Oscar Moreno vende biromes mientras camina por uno de los vagones del tren Sarmiento. Es ciego. Y también es un ex atleta paralímpico: fue multicampeón con Los Murciélagos. Gustavo Villafañe pide plata en la esquina de una plaza, en el Conurbano. Es triamputado y fue uno de los mejores jugadores de básquetbol del mundo en sillas de ruedas. Las chicas de Las Lobas, la selección femenina de basquet adaptado, arman una colecta para poder viajar a un torneo. Algo no funciona en Argentina. Pero ahora hay una esperanza a partir de un proyecto de ley que se presentó en el Congreso de la Nación.
El lunes estuve en el Sala 1 del Piso 2 del Anexo A de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Fui parte de la presentación que hizo el diputado nacional de Unión por la Patria Carlos Castagneto, quien encabeza el proyecto. Una idea que impulsan Jimena Introcaso Irázabal, periodista especializada en accesibilidad y autora del libro Inclusión y discapacidad y Fabián Steffens,
Secretario de Discapacidad ATE. Fui en carácter de invitado. Y hasta me di el lujo de decir una palabras, de hacer un humilde aporte. Conté la situación que conozco de cerca sobre deportistas adaptados, gracias a mi trabajo como periodista deportivo, ese que ejerzo desde hace ya casi tres décadas en La Prensa y en otros medios por los que pasé. El orgullo tocó mi pecho cuando Castagneto me dio la palabra. Ahí tuve mi momento y pude compartir, en ese espacio, mi experiencia.
Hablé de las necesidades que atraviesan deportistas de elite que defienden la bandera celeste y blanca y de otros que se entrenan todos los días en clubes de barrios y que quizá nunca lleguen a los Juegos Paralímpicos, pero que encontraron en el deporte un refugio para sus vidas. Una tabla de salvación en una pelota, en una raqueta o en una pileta.
Conocí gente que no encontraba motivos para seguir viviendo... Gente que estaba rota hasta que, un día, el deporte le cambió la vida. Porque no es lo mismo una persona con una discapacidad que practica un deporte que otra que, tal vez, atraviesa la misma situación pero no es deportista. La primera le saca una ventaja enorme a la segunda. El ejercicio de una actividad en el que hay que poner el alma suele modificar por completo la vida a esos individuos. Pero muchas veces, la falta de recursos económicos, les quita esa chance única. Ahí hay que hacer algo como sociedad.
¿Cuál es el espíritu del proyecto que vio la luz? La iniciativa crea un sistema de promoción y financiamiento del Deporte Adaptado, Inclusivo y Paralímpico destinado a conseguir recursos para asociaciones civiles, clubes, entidades deportivas y sociedades de fomento que desarrollen esas actividades de manera sostenida y con participación efectiva de personas con discapacidad.
La clave es el financiamiento. Las empresas vinculadas con la actividad deportiva y aquellas que desarrollen programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) deberán destinar como mínimo el 20 por ciento de los recursos asignados anualmente a esos programas, al nuevo sistema.
El dinero se destinará a la capacitación, equipamiento, infraestructura, accesibilidad y becas, entre otras necesidades vinculadas con la práctica y el desarrollo del deporte adaptado, inclusivo y paralímpico. Y hay un detalle: según sus fundamentos, no serán necesarias erogaciones presupuestarias del Estado ni sumar recursos adicionales a los que ya destinan las empresas. La idea es ordenar y orientar parte de los fondos que actualmente se utilizan en programas de responsabilidad social. La política de financiamiento propuesta tampoco dejará en manos del Estado la decisión sobre qué entidad recibe cada aporte. La vinculación será directa entre las empresas y las organizaciones beneficiarias registradas, mientras que la Subsecretaría de Deportes de la Nación quedará a cargo de controlar el sistema.
“Queremos promover el deporte adaptado, inclusivo y paralímpico. Queremos más clubes participando, más deportistas desarrollándose y más posibilidades de llegar al alto rendimiento. Más deporte, más oportunidades y menos barreras. Queremos que ninguna persona con discapacidad encuentre, en la falta de recursos, una barrera para desarrollarse en el deporte”, señaló Castagneto en la apertura del encuentro. Fue el puntapié inicial de un proyecto que ilusiona al mundo del deporte adaptado de nuestro país y que recién comienza. Ahora hay una esperanza para una parte de la población que está atravesada por la discapacidad y solo quiere correr detrás de una pelota.
