Veinte años de puro amor al teatro

The Stage Company los celebra con varios proyectos para 2027. Al mando de Carla Calabrese, la productora que nació realizando funciones escolares en inglés traspasó fronteras y hoy cautiva con ‘El curioso incidente del perro a medianoche’.

 

La armonía es absoluta y el ámbito, sumamente acogedor. Apenas franquea la puerta de su búnker en el cuarto piso del teatro Maipo (lustroso piso de madera, ladrillos a la vista, decoración minimalista), Carla Calabrese ofrece agua o café y se entrega a la charla sin dejarse condicionar por el reloj. La entusiasma hablar de los veinte años que está cumpliendo su productora teatral The Stage Company, repasar su historia y anticipar los proyectos en ciernes.

"Han sido dos décadas de mucho trabajo y esta celebración nos encuentra en un momento de gran plenitud. Ya desde el año pasado cuando hicimos una temporada de seis meses en España con ‘Come From Away’ estamos muy contentos. Y hace mucho tiempo que yo tenía ganas de volver con ‘El curioso incidente del perro a medianoche'; entonces, haber recuperado la licencia y poder tenerla ahora en cartel en Buenos Aires me da muchísima alegría", comparte la actual directora artística del Maipo.

-El final abrupto de la primera temporada fue doloroso...

-Claro. Habíamos estrenado en 2019 y paramos dos meses en el verano para volver en marzo, pero sobrevino la pandemia y se frustró. Recuperar ahora la obra es algo hermoso. 'El curioso incidente...' representa una gran etapa en el camino de la productora, un recorrido del que valoró especialmente la importancia de no habernos salteado etapas.

La directora y actriz, junto a Iñaki Aldao, en una escena de 'El curioso incidente del perro a medianoche'.

-¿Por qué lo dice?

-Porque considero que cuando uno va creciendo muy de a poco, sin dar grandes saltos, los logros son aún más sólidos. Pensá que nosotros empezamos actuando sin micrófono, llevando en un flete la escenografía hasta la escuela donde conseguíamos hacer una función. A las ocho de la mañana, con un frío tremendo, ahí estábamos montando todo. Y después nos cambiábamos en un baño que tal vez estaba helado. Pero todo eso lo hacíamos con mucho amor. El hecho de habernos ocupado de todo, de las luces, de la música, de negociar con las escuelas: todo eso te da un conocimiento que te hace fuerte. Más allá de que en aquel momento haya salido bien o mal, fuimos aprendiendo lo principal de cada rubro y eso te prepara para lo que viene.

La primera obra de la incipiente The Stage Company fue una adaptación de ’Billy, the Kid’ escrita por Alice Penn y con música de Fernando Margenet. Debutó en el teatro Stella Maris de San Isidro en 2006. En inglés, claro, porque esa fue una característica de los primeros años de la productora, que todavía se mantiene en títulos como ‘Shrek’, que intercala funciones en lengua inglesa y en castellano.

Desde aquel primer paso hasta hoy, Calabrese y su equipo llevaron a escena catorce obras (‘Marco Polo’, ‘Los tres mosqueteros’, ‘Leyenda pirata’ y más), algunas de las cuales se mantuvieron varias temporadas en cartel. Es el caso de ’Come From Away’, que sumó cuatro ciclos en Buenos Aires y uno en Madrid.

Estrenada en la Argentina en 2015, 'Shrek, el musical' prepara su regreso al Maipo el próximo año.

-¿Con qué obra considera que dieron el salto hacia un trabajo más profesional?

-’Shrek, el musical’ fue nuestra primera obra de Broadway y el pasaje hacia el reconocimiento masivo del público. Pero la transición la hicimos en 2014 con ‘Sueño de una noche de verano’, porque es la obra que Lino Patalano vio en un video y me pidió para el Maipo. Aquello fue un éxito, vino a vernos gente muy importante, recibimos varios nominaciones a premios y eso nos instaló de un modo fenomenal. En 2018 la llevamos a España.

-Desde entonces mantuvo una relación muy estrecha con Patalano.

-A Lino le gustó nuestra forma de trabajar y nos invitó a quedarnos. Al año siguiente nos animamos a pedir los derechos de un tanque de Broadway, hicimos ‘Shrek’ y no nos fuimos más.

-La decisión de montar una obra tan icónica no habrá sido de un momento a otro, imagino.

-Yo lo venía pensando, pero no tenía idea de cómo se hacía. Hasta entonces siempre habíamos trabajado con autores argentinos y con adaptaciones como la de Shakespeare. Eran versiones muy nuestras, nada que se compare con una obra así. Fue difícil porque nos costó encontrar alguien que nos explique. En eso me ayudó mucho Pablo del Campo, a quien conocí a través de un amigo y que me contactó con Nachi Bredeston (gran productora teatral, hija de Guillermo Bredeston y Nora Cárpena). Fue con ella con quien empezamos a averiguar cómo se podía traer ‘Shrek’ a Buenos Aires.

 

HUMANISTA

Si hay dos aspectos que identifican el trabajo de The Stage Company en estos veinte años son el mensaje humanista que subyace en todas sus obras y la convocatoria reiterada de artistas con los que Carla Calabrese se siente a gusto al momento de trabajar. "Me encanta cuidar a mi gente, no tengo otra forma de ser. Los artistas me responden a partir de un trato súper cálido donde los límites están presentes, pero siempre con cariño. Yo creo que el que viene a trabajar conmigo ya lo sabe, entonces no me pone en el lugar de tener que marcarle la cancha. Suelo repetir actores a los que siento familia. Si encajan en los roles y están libres, son siempre bienvenidos".

-El hecho de que los intérpretes acepten repetir en sus proyectos la debe llenar de orgullo.

-La sintonía es de ambos lados. En general, cuando viene una persona que maneja otra energía, automáticamente se da cuenta que acá no trabajamos así.

-Son como esas grandes compañías familiares de antaño.

-Un poco así se siente. Yo le asigno una importancia fundamental al equipo, necesito que sea un grupo humano unido; si no, es imposible. Un poco como hacíamos hace veinte años cuando empezamos. En este tiempo no cambié la metodología de trabajo. Necesito estar rodeada de gente a la que pueda invitarla a compartir una mesa y que sepa que la voy a pasar bien.

"Me encanta cuidar a mi gente, no tengo otra forma de ser. Los artistas me responden a partir de un trato súper cálido donde los límites están presentes, pero siempre con cariño", sostiene Carla Caabrese.

-¿Cómo es producir teatro hoy en la Argentina?

-Es de una gran audacia. Más aun por la escala de obras que venimos presentando. Pero siento que el empresario que puede asumir ese riesgo tiene la obligación de hacerlo para brindar propuestas de calidad. Los países con mayores apremios económicos son los que necesitan más teatro de calidad. Para identificarse, para ver determinadas situaciones en perspectiva; en definitiva, para entender el mundo. En la Argentina, el buen teatro, con buena producción, no el improvisado, es sumamente necesario.

Calabrese entiende que "el entretenimiento está siempre, pero si a eso le sumamos profundidad y una calidad acorde, estaremos dando un producto mucho más digno, que es el que todos nos merecemos. Quienes podemos asumir los costos y aguantar los tiempos que demanda recuperar una inversión tenemos la obligación de asumir ese rol", remarca.

-¿España es una alternativa siempre a mano si la situación en la Argentina se complica?

-Sí, claro. Mantenemos una oficina allá funcionando virtualmente y en cuanto surge un proyecto concreto se reabre con todo. Ya estamos trabajando para regresar el año próximo a Madrid, al teatro Marquina, con 'Come From Away' por cuatro meses. He incluso están interesados en 'El curioso incidente...'.

-Pero antes volverá a presentar 'Shrek' con una orquesta en vivo de catorce músicos, como en el estreno de 2015.

-Sí, eso será antes de las vacaciones de invierno. Vamos a tener nuevamente a Gaby Goldman en la dirección musical y -casi confirmados- a Mela Lenoir (Fiona), Pato Witis (Shrek) y Manu Victoria (Burro). Para Lord Farquaad quizás haya una sorpresa.

 

EL LEGADO

¿Cómo fue que una novel docente y azafata, devenida luego en directora, actriz y productora, llegó a estar al frente de uno de los teatros que es emblema de la escena porteña? Carla lo explica desde la mayor simpleza y con el amor más puro: "Yo no me considero una empresaria teatral; soy una directora de teatro a la que también le gusta actuar", sostiene. "El hecho de poder producir lo que quiero dirigir me da una libertad muy grande y es un verdadero privilegio poder hacerlo. Pero no me esperaba nunca estar a cargo de un teatro".

-¿Y qué pasó?

-Lino depositó muchísima confianza, tanto en Enrique (Piñeyro, cineasta, actor y esposa de Carla) como en mí. Creyó que la pasión con que encaramos el teatro iba a hacer que el Maipo tuviera el destino que él había soñado para esta sala. Por eso se puso en el rol de padrino acompañando nuestro crecimiento con un cariño muy especial. Fue poco tiempo el que compartimos porque lo conocí en 2014 y Lino falleció en 2022, pero lo suficiente para encariñarnos mucho y poder tomar lo mejor de él. Valoro sobre todo su absoluta confianza en mi forma de entender el teatro. De algún modo, siento que los legados lo eligen a uno, y si bien nunca imaginé tener este teatro estoy segura de haber hecho teatro siempre con muchísimo cariño. En definitiva, cuando vos le das algo bueno al teatro, el teatro te devuelve. Hay algo mágico en el hecho de que el Maipo haya caído en nuestras manos.

'El curioso incidente del perro a medianoche', de viernes a domingos en el teatro Maipo.

-Es también una responsabilidad enorme.

-Pero claro....El Maipo le da trabajo a mucha gente y es una usina cultural que está buenísimo poder preservar. Cada vez le tengo más cariño. Y cada vez que llego al camarín calentito o me siento en esta oficina preciosa me acuerdo de aquellas mañanas de frío en las escuelas y lo valoro mucho más.