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Vivir a mil... Mundo Hiperkinético (II Parte)
"No se cambian nunca los modos musicales sin que cambien al mismo tiempo las más importantes leyes del Estado". Platón
Jorge llega luego de robarle 5.000 dólares al padre y de una gira (termino habitual en la jerga adictiva para mentar días y días de frenesí en consumo). Drogas, música ruidosa, Tik tok, Instagram, sitios eróticos, alcohol, juegos y búsqueda de desenfrenada de prostitutas fueron su ambición desmedida en esta tournée que duró una semana con delirios persecutorios típicos de una intoxicación aguda.
Tiene que intervenir la policía y la justicia para contener esta alienación existencial que hoy viven no solo él sino muchos.
La música interviene como un elemento esencial ya que el ruido desplaza a la poesía, ese ruido que imposibilita hablar, con luces estroboscópicas que dilatan la presencia del otro transformándola en la oscuridad en una ausencia.
La misma luz de los boliches (Iglesias de la Postmodernidad) emiten destellos rápidos y repetitivos que al encenderse y apagarse alteran las percepciones y hacen del otro un presente- ausente inalcanzable por el ruido o sea la palabra como vinculo también desaparece. Ciegos y mudos a la vez.
Está comprobado que este tipo de luz genera desorientación, disociaciones leves de la conciencia, sensaciones de irrealidad, dolores de cabeza, sobre estimulan el sistema nervioso central, la desregulación emocional y están muy relacionadas con el consumo de sustancias y las llamadas fiestas electrónicas.
Tenía razón el viejo maestro Platón cuando mostraba que si el ruido reemplaza a la melodía poética algo ha cambiado en la sociedad.
Música repetitiva que lleva al vértigo y al silencio que no es con-templacion sino más frenesí. Así va generándose un declive cognitivo y un empobrecimiento emocional.
Recordemos al filósofo Emilio Komar que en su obra (La concepción del hombre en San Bernardo) sobre la contemplación nos enseña :
”…Estamos tensos por nuestro activismo, no podemos contemplar y así nos vamos alejando de la realidad; el activismo moderno es un agitarse en el que no se plantea de donde se viene ni adonde se va…”
Generación TikTok
Jorge era un joven de la generación de los TikTok en donde cada quince segundos debe cambiar la atención y también las canciones que escuchaba eran una monotonía repetitiva con gratificaciones inmediatas.
Música sin metáforas, simplificada y perseverativa y además con mucho ruido para que las palabras no fluyan en encuentros humanos.
La música se transformo en un instrumento neuroquímico buscando mentes que abandonen la profundidad; ha muerto la melodía y la poesía como mensaje.
Jorge fue adiestrado en esta generación y ya la internación era necesaria ante su propio riesgo de vida y el de otros ya que manejaba en condiciones toxicas y sus delirios lo podían llevar a agresiones permanentes.
Mientras tanto me decía en sus 30 años con un dejo de superioridad: “…Ud. No sabe lo que es la pipa de crac y ver el bicarbonato…me reviento todo y vuelo por los aires”.
Pero la soledad era su mundo y así vivía el con su pipa bien guardada, el bicarbonato y nadie más. Era un “nadie”.
CAMBIO RADICAL
La clínica de hoy o sea la escucha de nuestros pacientes está cambiando radicalmente no solo las drogas y el alcohol demandan en su exceso nuestra atención.
Vidas rotas jugando todo el día en apuestas, Facebook, YouTube, Tik tok, Instagram, apuestas on line, casas de loterías, juegos con criptomonedas, el futbol como mesa de apuestas desde el propio celular y oferta con criterio empresarial de prostitución (se vende el sexo con drogas incluido), delivery puerta a puerta de sustancias, oferta de niños en la red negra de internet, estimulantes sexuales al lado de las drogas, etc.
Todo sirve para romper vidas y fortunas con la exposición crónica a drogas, alcohol, juegos y sexo promiscuo y se va desarrollando una dependencia, con los déficits cognitivos, emocionales y conductuales que la acompañan.
Indudablemente la base cerebral se modifica por el uso repetido de sustancias , por las recompensas cada vez mayores de los juegos de internet y por una música en donde persevera el ruido alejado de toda metáfora y poesía y es por ello por lo que hoy se dice que vivimos en un mundo gobernado por la dopamina.
La dopamina en la vida común tiene que ver con el placer, la motivación y la excitación con una cierta medida, pero todo mediado por estructuras superiores como son las derivadas de corteza frontal (imperio de lógica, la medida, la neuro-moral, el freno, etc.).
El consumo de drogas y alcohol, así como el vivir a mil entre apuestas, mujeres, estimulantes sexuales, y todo lo que implique un frenesí limita las funciones superiores del cerebro y quedamos a expensas del llamado cerebro automático y sin ninguna consideración por las consecuencias de nuestras acciones.
Un mundo dopaminérgico que es una búsqueda desesperada de sensaciones irrefrenables y en donde los controles superiores de la corteza cerebral parecen ya no lograr la conducción de la conducta. El sujeto queda precisamente “sujetado” a la compulsión, o sea perdió la libertad.
Repetir y repetir parece ser la consigna con las diversas dosis, juegos, mujeres, etc. Este proceso deteriora al lóbulo frontal en la función de control o sea queda suspendida una función superior y toman el comando de nuestras vidas los sectores subcorticales o los procesos automáticos más primitivos.
Quedamos sujetados al automatismo cerebral…el “homo sapiens” se va ya transformando en “homo demens” y así vamos progresivamente a la demencia o sea a la pérdida de todas las facultades que nos distinguen como ser humano.
CONSUMO DE DROGAS
Este sistema dopaminérgico está totalmente relacionado con el consumo de drogas al cual ahora se agregan las adicciones a Internet, juegos, apuestas, sexo y todo esto está relacionado con los cambios comportamentales que caracterizan el proceso adictivo desde el inicio del consumo de la sustancia adictiva hasta la consolidación de la drogadependencia.
Esto progresivamente invade todas las esferas de la vida del individuo (familia, sociedad, relaciones sociales, trabajo…) y con un desinterés hacia conductas, experiencias y placeres alternativos que antes habían formado parte de la vida del individuo afectado, todo ello a pesar de las consecuencias extraordinariamente negativas que todos estos consumos comportan.
La alienación es tal que eso no lo ve el propio paciente, sino que lo perciben los demás a través de un deterioro progresivo. Investigaciones recientes han examinado cómo el uso de las redes sociales puede activar el sistema dopaminérgico y su influencia en nuestro comportamiento.
Dopamina a full, mundo de ilusiones, apariencia, vivir pensando en el otro. Todos parecen pendientes de la cantidad de seguidores de Instagram como medida de su valor humano, también de Facebook o YouTube, apuestas infinitas on line o casinos también on line, también torneos de futbol o también puede ser el juego clandestino que sigue existiendo (quinielas, loterías, ya que hay para todos los gustos con cuatro quinielas por día en las 22 existentes).
Estudios han mostrado que el uso excesivo de las redes sociales se ha asociado con niveles más altos de ansiedad, depresión y sentimientos de soledad. Además, la comparación constante con los demás y la preocupación por la imagen personal pueden generar una presión social y emocional adicional.
LA INFANCIA Y LA FALTA DE APEGO
Pero la realidad es que brillan por su ausencia la falta de vínculos y estamos sumergidos en la soledad del aparato tecnológico (celulares, computación).
Detrás de esta maquinaria infernal en la cual nos sumergimos aparecen las distintas patologías ligadas a la depresión, el abandono, la falta de proyectos vitales. No encontramos en nuestras vidas apoyos humanos para calmar la angustia.
La infancia hoy se encuentra muy ligada al desapego. El apego infantil fue magistralmente estudiado por el psiquiatra John Bowlby (1969-1980) como la base fundamental de un crecimiento sano.
Fallan o faltan los cuidadores primarios como la madre o los padres en general. Estos brindan seguridad y protección y se daña la regulación emocional, la capacidad de confiar, la empatía y la resiliencia ante el stress.
Todo es germen de la ansiedad crónica, dificultades vinculares y una mayor vulnerabilidad a la depresión, conductas adictivas y a diversos trastornos de la personalidad.
El profesor en psiquiatría Enrique Rojas (maestro español 1949 -76 años) dice que Occidente está “roto” y se refiere que en Londres el 80 % de las parejas se rompen y quedan muchas con hijos en situación crítica y en España el 70%. Con escoriaciones en la pareja de padres es muy difícil crecer ya que prima el desapego por sobre el apego.
El apego en Bowlby (estudio los niños después de la II Guerra Mundial) es un vínculo emocional profundo que brinda seguridad y de esa manera podemos empezar a explorar el mundo.
El apego seguro brinda incondicionalidad (se sabe que el otro materno o paterno esta como un reaseguro) por la consistencia del cuidador, la dedicación y aumenta en los chicos la confianza en el entorno.
Cuando el apego no es seguro la constante en la vida de estos chicos es el estré y cuando este desapego aumenta surge el miedo a las personas, destruir juguetes, evitar la intimidad, desbordamiento emocional y las relaciones conflictivas constantes con ataques de ira.
Enrique Rojas dice que sobre esta matriz de relaciones infantiles es que vivimos en un mundo hiperkinetico de movimientos imparables y apelamos a medicamentos, drogas, apuestas, etc. para calmar este desborde emocional.
Va apareciendo como una marea el trastorno por déficit de atención …miles y miles que no pueden enfocar la atención y por ende aprender y crecer. Parece ser el calco de la sociedad del desapego, el TikTok (cada 15 segundos otra historia), la música sin poesía, el ruido que apaga los silencios creativos y la palabra …y así nos detenemos y no maduramos.
El vértigo suplanta al pensamiento, la aceleración a la paciencia. Entonces lo quiero todo ya y nos inundamos de dopamina. Así vamos boicoteando nuestras vidas.
