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Una película que confirma el gran momento que vive el cine nacional

‘Barreda’, con una pléyade de actores de primera.


‘Barreda’ (Argentina, 2026). Guion: Juan Cavoti, Daniela Goggi, Josefina Licitra, Donna Sanguinetti, Tamara Talesnik. Dirección: D. Goggi. Actores: Luis Machín, Carla Peterson, Mercedes Morán, Alberto Ajaka. Duración: 111 minutos. Clasificación: apta para mayores de 18 años. Disponible en Prime Video.


 

 

Artículos periodísticos, informes televisivos, libros, series y hasta unitarios engloban el universo de Ricardo Barreda, el odontólogo que en 1992 asesinó de manera brutal a sus dos hijas, esposa y suegra. Una atrocidad que asumió, pero reconociendo que lo hizo por considerarse víctima de un maltrato sostenido en la cotidianidad del hogar en el que convivían los cinco. Y luego de un juicio mediático, en el que la mayoría de la sociedad lo apuntó como “criminal demente” y sólo un grupo de fanáticos lo endiosóp por haber vengado a todos los maridos de lo que representa en el imaginario la suegra; fue condenado a prisión perpetua. Después, lo que ya es historia; que salió a los 17 años, se volvió a casar y murió a sus 83 años, ya como una leyenda marginal popular, como sus pares Yiya Murano y el aún vivo Carlos Robledo Puch, el Ángel de la Muerte.

HAY QUE VERLOS

Entonces, si la historia es remanida, incomprendida y conocida hasta el hartazgo, ¿por qué es imprescindible para los amantes del cine ver una película que no tiene nada nuevo para aportar? Por una simple razón, el casting es un verdadero lujo. Luis Machín, Carla Peterson, Mercedes Morán, Alberto Ajaka, Paola Barrientos, Marcelo Subiotto, Maite Lanata y, poniéndose en ese nivel, Margarita Páez (sí, la hija de Fito y Romina Ricci). Actores que hay que ver, que siempre crean algo nuevo: una mirada inédita, un silencio distinto o una pausa diferente.

Juntos, logran construir una historia que se vuelve apasionante. Ver a Pirucha (Barrientos) con su convencimiento a flor de piel declarando reflexiones absurdas en el juicio es un regalo del cine nacional para agradecer. El deambular de Barreda (Machín) por la casa apagando las luces mientras su familia se divierte en un encuentro del cual él no es partícipe, merece un premio. Y así, los miedos de Gladys McDonald (Peterson) como esa mujer temerosa pero a la vez segura, la altanería de Elena Arreche (Morán), el entusiasmo de Cecilia Barreda (Lanata) y la firmeza del abogado querellante (Ajaka) convierten un filme que podría ser más de lo mismo, en uno de proyección internacional y candidato a muchos reconocimientos.

IMAGEN Y SEMEJANZA

La mirada de Daniela Goggi en su rol de directora es la articulación perfecta para que la línea narrativa fluya y la atención del espectador no se disipe contándole un cuento que ya lo escuchó infinidad de veces. El acierto está en alterar el orden de los acontecimientos, el tratamiento de la imagen, la caracterización de la época y el tono opaco que baña a un protagonista al cual no hay manera de leerle la mente ni de anticiparle un paso. Machín interpreta de manera fidedigna esa expresión vacua, neutra, que se inmortalizó reiteradamente en los medios.

Para el final, lo nodal, lo que maximizó a una historia que asombró a todos los argentinos por su nivel de demencia. Y aunque no nos llevamos ningún dato esclarecedor, entendemos que el cine argentino, con recursos, está en su plenitud artística.

Calificación: Muy buena