DOS NUEVAS BIOGRAFIAS PROCURAN DESENTRAÑAR LA VIDA ENIGMATICA DE FERNANDO PESSOA
Versiones del poeta en su misterio
Un estudio del español Manuel Moya refuta los principales mitos en torno al autor del ‘Libro del desasosiego’. El estadounidense Richard Zenith dedicó 15 años y casi 1.500 páginas a situar la obra del poeta portugués en el entorno de su tiempo.
El portugués Fernando Pessoa fue uno de los escritores más enigmáticos y profundos del siglo pasado, un burgués discreto y tímido que soñaba con la instauración, en Portugal, del Quinto Imperio europeo, y un adepto al esoterismo neopagano que profetizaba la llegada de una suerte de mesías literario -él mismo- que devolvería a su patria la gloria merecida por su idioma y sus viejas conquistas ultramarinas.
Este hombre curioso, que desdobló su obra atribuyéndola a diferentes heterónimos a quienes les inventaba biografías y trayectorias independientes, ha sido materia de dos biografías aparecidas en el último medio año en el ambiente cultural de habla hispana.
Una de ellas se titula Fernando Pessoa. La reconstrucción (Fórcola), del español Manuel Moya, quien en sus páginas se propuso desmentir "cinco mitos" sobre Pessoa (Lisboa 1888-1935).
Son los siguientes: que "no tenía biografía", que era "un personaje solitario" que permaneció aislado "en su torre de marfil", que fue "un poeta inédito" y que sus famosos heterónimos "no son fruto de un proceso sino que nacieron de la noche a la mañana".
HOMBRE ORQUESTA
Moya, quien también autor de la biografía Pessoa, el hombre de los sueños, y traductor, entre otras obras, de El libro del desasosiego, calificó al autor portugués como "alguien atrapado en un cuerpo en el que no cree; una especie de 'trans' metafísico, un caleidoscopio, una orquesta".
"Pessoa es uno de los grandes poetas del siglo XX, no siendo un poeta que se circunscriba a un solo asunto, los aborda todos -añadió Moya-. En él todo es dispersión, libertad, incluso contradicción; en él nos parece escuchar vibrar nuestro pensamiento; para todo tiene una cita, para todo tiene un pensamiento brillante".
El biógrafo lamenta que la imagen que haya perdurado de Pessoa sea la del personaje solitario y triste de El libro del desasosiego.
Sostiene que "no es exactamente así; la imagen que permanece es la de final de su vida, cuando andaba en el alcohol y en una cierta desconexión con el mundo, pero fue un hombre plural que vivió otras vidas".
"Fue un escapista, trató de escapar de todas las formas posibles, desde el alcohol, el sueño, el esoterismo, el tabaco, la locura, la dispersión heteronímica", consideró Moya.
Su trayectoria lejos estuvo de perderse en el anonimato. La muerte de Pessoa en 1935, a los 47 años y luego de sufrir un cólico hepático, "fue recogida en quince diarios portugueses, desde Lisboa hasta Madeira, pasando por Coimbra, Oporto o Faro”, acotó el ensayista.
Al mismo tiempo “fue un poeta que editó bastante; Antonio Machado, que murió con 64 años, no editó mucho más que él; claro que entonces -y quizás ahora- editar poesía significaba autoeditarse y él no tuvo nunca un duro".
Pessoa "publicó en revistas más de doscientos poemas, autoeditó cinco libros de poesía y otros cuadernillos, fue entrevistado por los diarios, se hicieron ensayos sobre su obra en vida, se tradujo al francés y al español; ¿cuántos poetas de la época podrían decir lo mismo?"
AÑOS CONVULSOS
Moya recordó que Pessoa además emprendió aventuras empresariales, se probó en varias profesiones y, por ejemplo, fue autor de la primera publicidad de la Coca-Cola en Portugal.
"Vivió una etapa convulsa con guerras mundiales, pandemias, guerras coloniales, vanguardias, revoluciones, estallidos sociales, golpes de Estado y todo eso formó parte de su vida -enumeró el autor-. También se le murieron el padre y tres hermanos, circunnavegó África, vivió al borde de la locura, terminó en el alcoholismo,... ¿cuánta biografía más cabe en un hombre?"
En el libro Moya ha querido insistir en las aclaraciones frente a la fachada construida. "Tampoco era un lobo solitario, lo que ocurre es que hemos querido hacer de Pessoa un personaje inexistente que sólo se nos presenta como un fantasma en su propia obra", distinguió.
A juicio del autor, en "esa visión tan poco realista" tuvo mucho que ver la crítica que ha entendido que "la obra era mucho mayor que el personaje".
"Con Pessoa hemos querido hacer una réplica de Baudelaire, un ser marginal, pero no nos ha salido -objetó-. Se ha escrito mucho sobre él, pero muy pocas veces se ha querido entrar en esas partes más escondidas o quizás más incómodas, como su adicción al alcohol o su adhesión al régimen salazarista hasta casi el último momento".
EN CONTEXTO
El otro biógrafo es el estadounidense Richard Zenith, cuya monumental obra de casi 1.500 páginas, publicada inicialmente en inglés en 2021, fue editada en español a fines de 2025 por el sello Acantilado con traducción de Ignacio Vidal-Folch.
Zenith dedicó 15 años al libro, cuya materia prima son los 25.000 folios manuscritos que dejó el poeta tras su muerte, y bajo la premisa de “contextualizar” una vida que coincidió con “momentos clave de la historia de Portugal y Sudáfrica”, donde Pessoa pasó su infancia y adolescencia.
El poeta, observó Zenith, vivió en Portugal “los últimos años de una monarquía decadente y cuestionada. También presencia la instauración de una república en 1910, un poco disfuncional por los enfrentamientos entre tres grupos republicanos. Después la llegada del fascismo, como en el resto de Europa, con la dictadura militar en 1926 y a continuación la de Salazar”.
En cuanto a la característica fundamental de la obra de Pessoa, la heteronomia, Zenith cree que obedeció “a su propia manera de ser y escribir. No tanto a un juego literario, como podía pasar en los casos de Yeats o Antonio Machado”.
Además, en el caso de Pessoa esa invención había comenzado pronto, a los cinco años.
“Ya de pequeño inventaba amigos literarios imaginarios; con seis años crea su primer amigo literario, Chevalier de Pas -apuntó-. Y con 13 años, durante un período vacacional en Lisboa, inventó periódicos ficticios que escribía a mano. En ellos aparecen quince escritores, periodistas, poetas con nombres distintos”.
TEMAS TABU
Zenith trata de manera tangencial en su libro dos de los temas tabú que rodean la vida de Pessoa: su sexualidad y la intensa afición al alcohol.
“Prefiero no definir a Pessoa como homosexual, y mi intención era ofrecer una visión cinematográfica. Poniendo lo que se sabe y dejando al lector que extraiga sus conclusiones”, aclaró.
Reconoce, no obstante, que en Pessoa hay mucha poesía homoerótica. “Sobre todo, en la década de 1910 en portugués y en inglés, con su ‘Antinous. A Poem’ (1918) -precisó-. En esta obra, el emperador Adriano recuerda con cariño el amor sensual de Antínoo, su joven compañero, que se ahogó en el Nilo. Pero en los años ‘20 deja de ser un tema protagonista”.
Por sus notas, agregó Zenith, se sabe que “Pessoa murió casi seguramente virgen. Eso no quiere decir que fuera asexual, sino que veía la sexualidad de una manera muy suya. Lo hacía a través de la literatura”.
A partir de la década de 1930, Pessoa se centra en una búsqueda espiritual. Escribe sobre la cábala y la masonería y habla de una posible iniciación suya, que habría sido completamente imaginaria.
En cuanto al alcoholismo, Zenith entiende que fue “un alcohólico altamente funcional. Nadie jamás vio a Pessoa borracho y sin control. Él mismo decía que la bebida era un combustible para su escritura”.
El reconocimiento tardío, incluso en su Portugal natal, hizo que “todavía haya muchos textos en prosa inéditos”.
En ellos Pessoa “habla de asuntos esotéricos o reflexiona sobre la historia. Mientras que en poesía solo quedan por publicar algunos poemas en inglés fragmentarios”.
Zenith atribuye la magnitud de ese corpus inédito a que Pessoa era un escritor “volcánico”.
“Escribía mucho sobre las sociedades, las civilizaciones, las relaciones entre las culturas -observó-. Se interesaba por todo, cuestiones políticas, religiosas, psicología y, sobre todo, por la literatura. Era un lector voraz. Además, cultivó géneros tan variados como la poesía, el teatro, el ensayo o la ficción. Sin embargo, al mismo tiempo era indisciplinado y perfeccionista. Esto llegaba al punto de que nunca concluyó su idea ambiciosa de hacer un ensayo monumental. Y hasta hay piezas dramáticas no publicadas”.
