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Una clase magistral de historia
'El falsario', inspirada en la vida de Antonio 'Toni' Chichiarelli, un célebre falsificador y delincuente que actuó en Roma entre los años '70 y '80.
‘El falsario’ (‘Il falsario’, Italia, 2026). Dirección: Stefano Lodovichi. Guion: Lorenzo Bagnatori, Sandro Petraglia. Actores: Pietro Castellitto, Giulia Michelini, Andrea Arcangeli. Duración: 110 minutos. Clasificación: apta para mayores de 16 años. Disponible en Netflix.
Si existe un país rico en historia, ese es Italia. Empezando por la caída del Imperio Romano, seguido por el Renacimiento, el ascenso del fascismo, la Segunda Guerra Mundial, y más acá en el tiempo, los convulsionados ‘70 con el asesinato de Aldo Moro, presidente del partido Democracia Cristiana. Sobre este último hecho se hicieron infinidad de películas pero pareciera que siempre hay espacio para un nuevo e interesante spin-off que sorprenda al mundo.
Es el caso del ignoto artista Antonio ‘Toni’ Chichiarelli, quien a su llegada a Roma se convirtió rápidamente en uno de los falsificadores más importantes de la época, no solo copiando obras de arte y vendiéndolas en millones de liras, sino delinquiendo con documentos oficiales, pasaportes y hasta comunicados terroristas generando confusión, caos y miedo.
Inspirado muy libremente en hechos reales, porque lo cierto es que poco se sabe de la intimidad de este personaje entre simpático y funesto de la sociopolítica italiana, la vertiginosidad de ‘El falsario’ es la estrella del filme. Un código nuevo de reversionar la mafia con una fusión de estilo cómic y policial negro. Con esta estética, también en Netflix, pueden verse los filmes ‘Los despiadados’ y ‘El robo a Mussolini’.
‘El falsario’ rinde además por la consagratoria actuación de Pietro Castellitto, hijo del icónico Sergio, actor de ‘Padre Pio’ y ‘Un loco amor’. Su falsa modestia, ingenuidad, maldad y altanería traspasan la pantalla y lo ubican dentro de esos personajes tan queridos como repudiados. Recordemos que Toni, a quien interpreta, es un delincuente, pero tan adorable y admirado como los cuadros tan bien copiados que lo llevaron a ganar estatus entre las esferas mafiosas. Tenerlo en sus filas les abría a los diferentes grupos las puertas legales que solo su pluma podía habilitarles.
VIDEOCLIP
Dirigido por Stefano Lodovichi, el filme es una acuarela gráfica de las agitadas décadas del ‘70 y ‘80, donde la política se inmiscuía en todos los ámbitos, los atentados en Europa eran moneda corriente y el ascenso social era posible por venir de la tierra arrasada que dejaron los años siguientes de la posguerra. Una especie de segundo Neorrealismo en sentido cinematográfico, donde copan la escena la violencia, el Partido Comunista, las Brigadas Rojas y, por el contrario, el anticomunismo y la anarquía.
En clave de videoclip bien narrado, montado y editado, ‘El falsario’ es una clase magistral de historia, crimen organizado, política y cine. Cómo volver inmenso y espectacular a un personaje menor que las crónicas policiales de aquellos años no dimensionaron en su totalidad y que Netflix lo trae con la arrogancia de un superhéroe de valores cuestionables.
Calificación: Muy buena
