Vuelve ‘8 mujeres’ con nueva mirada

La versión de José María Muscari de esta clásica comedia policial regresó a escena después de quince año, con parte de su elenco original. Silvia Pérez y Marita Ballesteros revelan la trastienda de la obra que acaba de debutar en el Multiteatro.

 

Quince años después de su estreno ‘8 mujeres’ vuelve a escena con seis de las actrices originales. El texto es el mismo y los nombres en el programa de mano también, pero ahí se acaban las coincidencias. En tres lustros una persona evoluciona, y volver a poner el cuerpo en el mismo personaje, con la misma estructura, exige otra cabeza. En eso coinciden Silvia Pérez y Marita Ballesteros quienes protagonizan la obra dirigida por José María Muscari en el Multiteatro.

Pérez vuelve a ponerse en la piel de Regina, junto a Cecilia Dopazo, María Leal, Emilia Mazer, Juana Repetto y Mónica Villa, quienes también formaron parte del elenco original. En el caso de Ballesteros, se suma a esta puesta para ser el ama de llaves, papel que ocupó la recordada Norma Pons, al igual que Linda Peretz, quien llevará adelante el personaje que interpretaba Hilda Bernard.

 

CON SELLO RENOVADO

-¿Qué diferencias hay con la puesta que se hizo en 2011?

(S. Pérez) -Si la viste hace quince años tenés que venir a ver una obra nueva. Si bien la esencia está -obviamente, porque es una pieza muy famosa en todo el mundo, que se ha hecho varias veces con distintas versiones y con la película de François Ozon-, esta es una puesta muy exclusiva porque la está dirigiendo Muscari. El es muy singular en todos sus trabajos y acá no deja de serlo, sin duda. Hay muchos agregados en el texto y está muy actualizado. Aunque estamos vestidas y la escenografía tiene que ver con los años ‘50, es una obra atemporal; entonces, estamos buscando la fusión de lo que sucedía en ese momento con lo que pasa actualmente en la sociedad y lo que sucede siempre en las familias. Es la dinámica de una familia muy grande donde viven todos juntos...menos yo, que más o menos creen que no vivo ahí, pero estoy merodeando cerca. Es todo muy diferente, sobre todo porque somos actrices que hace quince años éramos distintas personas. Yo creo que todos tenemos un crecimiento y una evolución en la vida, entonces hoy estamos paradas en el escenario de otra manera. Y lo mismo pasa con Muscari, porque en todos estos años de trabajo él también siguió creciendo y creando.

-¿Vuelven con los mismos personajes que hicieron en la puesta anterior?

(M. Ballesteros) -Sí, todas las originales vuelven al mismo personaje. Es bien interesante eso porque, como dice Silvia, ya sos otra persona, con lo cual es otro personaje aunque sea el mismo.

Marita Ballesteros es una de las dos debutantes en la otra. La otra es Linda Peretz.

-Silvia, ¿qué redescubrió de su papel?

(SP) -Un montón de cosas, porque además, por esa memoria que tiene el cuerpo, al principio me paré a actuarla de la misma manera; se ve que ya la tenía instalada. Si bien tenía que recordar algunas cuestiones, a partir de eso -y ya direccionada por José- empecé a buscarla y a descubrir un montón de aspectos de este personaje que no había visto para nada quince años atrás. Eso me parece muy rico e interesante, sumado a todos los agregados que él va incorporando en cada ensayo, porque siempre le mete cosas nuevas.

-Marita, ¿qué nos puede contar sobre su personaje?

(MB) -Es el ama de llaves que, como todas, muestra sus miserias. Esta mujer toma como ese podercito, se cree la dueña y no es ninguna dueña. Hay que tenerle siempre miedo al podercito en la vida, porque muchas veces no es el que ordena desde el poder máximo, sino el que se atornilla a ese pequeño poder y cree que maneja todo. Este personaje también tiene mucho humor por eso, porque cree que es la dueña de muchas cosas y no es dueña de nada.

-¿Cómo fue para usted sumarse a un elenco que ya había trabajado junto?

(MB) -No lo sentí para nada porque ellas son muy cooperativas, muy buenas personas y a mí me gusta eso. Yo, por supuesto, a todas las conozco -con algunas no había trabajado, pero las conozco-. Es una cosa rara la que se da entre los artistas porque hay una familiaridad, como que ya te conocés sin haberte tratado tanto, y a mí me gusta mucho eso.

 

MUCHA QUIMICA

-¿Es más difícil hacer humor que drama?

(MB) -Creo que es más difícil hacer reír al otro, aunque uno lo toma con la misma seriedad que si estuviera haciendo drama. Sí, es difícil provocar la risa, porque en un drama la gente está callada y vos seguís, pero acá hay un gag y se genera un efecto de retroalimentación: la gente se ríe y vos te potenciás con eso. Para mí el termómetro es que, viendo lo que hacen nuestras compañeras, y eso que ya conocemos la obra, nosotras mismas nos reímos en los ensayos; entonces, si a nosotras nos pasa eso, al público también le va a pasar.

-¿Qué es lo que más les exige Muscari y a la vez lo que más disfrutan de trabajar con él?

(SP) -Yo lo que disfruto y encontré en esta etapa de José es el trato tan cuidadoso y amoroso para decirnos cada cosa, incluso cuando tiene que retarnos. Siempre primero te destaca lo que está bien y después te marca lo que le gustaría que se modifique; eso me encanta. Más allá de la singularidad que tiene para montar una obra que ya está tan hecha, y que logra que sea diferente porque es muy creativo y a cada situación le encuentra una vuelta más para que sea más efectiva, me parece lindísimo trabajar con él. No es la misma manera de trabajar que con otro director, es totalmente diferente. Yo soy muy disciplinada y buena alumna, como digo siempre; estoy muy atenta a lo que dice y a lo que hay que hacer, y no me genera nunca ninguna discusión ni duda. Por ahí con otros directores planteo más cosas, pero acá yo sé que él sabe lo que quiere, y eso te da una gran seguridad para trabajar. Yo me alineo con lo que él quiere.

Silvia Pérez regresa al mismo papel que jugó quince años atrás.

(MB) -Pienso igual que Silvia. A mí lo que me entusiasma mucho es su energía de trabajo, la manera y la fuerza con la que encara el ensayo. Y eso que dice ella de que se entrega es porque es un tipo seguro, porque sabe lo que quiere; pero si le proponés algo que le interesa también lo toma, y si le decís algo que no va, él te dice “no”. Eso es ser una persona segura, que además es flexible, porque hay gente que duda de todo y no se le puede preguntar nada. El no es el caso.

(SP) -Ahora que vos decís eso, me acuerdo que cuando la hicimos hace quince años José no tenía esa actitud, porque -además- creo que era la primera vez que estaba dirigiendo una obra que no era de él. Así que también hay una diferencia muy grande en eso.

(MB) -Además, tuvo un hijo y cambian mucho las personas con eso. Es lindo ver el crecimiento del otro.