La mirada global

Venezuela, en el umbral de lo incierto

Creo que es unánime decir que el régimen chavista no da para más bajo estas condiciones, y eso no solo lo saben los propios venezolanos sino también los países del mundo entero.

Por Aldo Lorenzzi Bolaños *

Uno de los acontecimientos que los países de la región monitoreamos con preocupación es la situación de Venezuela y su crisis institucional, que se agudiza como consecuencia de una administración ilegítima y que solo busca perpetuarse en el poder. El régimen se aferra al poder con el único afán de seguir haciendo daño por un ansia mercantilista y evitar que sus integrantes enfrenten problemas judiciales.

Creo que es unánime decir que el régimen chavista no da para más bajo estas condiciones, y eso no solo lo saben los propios venezolanos sino también los países del mundo entero. Estamos entrando quizás al umbral de lo incierto, más allá de que encontremos diversas opiniones: algunas señalan que se mantendrá el statu quo y otras indican que Estados Unidos ingresará bajo una operación militar, lo cual implicaría algunos escenarios que podrían concretarse.

Durante los últimos años, el país caribeño con Chávez parecía un régimen autoritario; sin embargo, la institucionalidad aún se mantenía y era más posible recuperar la alternancia del poder. Al llegar Maduro, lo convirtió en una dictadura torpe y dura, destruyendo por completo las instituciones venezolanas, lo cual hizo que sus actuales líderes políticos concentraran todo el poder. Esto arrastró al país a un clima de pobreza, criminalidad organizada y vulneración de derechos fundamentales (detenciones arbitrarias, ataques a enemigos políticos, entre otros). Las últimas elecciones de julio fueron el momento en que el régimen perdió los papeles, mostrando poco a poco una realidad que ha afectado a toda Latinoamérica: un país que es foco de muchos de los problemas del mundo.

La migración de la delincuencia y, como consecuencia, la internacionalización de la criminalidad organizada, el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas y otros problemas, han traído, más allá del discurso socialista, un clima de inseguridad para toda la región. Por lo tanto, Estados Unidos tendría razón al declarar a Venezuela un peligro para la seguridad hemisférica.

¿Qué pasará en los próximos días? Se están tomando acciones, sobre todo, militares por parte de Estados Unidos. También ha habido pronunciamientos por parte de Colombia y Rusia, ya que existen intereses por acuerdos de diversas índoles, como los recursos naturales, por lo que el respaldo de estos países al régimen actual es importante.

Estados Unidos, por ejemplo, ha emitido un comunicado para que las líneas aéreas comerciales tengan cuidado al transitar por el espacio aéreo venezolano, ya que podrían correr el riesgo de ingresar a una zona en conflicto. También existen operativos militares terrestres por Guyana, además de los portaaviones más poderosos desplegados frente a las costas venezolanas.

TRES ESCENARIOS

Después de exponer la situación actual que enfrenta Venezuela, podemos plantear tres escenarios posibles ante esta crisis.

El primer escenario podría ser que Estados Unidos ingrese bajo una operación militar, saque a Maduro y capture a los principales actores políticos del régimen para ser juzgado en tribunales norteamericanos. Ello permitiría colocar a López y Machado en el poder para llegar a una transición democrática y se podría convocar a elecciones en los próximos dos años. Sin embargo, el chavismo- madurismo no se acaba con la detención de los principales cabecillas de este régimen: seguramente quedarán remanentes de este movimiento (definiéndolo de alguna manera) y buscarán capturar nuevamente el poder. A través de la generación de una polarización extrema podrían llegar a ese objetivo con ayuda de Cuba y otros aliados afines a sus intereses.

El segundo escenario es una intervención militar que desate una guerra civil en algunas zonas de Venezuela, quizás con efectos parecidos a los que están ocurriendo en Haití, ya que es mucho el daño que se ha hecho en los últimos años por parte de este régimen.

El tercer escenario podría ser una negociación en donde se deje salir a Maduro y a su cúpula a un país neutral, que podría ser Turquía o Cuba, permitiéndole convertirse en una especie de Correa venezolano. En este esquema, se le daría un espacio político para seguir operando desde otro país, algo similar a lo ocurrido con Morales también, cuando salió del poder. En cualquiera de los tres escenarios ensayados, Venezuela tiene un trabajo duro para reconstruir sus instituciones, con un país que queda casi destrozado, tal como después de una guerra, aunque el mensaje del régimen hacia el exterior sea otro.

Esperemos, por el bien de Venezuela y de todos sus vecinos, que la salida de este régimen no tenga impactos tan negativos como podríamos imaginar, ya que es probable también que muchos líderes de la neoizquierda latinoamericana tiemblen con todo lo que podría revelar Maduro. En todo caso, es inminente que Venezuela pasará en los próximos meses por un umbral de incertidumbre que solo se irá aclarando con el tiempo.

*Abogado, escritor y analista internacional.