Y se cayó nomás de la Libertadores
Boca perdió con Universidad Católica y quedó eliminado de la Copa. El equipo de Claudio Ubeda no mereció la derrota pero no jugó bien, decepcionó a sus hinchas y cerró un primer semestre paupérrimo. Perdió 1-0 frente al conjunto chileno y deberá jugar la Sudamericana.
La noche fría de la Bombonera no tardó en calentarse. El clima se hizo hostil enseguida para los hinchas de Boca, que soñaban con una clasificación cómoda a octavos de final en la Libertadores. Pero la mano en este primer semestre de 2026 vino cambiada para Boca y otra vez perdió en su casa. Fue 1-0, quizá sin merecerlo, a manos de la Universidad Católica, que no hizo demasiado por el triunfo. Y el sueño de la séptima deberá seguir esperando, por lo menos un año más. El Xeneize cayó a la Sudamericana...
Boca salió a buscarlo con lo que tenía. Sin Miguel Mereniel (lesionado y en el banco) y con Ander Herrera meterse en un mediocampo diferente al habitual y con el emblema de Leandro Paredes tratando de ordenar alguna idea.
Enfrente, Universidad Católica fue a ver qué onda… Puntero del grupo D, sabía que la obligación era toda del dueño de casa. Que un empate era un triunfo. Y que, si podía aguantar un buen rato con el arco de Vicente Bernedo en cero, tenía la mitad de su objetivo resuelto.
Zafó en ese primer cuarto de hora el conjunto de Daniel Garnero. Y expuso la oscuridad que tiene Boca para atacar cuando el pibe Tomás Aranda no encuentra su lugar. El Xeneize tuvo aproximaciones. Más posesión, una que podría haber sido penal (solo el propio Changuito Zeballos sabe si lo sujetaron con fuerza del brazo o si se dejó caer en el área para impresionar al árbitro) y ganas.
Pero con esos pocos atributos no alcanza. Y el conjunto chileno, con mucho menos pero más picardía, le dio un golpazo. A los 34 la U salió de contra y armó la mejor jugada del partido. La definió Clemente Montes con un golazo desde fuera del área. Un disparo a colocar que dio en el palo izquierdo del arco Leandro Brey y se metió atrevido para el 1-0.
El partido cambió. No porque hubiera mejorado la Católica sino porque empeoró Boca. Los de Claudio Ubeda sintieron el impacto y la presión de estar obligados a darlo vuelta y así se fueron al descanso.
El segundo tiempo fue un ataque de nervios para Boca. En desventaja, el DT lo sacó a Herrera y mandó a la cancha a Alan Velasco. Y después salió Mateo Pellegrino y entró Angel Romero. Quiso inclinar la cancha con los cambios el Sifón. Pero Boca perdió la calma y la brújula.
Y el final fue emotivo y sufrido para los locales. El elenco chileno se fue apretando contra su arco y Boca lo empujó fuerza y sin ideas. La gente comenzó a jugar su partido y la desesperación explotó dentro y fuera de la cancha. El resultado no se movió y Boca cayó de la Libertadores a la Sudamericana. A nadie del Mundo Boca le pareció un premio consuelo.
