El rincón del historiador

Una banda de música para Mendoza y la salud de San Martín

José Ignacio Olmedo fue un destacado historiador cordobés, emparentado en la sociedad local con familias que se remontaban largamente a los que tuvieron roles destacados en La docta y aun en el país, donde militares, magistrados, eclesiásticos y comerciantes, desde distintos ámbitos, fueron actores de su progreso. En 1950 el Congreso Nacional de Historia del Libertador General San Martín en ocasión del centenario de su muerte, premio su trabajo San Martín y Córdoba en la época de la campaña de los Andes que, al año siguiente conoció el público lector.­

Olmedo tenía en su haber esa tradición familiar de la que hablamos y además parte del inapreciable archivo familiar, que con documento inéditos, cuyo lenguaje a veces coloquial nos trasmite una visión de ese tiempo de epopeya y también de sacrificios; que el autor supo plasmar con acierto. La obra después de siete décadas resulta una de esas piezas inhallables y reducía al interesado a recurrir a bibliotecas, donde no siempre era fácil hacerse de tan interesante trabajo; la feliz iniciativa de la familia del autor y de Horacio Garcete, han hecho posible su cuidada reimpresión con el sello de Villa Ediciones.

La lectura de la obra nos ha prodigado la satisfacción de tener una acabada síntesis de ese momento, donde la correspondencia íntima ofrece algunos detalles de interés como el que vamos a relatar y que Olmedo disponía entre sus papeles.

El 3 de diciembre de 1820 el gobernador de Mendoza, don Tomás Godoy Cruz el amigo, colaborador de San Martín y diputado por esa provincia al Congreso de la Independencia en Tucumán, le comentaba a José Ramón Olmedo residente en Córdoba: "Estoy formando una música militar; y me hacen falta instrumentos. Un músico del 3, que poco ha vino de esa, me da esperanza de que puedan comprarse ahí algunos instrumentos. Escribí a algunos músicos, sus conocidos, que sabe que los tienen, para que se los presenten a Ud. en esta virtud, pues, me tomo la libertad de encargar a Ud. me compre del tono de Befa un fagot, octavín y un flautón, una trompa, un serpentón y uno o dos clarines del mismo tono. En fin si no encuentra todo me contento con algo, remitiéndomelo bien acomodado y en primera oportunidad, y librando su importe donde Ud. guste, que será satisfecho al instante, pues tengo fondos seguros para este establecimiento''.

Seguro que don Tomás después de cerrar esta carta, ya despachada al correo el mismo día, recordó otro encargo y nuevamente volvió a indicarle a Olmedo: "Con el mismo fin que he expresado a Ud. en la otra de esta fecha, si acaso le vieren a Ud. para que les facilite el transporte los músicos Juan de la Cruz Izquierdo y Julián Care, se los facilitará en cualquiera arria mendocina que regrese en primera oportunidad, haciéndole el ajuste del modo más equitativo''.

Olmedo se preocupó por satisfacer a su "amigo y paisano'' y en el Libro de Caja se encuentra la constancia y el importe que significó la compra "de instrumentos de música, de viento, que le hice al comandante del Ejército don Agustín Díaz Colodrero, en la forma siguiente: Por un serpentón en 50 pesos, por un fagot en 25 pesos, por dos clarinetes en 24 pesos; por un requinto 13 pesos; por diez ponchos caris para su acomodo a 5 reales; por un cajón de clavos y arreglarlo 2 pesos: Total 120,2 pesos''.

Casi una década después Higinio Otero, volvió a citar este insuperable documento en su De Godoy Cruz a Olmedo.­

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EL VENDEDOR­

­Digamos que el vendedor Agustín Díaz Colodrero tenía por entonces 30 años, era natural de de Corrientes y miembro también de una respetada y antigua familia de esa ciudad, había iniciado su servicio en la carrera de las armas con Belgrano cuando se dirigía al Paraguay. Poco antes había combatido las insurrecciones de la montonera en Fraile Muerto y La Herradura. Habría de reorganizarlas milicias de provincia y encontrar la muerte en Córdoba en junio de 1829, cuando el general Paz le confió la defensa de la ciudad junto a un reducido grupo de efectivos, ante el ataque de las tropas de Facundo Quiroga.

En 1825 llegó a Buenos Aires el capitán inglés Francis Bon Head que estuvo en Mendoza y dejó este recuerdo de esa banda formada unos años antes por Godoy Cruz: "Volviendo a la Alameda; el paseo se ilumina de modo muy sencillo con linternas de papel, en forma de estrellas, y alumbradas por una simple candela. Toca generalmente una manda de música, y en el extremo del paseo hay un templete de barro, elegantísimo, en sus líneas y del que verdaderamente puede decirse: materiam superabat opus (El trabajo superó el material)''.­

Otro de los valiosos hallazgos de este libro de José Ignacio Olmedo es la transcripción de otra carta de Godoy Cruz a Olmedo, del 6 de febrero de 1822 en la que le adjunta una de las monedas que acuñaron en Lima con motivo de la independencia el 28 de julio, "aunque su valor real es muy corto tiene el de ser de mano de nuestro general y amigo San Martín''.

A continuación agrega este dato por demás interesante sobre el Libertador: "Según noticias que he tenido ayer por unos franceses que han llegado de Lima, y me vienen recomendados, había tenido un fuerte ataque de su antigua enfermedad del vómito de sangre; pero ya quedaba fuera de peligro''.

Un dato interesante que quienes han trabajado en el tema de la salud del Libertador como los doctores Mario Dreyer y Antonio Guerrino, no consignaron en sus valiosos trabajos y que sin duda es una prueba más de la mala salud que acompañó a San Martín durante las campañas.­

El volumen que Villa Ediciones ha realizado de San Martín y Córdoba en la época de la campaña de los Andes de José Ignacio Olmedo, se complementa con algunas notas de Horacio Garcete, su editor que son reconocidas por NE, y muy particularmente por un nutrido índice onomástico que será de especial interés para los interesados en estos temas y los personajes mencionados por el autor.