Vuelta a clases: recomendaciones para que la alimentación acompañe el aprendizaje

Con el inicio del nuevo ciclo escolar, es fundamental planificar a conciencia la alimentación de los niños.  Las comidas saludables y las viandas equilibradas aportan bienestar y además potencian el desempeño de los alumnos. Se recomienda el consumo de alimentos integrales, frutas y verduras, legumbres y carnes, que -combinados entre sí y junto con otras opciones- nutren al cerebro y ayudan a favorecer la concentración.

“Para desarrollar y proteger la materia gris del cerebro, es importante consumir alimentos fuente de omega 3, antioxidante, para mantener la salud neuronal y permitir el desarrollo cognitivo”, explica Bárbara D’Angelis, Licenciada en nutrición y profesora universitaria y agrega: “El cerebro consume el 20 % de la energía corporal para el desarrollo neuronal”. 
Por lo tanto, es importante educar a los más chicos desde temprana edad para que puedan construir hábitos que contribuyan a la alimentación consciente. Para enseñarles sobre nutrición, según D’Angelis, la clave es “predicar con el ejemplo, involucrarlos en las preparaciones y compras y compartir comidas evitando la realización de platos individuales para ellos y los ultraprocesados”. 
Para reemplazar los alimentos industrializados, muy comunes en los recreos escolares y entre las actividades de los niños, se recomienda optar por otras opciones de snacks saludables, tales como el yogur, la fruta fresca, los biscuits, los frutos secos, y/o las barritas de cereales. Más allá de las colaciones, es importante que se respeten las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y su horario, para potenciar el buen funcionamiento del organismo. 
VIANDA NUTRITIVA
A la hora de preparar una vianda escolar nutritiva, resulta clave priorizar las combinaciones variadas, que incluyan alimentos que aporten energía sostenida y favorezcan la concentración. Los carbohidratos complejos integrales, como el pan o las pastas integrales, promueven la sensación de saciedad, evitando el picoteo continuo. “También aportan energía de forma gradual y no bruscamente, ayudando a mantener niveles estables de glucosa y, por ende, constituyendo un aliado para evitar la somnolencia en clase”, explica D`Angelis y agrega: “Los productos ricos en azucares generan subidas y bajadas abruptas de energía, provocando sueño luego de consumirlos”. La profesional indica que el consumo excesivo de procesados -azucares refinados, refrescos colas y alimentos altos en grasa- puede provocar disminución en la atención, bajo rendimiento e hiperactividad.
Las grasas saludables, especialmente las que contienen Omega 3 (presentes en pescados azules, palta y frutos secos) estimulan el buen funcionamiento cerebral y se asocian con las mejoras en la memoria.
También se recomienda incluir legumbres y carnes, ya que constituyen fuentes de hierro y zinc, minerales esenciales para estimular las conexiones neuronales y potenciar la concentración, clave en la jornada escolar. Entre las alternativas prácticas para llevar al colegio se encuentran la hamburguesa de legumbres, los wraps de pollo y las milanesas trozadas (con guarniciones).
Además, para una vianda nutritiva es importante incluir frutas y verduras de distintos colores que contienen antioxidantes. “Se destacan los vegetales de hojas verdes que aportan vitaminas y minerales, fundamentales para prevenir el deterioro cognitivo. También los arándanos que reducen la inflamación y mejoran la memoria”, señala D`Angelis.
Por último, una ingesta adecuada de calcio es esencial no solo para la salud ósea, sino también para el correcto funcionamiento neurocognitivo, contribuyendo a reducir la confusión y los problemas de memoria y favoreciendo la claridad mental, fundamental en los procesos de aprendizaje.
Existen muchas opciones para mantener una alimentación saludable durante el ciclo lectivo. Resulta fundamental conocer las opciones y generar una propuesta adecuada según las necesidades particulares de cada organismo.