Una dura lección para los inventores del fútbol

El baúl de los recuerdos. Estados Unidos sorprendió al mundo al vencer 1-0 a Inglaterra en Brasil 1950. Un resultado histórico sellado con un gol de Joe Gaetjens, un haitiano que tuvo un trágico final.

“Pero Gaetjens no cabeceó. La pelota le pegó en la cabeza”. El periodista trataba de encontrar una explicación. “El gol vale lo mismo”, le contestó agriamente Walter Winterbottom, técnico del seleccionado inglés. La incredulidad del cronista era tan grande como la de las redacciones británicas, en las que la noticia causó tanta sorpresa que optaron por corregir el marcador: Inglaterra 10-Estados Unidos 1. En realidad, los autoproclamados inventores del fútbol fueron humillados por los norteamericanos, que los vencieron 1-0 en un resultado que provocó sorpresa en el Mundial de 1950, en Brasil.

Inglaterra hacía su irrupción en las Copas del Mundo. Hasta entonces no había aceptado ser parte de la competición creada por la FIFA. Estaba orgullosa de su pretendida superioridad. Si en ese país le habían dado vida a la versión moderna del juego y hasta se habían establecido las reglas del juego, ¿qué sentido tenía enfrentarse con aquellos que habían aprendido de los británicos los secretos del deporte?

El debut con triunfo por 2-0 sobre Chile confirmó la idea de que el equipo de Winterbottom había llegado a Brasil con la firme pretensión de llevarse el título. Sin embargo, la segunda presentación asombró al mundo.

El profesionalismo se afincó en Inglaterra antes que en cualquier otra nación. Sus jugadores eran célebres en toda Europa. Winterbottom había recurrido a figuras como los delanteros Tom Finney, Stanley Matthews (se retiró con el título de sir en 1965 a los 50 años, después de más de tres décadas en las canchas), Stan Mortensen y Roy Bentley, el lateral Billy Wright y el arquero Bert Williams.

Su rival era Estados Unidos, un seleccionado amateur dirigido por el escocés Bill Jeffrey. Algunos de sus integrantes habían sido combatientes en la Segunda Guerra Mundial. Otros se ganaban la vida como profesores, lavaplatos o embalsamadores. No asomaban como un adversario capaz de oponer resistencia a uno de los grandes protagonistas de la cuarta Copa del Mundo.

Los minutos iniciales ratificaron la esperada superioridad británica. Frank Borghi debió lucirse una y otra vez para impedir la caída de su valla. El arquero, descendiente de italianos, médico en una unidad de infantería del ejército y condecorado con la Estrella de Bronce y el Corazón Púrpura por su actuación en la contienda bélica, parecía invencible.

En medio del dominio del equipo de Winterbottom, un largo envío del capitán Walter Bahr sobró a Alf Ramsey (fue el técnico de la Inglaterra campeona del mundo en 1966) y rebotó en la cabeza de Jo Gaetjens. La pelota sorprendió a Williams, quien apenas pudo darse vuelta para verla dentro de su arco.

Faltaba poco para el final del primer tiempo. Pero no bastaron los minutos de esa etapa y los tres cuartos de hora del segundo período para modificar el inesperado resultado.

Cuando el árbitro italiano Generoso Dattilo pitó por última vez esa tarde en Belo Horizonte, el público brasileño saltó a la cancha para llevar en andas a Gaetjens y a sus compañeros. Los estadounidenses acaban de brindarle a los espectadores un espectáculo asombroso. Jeffrey, el escocés que dirigía al elenco vencedor, se llevó el balón como recuerdo.

Gaetjens, haitiano de nacimiento, fue un héroe estadounidense por un tiempo. El destino le deparó un trágico final. Regresó a su tierra, donde condujo técnicamente al Etoile y tuvo una cadena de lavanderías. Para su desgracia, sus hermanos Jean-Pierre y Freddie eran opositores al régimen del dictador Francois Duvalier, conocido como Papa Doc.

Jean-Pierre y Freddie escaparon de Haití. Jo, ajeno a los avatares de la política, optó por quedarse. El 8 de julio de 1964 fue visto por última vez. Un grupo comando a las órdenes del presidente lo secuestró. Nunca más se supo de él. Al menos hasta que ocho años más tarde el gobierno de los Duvalier reconoció su muerte.

Pero mucho antes, ese 29 de junio de 1950, Gaetjens hizo posible un resultado histórico. No fue el 10-1 a favor de Inglaterra que sospechaba la prensa británica, sino una dura lección sufrida por los inventores del fútbol.

LA SÍNTESIS

Estados Unidos 1 - Inglaterra 0

Estados Unidos: Frank Borghi; Harry Keough, Joseph Maca; Edward McIlvenny, Charles Colombo, Walter Bahr; Frank Wallace, John Souza, Joseph Gaetjens, Gino Pariani, Edward Souza. DT: Bill Jeffrey.

Inglaterra: Bert Williams; Alfred Ramsey, John Aston; William Wright, Lawrence Hughes, James Dickinson; Thomas Finney, Stanley Mortensen, Roy Bentley, Wilfried Mannion, James Mullen. DT: Walter Winterbottom.

Incidencias

Primer tiempo: 39m gol de Gaetjens (EEUU).

Estadio: Independencia (Belo Horizonte). Árbitro: Generoso Dattilo, de Italia. Fecha: 29 de junio de 1950.