EL ARTISTA ASIATICO PRESENTA SU MUESTRA MAS IMPORTANTE Y PERSONAL EN MANCHESTER
Weiwei: “Arte es lo que hago yo”
En ‘Button Up!’ el disidente chino explora el impacto del colonialismo y la globalización. Inspirado en la impronta industrial de la ciudad británica, la exposición agrupa sus trabajos más monumentales.
El renombrado artista internacional y activista chino Ai Weiwei presenta la exposición Button Up! (“¡Abróchate!”), la mayor concebida para un solo espacio de toda su carrera, en la que vuelve su mirada crítica hacia los últimos 200 años de historia mundial.
Monumental en escala y ambición, Button Up! es la exhibición más amplia que el artista haya presentado en el hemisferio norte.
La muestra, que permanecerá abierta hasta el 6 de septiembre en Aviva Studios, un monumental centro cultural y de artes escénicas de Mánchester, es “la más importante y personal hasta la fecha” para el creador nacido en Pekín en 1957 y hoy reconocido en todo el mundo por su visión artística inquebrantable y su activismo político.
Desde su infancia en el exilio hasta haber sobrevivido a una detención secreta en China, su extraordinaria vida y trayectoria lo han llevado a alcanzar fama mundial. A través de la escultura, la instalación, el cine, la fotografía y la arquitectura, su obra no teme plantear cuestiones urgentes y críticas.
REPERCUSIONES
En esta exposición, Weiwei apunta su objetivo hacia las relaciones entre China y el Reino Unido, el legado del imperialismo británico y el impacto de la globalización.
Inspirándose en Manchester, la ciudad que estuvo en el corazón de la Revolución Industrial, explora el modo en que los históricos sistemas de comercio, imperialismo y explotación tienen repercusiones en las crisis humanitarias y políticas actuales.
Concebida como un entorno integral, la exposición Button Up! reúne obras a gran escala, tanto nuevas como ya existentes, que se exponen por primera vez en el Reino Unido. La monumental instalación incluye porcelana, algodón, cristal, bronce e incluso botones y bloques de juguete.
Cada material encierra una historia de la inventiva y el consumo humanos. En conjunto, dibujan un panorama de la globalización.
Con un doble significado, tanto global como personal, el título Button Up! es una broma sobre la continua lucha del artista contra la censura.

ESTRENO MUNDIAL
La exposición, que en esencia es una reflexión sobre el colonialismo, presenta el estreno mundial de una nueva serie de obras creadas especialmente para los amplios espacios de exhibición: entre ellas está Banderas de la Alianza de las Ocho Naciones, ocho enormes estandartes elaborados con medio millón de botones cada uno.
Las telas, explicó, rememoran la invasión de China en 1900 por una alianza de ocho potencias internacionales para sofocar la Rebelión de los Bóxers, un levantamiento nacionalista contra la influencia extranjera.
La otra gran obra realizada para la exposición es History Of Bombs, un mural de 25 metros elaborado íntegramente con más de un millón de bloques de juguete para la construcción, que reproduce armas convencionales y de destrucción masiva.
REDESCUBRIRSE
Trabajar a tan gran escala permitió al artista “redescubrirse”, según dijo en una entrevista con la agencia EFE.
“Nunca volveré a ver estas piezas juntas. Alguna de ellas puede haber sido mostrada en un millón de exposiciones, pero construir una estructura que conecte la memoria, la nación y el mundo es una oportunidad única”, manifestó.
En estos tiempos convulsos, para Ai Weiwei el arte es lo que da sentido a la experiencia humana, pero advierte: “No todo lo que se describe como arte es lo que debería ser”.
“Ahora hablamos de escuelas de arte, de métodos de aprendizaje; es como una forma de evitar el debate real sobre qué es el arte. Una gran parte del arte que vemos se centra en la fama y el dinero, y a veces es bastante engañoso”, opinó.
¿Y qué aspecto tiene el verdadero arte? “Es lo que hago yo con mi trabajo. Misterioso, breve y cuestionador, una evidencia clara de su conexión con la condición humana”, dijo.
¿Su artista favorito? “Me gusta este tipo llamado Ai Weiwei. No está mal… Tiene casi 70 años y todavía trabaja duro”, bromeó.
TENDER PUENTES
Las nuevas obras encargadas se exponen junto a trabajos a gran escala del artista que se muestran por primera vez en el Reino Unido.
Una de ellas es Law of the Journey (“La ley del viaje”, 2017), una imponente embarcación inflable de 47 metros de eslora que contiene cientos de figuras humanas, inspirada en la crisis migratoria, y que constituye la obra de mayor tamaño del artista hasta la fecha.
Otra es Wang Family Ancestral Hall (“Salón ancestral de la familia Wang”, 2015), un templo ancestral de la dinastía Ming reconstruido a partir de 1.500 piezas de madera originales.
Entre las obras figura, además, La Commedia Umana (2017-21), una lámpara de araña de cristal de Murano negro compuesta por más de 2.000 piezas y con un peso de casi 3 toneladas.
Esta obra pende del techo sobre Circle of Animals/Zodiac Heads (“Círculo de animales/Cabezas del zodíaco”, 2010), una reinterpretación de los doce animales del zodiaco chino.
“No hago todo esto solo para una exposición, sino también para entender quién soy. Intento construir un puente entre mis emociones o mi comprensión y algo más amplio: las demás personas”, afirmó.
Ai Weiwei acaba de protagonizar además entre el 3 y 4 de julio una performance de 24 horas titulada Coser un botón, en la que recreó su detención secreta durante 81 días en China en 2011.
Los visitantes pudieron observar cómo dormía, comía, escribía, hacía ejercicio, se lavaba o era interrogado en una reproducción de la celda donde permaneció retenido, lo que se retransmitió en directo a una audiencia global.
Pese a sus diferencias con las autoridades chinas, el creador, hoy exiliado, considera que su país es incomprendido en Occidente y asegura que no es peor que el Reino Unido o Estados Unidos, pues el primero “encarceló sin cargos durante años” a su amigo Julian Assange y el otro “secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro delante de nuestros ojos”.
Button Up! sumerge a los visitantes en el intrépido análisis que realiza Ai Weiwei de las fuerzas, tanto del pasado como del presente, que impulsan las injusticias actuales, al tiempo que defiende el poder perdurable del arte para desafiar e inspirar.
