en la vida cotidiana emergen los lamentos, la plata no alcanza. Sin embargo, el rubro esparcimiento florece cada vez que hay un fin de semana largo, un espectáculo deportivo o un recital de calibre internacional. Los boliches para comer, en su amplio abanico, tienen las mesas ocupadas; los cines se colman con promociones; los negocios de indumentaria, al menos en algunos outlet porteños, tienen fila de clientes en la puerta.

Como siempre ocurre, y no es algo privativo de este país, esta sociedad o este plan económico, hay todo un universo de personas que no acceden ni a la mitad de los bienes antes mencionados. Pero entre las grietas de la penuria se filtra un consumo que en algunos casos roza con lo suntuario.

Una vez más los números nos permiten tener un panorama. Según el  Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, en febrero de 2026 se registró un avance de 0,5% en la comparación interanual (i.a.), y un crecimiento desestacionalizado de 0,9% frente al mes de enero.

El rubro de indumentaria y calzado mostró un crecimiento estimado de 12,8% año contra año, mientras que el capítulo de transporte y vehículos arrojó en febrero una variación interanual negativa de -1,7%.

¿Cómo atrapar la realidad de esta Argentina resbalosa? Es evidente que la heterogeneidad en los resultados es una huella que deja el modelo económico libertario.

La economía crece, pero no todos los rubros lo hacen; ciertas personas consumen bienes y servicios que no son esenciales mientras otros tienen la olla vacía.

Sin ir más lejos, hubo hinchas que en la reventa de entradas pagaron $500.000 para ver en la cancha de Boca por sólo 45 minutos a un Messi que jugó a media máquina contra Mauritania, la selección de un país donde el 60% de la población es nómada. Y en junio llegará el Mundial y las gradas de los estadios norteamericanos estarán pintadas de celeste y blanco.

Despunta la tarde y en un esquina de San Telmo cuatro personas -dos hombres  y dos mujeres-, vestidos con remeras azules con el logo de AC/DC y sendas vinchas con cuernos rojos, esperan el auto que los llevará hasta el estadio Monumental para asistir al recital de la banda australiana. Son colombianos y hace un puñado de días que pasean por Buenos Aires a la espera del evento. Cuentan que pagaron u$s 200 por una ubicación alta, lejos de los artistas. Las entradas oscilan entre los $189.000 y $396.750. Las tribunas estuvieron repletas, mayormente por argentinos.

Los turistas extranjeros son también un termómetro para saber si el peso está apreciado con respecto al dólar, otro debate nacional. Los colombianos han disfrutado de todas las bondades de Buenos Aires, una ciudad con ribetes únicos. Están satisfechos, pero enfatizan, alarmados: “Está todo caro. Sobre todo la comida está muy cara. Es increíble”.

INFLACION

Es sabido, y los argentinos tenemos experiencia en esto, que la inflación es un flagelo que orada la capacidad de compra de toda la sociedad pero que, mayormente, hace estragos entre las personas de menores recursos. Quizás en la merma del proceso inflacionario anide la explicación, o al menos parte de ella, de la baja de la pobreza.

La inflación del mes de febrero fue del 2,9%, cifra que vino a confirmar la tendencia alcista del proceso, que no para de subir desde mediados del 2025. En términos internacionales el número es altísimo, pero si tenemos en cuenta que la inflación en diciembre de 2023 fue del 25%, quiere decir que la estrategia libertaria ha dado resultado.

Por estos días las consultoras privadas adelantan que el Indice de Precios al Consumidor de febrero podría mantenerse en el mismo nivel o bien caer levemente hasta el 2,7%.

El conflicto en Medio Oriente y el incremento del 6% en el precio de los combustibles han resultado ser un latigazo sobre la billetera del consumidor.

De hecho, el transporte de carga, un vector relevante en la logística, recibió el impacto por debajo de la línea de flotación. “Luego de 26 meses los costos del transporte de cargas volvieron a registrar un incremento de dos dígitos al cerrar marzo con un aumento de 10,15%, impulsados principalmente por el desproporcionado salto en el precio del gasoil”, recalca el comunicado de Federación de Transporte de Cargas.

La inflación parece estabilizada en la línea cercana al 3%.

De esta forma es casi imposible que inicie un descenso tan pronunciado como para que se cumpla la promesa del Gobierno, que había proyectado menos de un dígito mensual.

Pero volvamos al tema que nos ocupa desde el comienzo: la pobreza.

Tal vez parte de la merma pueda estar por el lado del salario. Veamos qué dice el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que conduce el economista Nadin Argañaraz.

 * Los salarios formales de enero de 2026 en términos reales respecto a diciembre de 2025 cayeron un 0,7% en el sector privado: los públicos nacionales un 0,8% y los públicos provinciales un 1,1%.

* En enero los salarios privados registrados (2,1%) crecieron menos que la inflación mensual (2,9%). Lo mismo sucedió en el sector público que creció 1,8% nominal (2,0% los nacionales y 1,7% los provinciales).

* En términos interanuales, en la comparación entre enero de 2025 y enero de 2026, la inflación fue del 32,4%. Si se considera la variación interanual real de los salarios, se aprecia una suba del sector público provincial (0,7%) y baja del sector público nacional (-7,6%). En el caso del sector privado registrado, la baja real interanual fue del -2,9%.

Por acá no parece estar la respuesta. Durante los primeros dos años de la gestión Milei la explicación al porqué las calles no estaban en llamas ante el descomunal ajuste del gasto público fue que el Gobierno se encargó de reforzar la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar.

La realidad asoma distinta. De acuerdo a un documento elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, “en febrero de 2026 los hogares que reciben la AUH y la Tarjeta Alimentar pudieron cubrir con esas transferencias entre el 39% y el 62% de la canasta básica alimentaria, y entre el 18% y el 28% de la canasta básica total.

Del informe se desprende que “la cobertura lleva cinco meses cayendo”, que “la canasta oficial subestima el gasto real de los hogares”debido a que utiliza una encuesta de gastos del 2004-2005, y que “el deterioro -de los instrumentos- en los últimos años fue severo”.

Pese a esto, la pobreza baja. Como dijo Galileo: “Y, sin embargo, se mueve”.