Voluntarios listos y mucha emoción en la entrega de kits para ver a León XIV
Con un operativo federal en CABA, Córdoba y Luján, avanza la histórica preparación para el evento masivo.
“Llegó gente a acreditarse con lágrimas en los ojos de la emoción que sentían por ponerse al servicio de la visita del Papa", relató a La Prensa Nicole Hernández, una de las coordinadoras a nivel nacional de los voluntarios, al describir el fervor que se vivió durante las jornadas del sábado y el domingo en la sede del Regimiento de Patricio donde funcionó en suelo porteño el centro de acreditación para la visita del Papa León XIV.
A pocos días del arribo del arribo del Sumo Pontífice a la Argentina, previsto del domingo 8 al miércoles 11 de noviembre, el operativo de entrega de kits para los voluntarios movilizó a miles de ciudadanos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Luján donde se desarrollarán las sucesivas actividades papales.
Este despliegue logístico marca el pulso de un acontecimiento histórico que, tal como recuerdan los organizadores, no se vivía en el país desde hace 39 años.
La convocatoria superó ampliamente las previsiones iniciales de las comisiones organizadoras.
Según explicó a La Prensa Mariano García, otro de los coordinadores nacionales que tiene sobre sus hombros la maratónica tarea de organizar a los voluntarios, la cifra de inscriptos trepó “hasta los 25.077 voluntarios provenientes de diversos puntos del país, como Humahuaca, Dean Funes, Corrientes y Tierra del Fuego, entre otros”.
El despliegue requirió una coordinación minuciosa en los principales centros urbanos; solo en la sede de Buenos Aires se concentraron entre 13.000 y 14.000 voluntarios, lo que motivó un operativo extendido durante dos días. Para hacer frente a la masividad y a la entrega de miles de kits, la organización contó con la colaboración del Ejército Argentino, que dispuso tanto de su personal como de sus instalaciones para el armado y acopio de los materiales necesarios.
“El sábado nos quedamos hasta las 11 de la noche atendiendo a las personas que venían. Quisimos extender lo máximo posible el horario de atención”, reconoció Sebastián Álvarez, también coordinador nacional, que asiste también con los hospedajes para los 2500 peregrinos que llegarán a partir del próximo sábado a la Ciudad de Buenos Aires. Aún con pocas horas de sueño, los voluntarios encargados de entregar los kits desbordan de energía y un extendido sentimiento de fraternidad.
Aplausos, palabras de estímulo para los recién llegados y sonrisas por todos lados son algunas de las manifestaciones que indican la concientización de vivir un hecho histórico.
Más allá de la dimensión estrictamente religiosa, el acontecimiento genera un profundo sentimiento de cohesión social que trasciende las creencias particulares.
En palabras de Kiki Faure, referente de la sede de Luján donde se esperaban unos 8.000 voluntarios, el lema de la convocatoria resume el espíritu de apertura: “Bienvenidos todos es el lema de esta visita y así nos sentimos, todos bienvenidos. Se espera muchísima gente, pero sobre todo alentamos a que los que quieran venir, vengan y se nos unan”.
Sobre los inscriptos, desde Luján Dario Rizzuto explicó a La Prensa: “El promedio de edad es de 41 años. La gente, aunque no sea joven, está empujando y quiere ser parte de esto. Se dan cuenta y le late el corazón que esto va a ser algo trascendental, va a ser un signo en la historia de la Argentina”.
UNA VISITA QUE UNE
El impacto emocional y social también se refleja en vivencias personales atravesadas por la superación de adversidades cotidianas.
Para Silvia, una voluntaria en CABA que se sumó a la iniciativa en medio de vicisitudes laborales y personales, la llegada del Sumo Pontífice representa un llamado urgente a la fraternidad. “Espero que la gente tome este evento tan importante, tan especial, en que tenemos que dejar de pelearnos y ser más solidarios y ser más humanos”, señaló la mujer que asistió a buscar su kit junto a su hijo. Por su parte, la vecina y voluntaria Victoria enfatizó cómo este acontecimiento logra despojar a “la sociedad de grietas cotidianas, uniendo a las familias bajo un mismo mensaje de esperanza”.
De cara al inicio de la visita oficial, los coordinadores insisten en la necesidad de armar planes de contingencia y mantener la paciencia ante la masiva concurrencia que colmará las calles.
Sin embargo, el mensaje institucional y comunitario prioriza la huella que dejará el evento. Como sostuvo Mariano García, el deseo central es que “la paz y el trabajo en unidad puedan prevalecer” como legado perdurable de estas jornadas, consolidando el compromiso de una Iglesia y una sociedad dispuestas a caminar juntas.
