Espectáculos
Una mirada optimista de la vida
Desde el lunes, Sofi Morandi será la nueva narradora de ‘Las cosas maravillosas’ en el Multiteatro. Referente de una generación que nació en lo digital y se consagró en la ficción, la actriz asume el reto de un texto que ya lleva varios años en cartel.
En ‘Las cosas maravillosas’ no hay una escenografía tradicional ni un vestuario que llame demasiado la atención, lo que sí hay es un narrador que mantiene durante casi 70 minutos a los espectadores sumergidos en una historia en la que se pone el foco en los pequeños detalles de la vida. Lo particular que tiene esta obra que dirige Mey Scápola con mucha sensibilidad desde hace más de tres años es que cada tres meses más o menos va cambiando a su protagonista. Después de haber pasado por el escenario figuras como Peter Lanzani, Fer Dente, Florencia Otero, Andy Kusnetzoff, Lali González y Natalie Pérez, entre otros, desde el lunes la encargada de contar cuáles son aquellas cosas por las que la vida vale la pena es Sofi Morandi.
Sentada en una de las butacas del Multiteatro, la actriz que hasta hace algunos minutos estuvo sobre el escenario haciendo su primera pasada con un público muy reducido confiesa que por ahora no tuvo tiempo de ponerse nerviosa porque “viene siendo un proceso re lindo”.
EL DESAFIO
-Es la primera vez que va a estar sola sobre el escenario, ¿cómo se lleva con esa idea?
-Es como que estoy concentrada no tanto pensando en que estoy sola en el escenario, que bueno obviamente que sí, sino en estar presente con lo que está pasando. Es una obra que tiene interacción con el público y tenés que estar ahí, no podés disociar ni ‘morcillar’ ni nada, como sí quizás puede pasar en algunos otros proyectos que te permiten tener un poco más de distensión. Acá no, tenés que estar cien por ciento metida en la obra y eso es como un desafío para mí que disocio cada dos segundos. Tenés que tener mucha concentración, así que estoy como más enfocada en eso que en pensar que estoy sola.
-La obra habla, entre otras cosas, de depresión y salud mental, ¿en qué lugar suyo resuenan esos temas?
-Resuenan (risas) como a la mayoría de Latinoamérica hoy en día. La terapia es una de las cosas maravillosas que yo pondría en mi lista, por ejemplo: ir a terapia, no necesariamente porque esté mal, sino porque aprendí a que sea un espacio para mí dentro del caos en el que vivimos todo el tiempo. Es muy importante poder salirse y tener ese tiempo de una caminata, una respiración, una meditación o una hora en terapia, como que vivimos muy a full y a veces digo “¿qué me va a salvar en un futuro?” y bueno trabajar en mi cerebro básicamente, que es lo que me sostiene. Así que le doy mucha importancia y lo veo en amigos, en familiares el tema de la medicación, de la ansiedad, la depresión, a veces es muy triste, pero se sale y la obra habla de un lado muy luminoso de esa parte de la vida. Si hablamos de salud mental la obra es optimista, tiene un mensaje copado.
-¿Y qué más pondría en su lista de cosas maravillosas?
-Salir a comer, que me encanta; una noche de películas, series y chismes con mis amigos (risas), soy muy chismosa pero igual después no cuento nada pero me gusta escuchar aunque no conozca a la persona; tardes con mi perro en el sillón y también a mi familia, a mis amigos, viajes.
-¿Hay alguna parte de la obra que la conmueva particularmente?
-Sí, hay una parte en la que ella habla con su psicóloga de cuando era chiquita y me encanta, es re tierna, porque ella ya está más grande, pero en un momento en que se siente mal le habla y es re lindo lo que pasa.
-Siempre la vimos en proyectos más relacionados al humor y la comedia, ¿cómo le resulta transitar este registro más dramático?
-La obra habla de depresión y salud mental, pero no va todo por ahí, y cuando cae vuelve a levantar y en esos momentos hay espacio y lugar para un chiste o para un ‘gag’ o algo de humor que a mí me gusta y me encanta. Y la comedia tiene algo también medio trágico y en esta obra me puedo sacar las ganas de eso, que quizás en una comedia que es cien por ciento comedia no venía teniendo la oportunidad. Además, transita lugares muy tiernos o vulnerables, que yo no suelo pasar. Esta obra lo tiene y como actriz es un gran desafío, tenía ganas. Fue más que nada por eso, buscar por ahí, esos lugares que no venía transitando con otros personajes.
-¿Además de ir a terapia qué otras cosas hace para cuidar su salud mental estando en una industria que le pide estar muy arriba y expuesta todo el tiempo?
-Hasta hace pocos años como que era re intensa del arte, del teatro y de mi trabajo, porque me apasiona lo que hago, y en un momento en terapia empecé a decir: "che, bueno, ¿qué más después de esto?". Más allá de mi vida privada, mis amigos y eso que siempre estuvo, pero como que empecé a buscar un hobbie, algo en lo que no tuviera que pensar en ser buena porque hasta ir al gimnasio me lo tomo como “esto me tiene que servir para” entonces aprendí a disfrutar de mi tiempo de ocio, de estar tranquila sin hacer nada. Todo eso me llevó tiempo aprenderlo, leer, salir a caminar, hacer tenis y si bien soy competitiva entiendo que no pasa nada si no gano y que es un lugar más distendido y esas cosas me empezaron a hacer bien. También me gusta dibujar o jugar a las cartas, aprendí a tener hobbies que antes no tenía.
EL RITUAL DEL TEATRO
Sofi comenzó a estudiar teatro y danza desde muy pequeña, pero su popularidad llegó a través de las redes sociales por sus videos de humor y parodia. Formó parte de algunas series juveniles como ‘Heidi, bienvenida a casa’ y ‘Go! Vive a tu manera’, sin embargo su consagración llegó con ‘Porno y helado’, trabajo que le valió un premio Cóndor de Plata como mejor actriz de comedia. -¿Siente que tiene que rendir algún examen ante el público más teatrero o sus colegas por venir de las redes?
-Recontra lo siento, pero que es algo conmigo misma. Yo conozco mi historia y sé que hago teatro desde los 8 años y danza desde los 4, nunca me imaginé dedicándome a otra cosa, pero sí hubo algo de las redes que me dieron la popularidad que agradezco profundamente. En otros años quizás estaba más en modo “uh, me cansaron”, más niña malcriada. Ahora no, las agradezco, es mi trabajo, no cambiaría nada, pero obviamente si esa popularidad me la dio eso después soltar un poco para hacer otras cosas da un poco de miedo porque quizás implica o que bajen los números o perder esa complicidad o se vínculo con tu comunidad, pero van a hacer diez años que trabajo y la gente sigue ahí y estoy re agradecida.
-¿Alguna vez sintió prejuicios por venir de las redes?
-Prejuicios hay en todos lados. A mí que me gusta probar todo, cuando hice el ‘Bailando’ era la de redes, cuando hice comedia musical era la del ‘Bailando’, cuando hice teatro era la de comedia musical, así sucesivamente. Siempre pasa eso, cuando hago teatro dicen que es comercial, en todos los ámbitos hay prejuicios, pero por suerte yo no soy prejuiciosa y me gusta probar todo. Los que puedo tener son internos y los trabajo siempre.
-¿Este año vuelve al musical?
-Sí, todavía no puedo contar nada, pero estoy feliz. Ahí sí como que me siento en mi salsa. Si bien siempre es algo distinto, el musical para mí es algo muy divertido de hacer, más allá del desafío y qué personaje te toque, ahí me siento segura.
-Hoy en día, ¿qué le genera más placer: que un video estalle en visualizaciones o ver la emoción de alguien desde el escenario?
-Lo que más placer me genera en este momento de mi vida son dos cosas: el teatro y el cine. El teatro porque es muy difícil mentir y eso me encanta, es como que estás ahí y se ven los trapitos. Si estás haciendo que actuás se nota y también que se genera algo con las personas que estuvieron ahí, en esa única función, es un tiempo de ritual donde están viendo una historia y vos te abrís y das tu energía y recibís la que tiene el público. Eso que tiene el teatro del aquí y ahora me encanta. Y, después el cine, todo el circo me fascina. Es más nuevo en mi vida entonces tengo como esa curiosidad de cuando algo es nuevo y voy y pregunto de todo, me encantan todas las áreas e ir a ver el monitor a ver cómo quedó, me fascina.
Sentada en una de las butacas del Multiteatro, la actriz que hasta hace algunos minutos estuvo sobre el escenario haciendo su primera pasada con un público muy reducido confiesa que por ahora no tuvo tiempo de ponerse nerviosa porque “viene siendo un proceso re lindo”.
EL DESAFIO
-Es la primera vez que va a estar sola sobre el escenario, ¿cómo se lleva con esa idea?
-Es como que estoy concentrada no tanto pensando en que estoy sola en el escenario, que bueno obviamente que sí, sino en estar presente con lo que está pasando. Es una obra que tiene interacción con el público y tenés que estar ahí, no podés disociar ni ‘morcillar’ ni nada, como sí quizás puede pasar en algunos otros proyectos que te permiten tener un poco más de distensión. Acá no, tenés que estar cien por ciento metida en la obra y eso es como un desafío para mí que disocio cada dos segundos. Tenés que tener mucha concentración, así que estoy como más enfocada en eso que en pensar que estoy sola.
-La obra habla, entre otras cosas, de depresión y salud mental, ¿en qué lugar suyo resuenan esos temas?
-Resuenan (risas) como a la mayoría de Latinoamérica hoy en día. La terapia es una de las cosas maravillosas que yo pondría en mi lista, por ejemplo: ir a terapia, no necesariamente porque esté mal, sino porque aprendí a que sea un espacio para mí dentro del caos en el que vivimos todo el tiempo. Es muy importante poder salirse y tener ese tiempo de una caminata, una respiración, una meditación o una hora en terapia, como que vivimos muy a full y a veces digo “¿qué me va a salvar en un futuro?” y bueno trabajar en mi cerebro básicamente, que es lo que me sostiene. Así que le doy mucha importancia y lo veo en amigos, en familiares el tema de la medicación, de la ansiedad, la depresión, a veces es muy triste, pero se sale y la obra habla de un lado muy luminoso de esa parte de la vida. Si hablamos de salud mental la obra es optimista, tiene un mensaje copado.
-¿Y qué más pondría en su lista de cosas maravillosas?
-Salir a comer, que me encanta; una noche de películas, series y chismes con mis amigos (risas), soy muy chismosa pero igual después no cuento nada pero me gusta escuchar aunque no conozca a la persona; tardes con mi perro en el sillón y también a mi familia, a mis amigos, viajes.
-¿Hay alguna parte de la obra que la conmueva particularmente?
-Sí, hay una parte en la que ella habla con su psicóloga de cuando era chiquita y me encanta, es re tierna, porque ella ya está más grande, pero en un momento en que se siente mal le habla y es re lindo lo que pasa.
-Siempre la vimos en proyectos más relacionados al humor y la comedia, ¿cómo le resulta transitar este registro más dramático?
-La obra habla de depresión y salud mental, pero no va todo por ahí, y cuando cae vuelve a levantar y en esos momentos hay espacio y lugar para un chiste o para un ‘gag’ o algo de humor que a mí me gusta y me encanta. Y la comedia tiene algo también medio trágico y en esta obra me puedo sacar las ganas de eso, que quizás en una comedia que es cien por ciento comedia no venía teniendo la oportunidad. Además, transita lugares muy tiernos o vulnerables, que yo no suelo pasar. Esta obra lo tiene y como actriz es un gran desafío, tenía ganas. Fue más que nada por eso, buscar por ahí, esos lugares que no venía transitando con otros personajes.
-¿Además de ir a terapia qué otras cosas hace para cuidar su salud mental estando en una industria que le pide estar muy arriba y expuesta todo el tiempo?
-Hasta hace pocos años como que era re intensa del arte, del teatro y de mi trabajo, porque me apasiona lo que hago, y en un momento en terapia empecé a decir: "che, bueno, ¿qué más después de esto?". Más allá de mi vida privada, mis amigos y eso que siempre estuvo, pero como que empecé a buscar un hobbie, algo en lo que no tuviera que pensar en ser buena porque hasta ir al gimnasio me lo tomo como “esto me tiene que servir para” entonces aprendí a disfrutar de mi tiempo de ocio, de estar tranquila sin hacer nada. Todo eso me llevó tiempo aprenderlo, leer, salir a caminar, hacer tenis y si bien soy competitiva entiendo que no pasa nada si no gano y que es un lugar más distendido y esas cosas me empezaron a hacer bien. También me gusta dibujar o jugar a las cartas, aprendí a tener hobbies que antes no tenía.
EL RITUAL DEL TEATRO
Sofi comenzó a estudiar teatro y danza desde muy pequeña, pero su popularidad llegó a través de las redes sociales por sus videos de humor y parodia. Formó parte de algunas series juveniles como ‘Heidi, bienvenida a casa’ y ‘Go! Vive a tu manera’, sin embargo su consagración llegó con ‘Porno y helado’, trabajo que le valió un premio Cóndor de Plata como mejor actriz de comedia. -¿Siente que tiene que rendir algún examen ante el público más teatrero o sus colegas por venir de las redes?
-Recontra lo siento, pero que es algo conmigo misma. Yo conozco mi historia y sé que hago teatro desde los 8 años y danza desde los 4, nunca me imaginé dedicándome a otra cosa, pero sí hubo algo de las redes que me dieron la popularidad que agradezco profundamente. En otros años quizás estaba más en modo “uh, me cansaron”, más niña malcriada. Ahora no, las agradezco, es mi trabajo, no cambiaría nada, pero obviamente si esa popularidad me la dio eso después soltar un poco para hacer otras cosas da un poco de miedo porque quizás implica o que bajen los números o perder esa complicidad o se vínculo con tu comunidad, pero van a hacer diez años que trabajo y la gente sigue ahí y estoy re agradecida.
-¿Alguna vez sintió prejuicios por venir de las redes?
-Prejuicios hay en todos lados. A mí que me gusta probar todo, cuando hice el ‘Bailando’ era la de redes, cuando hice comedia musical era la del ‘Bailando’, cuando hice teatro era la de comedia musical, así sucesivamente. Siempre pasa eso, cuando hago teatro dicen que es comercial, en todos los ámbitos hay prejuicios, pero por suerte yo no soy prejuiciosa y me gusta probar todo. Los que puedo tener son internos y los trabajo siempre.
-¿Este año vuelve al musical?
-Sí, todavía no puedo contar nada, pero estoy feliz. Ahí sí como que me siento en mi salsa. Si bien siempre es algo distinto, el musical para mí es algo muy divertido de hacer, más allá del desafío y qué personaje te toque, ahí me siento segura.
-Hoy en día, ¿qué le genera más placer: que un video estalle en visualizaciones o ver la emoción de alguien desde el escenario?
-Lo que más placer me genera en este momento de mi vida son dos cosas: el teatro y el cine. El teatro porque es muy difícil mentir y eso me encanta, es como que estás ahí y se ven los trapitos. Si estás haciendo que actuás se nota y también que se genera algo con las personas que estuvieron ahí, en esa única función, es un tiempo de ritual donde están viendo una historia y vos te abrís y das tu energía y recibís la que tiene el público. Eso que tiene el teatro del aquí y ahora me encanta. Y, después el cine, todo el circo me fascina. Es más nuevo en mi vida entonces tengo como esa curiosidad de cuando algo es nuevo y voy y pregunto de todo, me encantan todas las áreas e ir a ver el monitor a ver cómo quedó, me fascina.
