Nicole Nau y Luis Pereyra giran por Austria y Alemania con una obra que une el tango con la zamba y el malambo
Viaje musical entre gauchos y malevos
‘Vida. Siga el baile’ tiene a la danza como columna vertebral, aunque no faltan el canto y la poesía argentinos. Conquistan las referencias musicales a Ariel Ramírez, Mores, Guarany, Piazzolla y Víctor Velázquez.
Colonia, Bonn, Fráncfort y Dortmund, en Alemania; Viena y Graz, en Austria. Grandes ciudades, pero también pueblos pequeños, ávidos por descubrir otras aristas de la cultura argentina a través de la poesía, la música y la danza, han convertido en un éxito la nueva gira de la compañía artística que encabezan Nicole Nau y Luis Pereyra.
Viajeros frecuentes hacia aquellos lares, el santiagueño Pereyra y su compañera de tantos años, de cuna germana, presentan esta vez el espectáculo ‘Vida. Siga el baile’, en el que -como es su sello- vuelven a hermanar el tango con la tradición provinciana.
No es nuevo el suceso de la pareja en Europa (han llevado sus títulos hasta al Folies Bergère de París), pero esta obra en particular guarda un interés especial para el espectador entendido por las referencias musicales a Víctor Velázquez, Edmundo Rivero, Astor Piazzolla, Ariel Ramírez, Mariano Mores, Osvaldo Pugliese, Horacio Guarany, Héctor Varela y hasta la temperamental Elba Berón. El soundtrack, debe decirse, es una delicia. Y eso no es todo, porque Pereyra se anima además al canto y la ejecución de guitarra, cajón y bombo en vivo, y Nicole desgrana glosas en su lengua madre, que colaboran en la comprensión del contexto en que se suceden las distintas escenas.
Completan el elenco del tour que ya transita su recta final Ivanna Carrizo, Fernando Giménez, Azul Fassere, Jorge Lugo, Marcela Jiménez y Carlos Morales. La expectativa de poder verlos en la Argentina, por cierto, es bien alta.

Junto a los directores se lucen Marcela Jiménez, Carlos Morales, Azul Fassere, Jorge Lugo, Ivanna Carrizo y Fernando Giménez. (Foto: Thomas Kölsch)
RECORRIDO
Aunque conocida para el público que los sigue, la historia de vida de los directores (también productores, coreógrafos, diseñadores de vestuario e intérpretes) no pierde el atractivo de ser contada. “Vi a Luis por primera vez en el Deutsches Theater de Múnich, en el legendario espectáculo ‘Tango Argentino’. De eso hace ya cuarenta años”, le contó Nicole a un diario de la ciudad de Langelfeld, cercana a su Düsseldorf natal. “Me fascinó aquel espectáculo y viajé a la Argentina para conocer, precisamente, ese tango. Era una época sin Internet, casi sin teléfono, tuve que ir hasta allá. Para mí, Luis encarna la esencia. No es de extrañar, ya que a sus sesenta años lleva bailando 55. Tiempo después busqué un bailarín para una ópera de tango en la que trabajé (‘Orestes, último tango’), y ese fue Luis. Desde entonces no nos hemos separado”.
-¿En qué medida influyeron en usted la vocación temprana y el origen, Luis?
-Lo he vivido todo, desde los grandes festivales en la Argentina hasta Broadway. Estudié danza y coreografía, bailé durante décadas en los mayores espectáculos de tango y también monté los míos. Me entristece un poco la tendencia hacia la superficialidad. Eso es lo que soy. (N. Nau) -En mi caso, empecé a bailar tango a los 23 años. Mi carrera fue meteórica, todo sucedió muy rápido. Pero la profundidad, el conocimiento, la honestidad y la autenticidad me llevaron su tiempo. Es un viaje fascinante y no me canso de dedicar toda mi energía a la cultura argentina.
-Para ustedes, lo argentino no se agota en el baile de tango sino que incluyen otras danzas de raíz folklórica.
(LP) -Los espectáculos de tango actuales en la Argentina se caracterizan por las acrobacias, mucha piel desnuda y gestos casi obscenos. No reconozco el tango ahí. Me parece inapropiado para nuestro pueblo. Ese eterno cuento de hadas del marinero y la prostituta...De joven bailé en café-concert donde se combinaban sobre el escenario un tango excepcional y un folklore excelente, aunque interpretados por diferentes artistas. Yo domino ambos. Eso en un momento era algo nuevo. La compañía ‘El Sonido de mi Tierra’ es un proyecto que inicié hace treinta años. En aquel entonces, la gente se burlaba de mí. El tango era el género musical de moda, mientras que el folklore parecía algo propio de la gente pobre. Pero nuestra cultura está conectada, todo forma parte de un todo. Yo busco la esencia, la elaboro, la argentina, y quiero mantener mi mirada ahí.
FOTOS: GENTILEZA THOMAS KÖLSCH
