A 100 años del vuelo del Plus Ultra

Una patrulla acrobática de España sobrevoló el cielo de Buenos Aires

 

La Patrulla ASPA de helicópteros del Ejército del Aire y del Espacio de España sobrevoló este martes el cielo de Buenos Aires durante un ensayo para su exhibición aérea de hoy, con ocasión de la gira internacional por el centenario del vuelo transatlántico del avión Plus Ultra, que en 1926 conectó por primera vez ese país con la Argentina.

Los seis EC-120B Colibrí realizaron un trayecto en formación por sobre algunos de los lugares más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires, como el Obelisco, la Casa Rosada, el moderno barrio de Puerto Madero y otras zonas céntricas. Durante algunos tramos, los aparatos soltaron estelas de humo para formar la bandera española ante la atenta y curiosa mirada de los transeúntes, que tomaban fotos y grababan vídeos con sus celulares en plena calle. La primera jornada del homenaje incluyó además una visita de parte de la delegación española que se encuentra en el país al monumento al Plus Ultra, ubicado cerca del Río de la Plata, donde depositaron una ofrenda floral en una ceremonia conjunta con miembros de la Fuerza Aérea Argentina.

Hoy, la Patrulla ASPA realizará un espectáculo de acrobacias en el Nuevo Parque Costero Norte desde las 10:30, en una exhibición que incluirá además a la Escuadrilla Histórica de aviones B-45 Mentor de la Fuerza Aérea Argentina.

 

LA HISTORIA

El hidroavión Plus Ultra, partió un 22 de enero de 1926 y llegó a Buenos Aires el 10 de febrero tras seis escalas: Las Palmas de Gran Canaria; Porto Praia (Cabo Verde); Fernando de Noronha, Recife y Río de Janeiro (Brasil) y Montevideo (Uruguay).

La tripulación del Plus Ultra, un modelo Dornier Do J, de fabricación alemana y con modificaciones especiales para el vuelo, como tanques de combustible adicionales y nuevos instrumentos, la lideró el militar y aviador español Ramón Franco, el hermano menor del dictador Francisco Franco.

El cruce interoceánico sumó 10.270 kilómetros en 59 horas y 40 minutos de vuelo, a una velocidad promedio de 172 kilómetros por hora.

El Plus Ultra llegó a Buenos Aires un año antes del célebre vuelo solitario de Charles Lindbergh entre Nueva York y París. El trayecto de los españoles fue más largo y se realizó bajo condiciones meteorológicas más complejas, atravesando zonas tropicales y largas distancias sin

referencias visuales.

El diario La Prensa cubrió la hazaña en tono épico y con un gran despliegue. Le dedicó numerosas páginas durante casi un mes e incluso un suplemento especial con inmensas fotos como ilustra esta nota.

El recibimiento en Buenos Aires fue multitudinario. Los aviadores tardaron horas en recorrer apenas unas cuadras desde el puerto porteño hasta el hotel donde se alojaron, rodeados por una marea humana. Algunos fanáticos llegaron a arrancar botones de los uniformes como recuerdo. Fueron agasajados con diferentes homenajes incluso por el entonces presidente Marcelo T. de Alvear.

La expedición también tuvo un fuerte contenido político por parte de España, quien buscaba recuperar prestigio internacional tras la pérdida de sus colonias en 1898 y el desastre militar de Annual. La dictadura de Primo de Rivera utilizó el éxito del Plus Ultra como carta diplomática, para fortalecer vínculos con latinoamérica, impulsar el comercio y ganar respeto en la Sociedad de Naciones, antecedente de la ONU.