Una atrapante comedia policial en el entorno de un palacio
'El cuadro maldito', hilarante e interactiva, los domingos en el Museo Nacional de Arte Decorativo.
La dupla creativa conformada por Marisé Monteiro (dramaturgia) y Nacho Medina (dirección) ha dado muestras de poder transitar con cintura distintos andariveles del teatro, desde el retrato histórico al cuento infantil y ahora también el policial con pinceladas de humor blanco. A decir verdad, no es la primera vez que abrevan en esas aguas dado que ya lo hicieron en ‘El misterio de la carta escondida’, que se vio hace poco tiempo en el ex Palacio de Correos y Telecomunicaciones.
Pues ahora son los responsables de un verdadero fenómeno de público que se está dando los domingos a la tarde en el Museo Nacional de Arte Decorativo, donde vienen presentando la “comedia interactiva” ‘El cuadro maldito’. La concurrencia, que es diversa y numerosa, aguarda el inicio del espectáculo en el Gran Hall del bien conservado Palacio Errázuriz Alvear. Es allí donde la acción se desata.
BIEN DE FAMILIA
La mansión fue diseñada en 1911 por el renombrado arquitecto parisino René Sergent y responde al estilo neoclásico francés. Desde 1918 funcionó como residencia privada de la aristocrática familia conformada por Josefina de Alvear y el diplomático chileno Matías Errázuriz, quienes tuvieron dos hijos a los que bautizaron con sus mismos nombres. Después de una década de estancia en Europa, la pareja había vuelto al país trayendo una rica colección de obras de arte europeo y oriental que montaron en la imponente propiedad. Cuando en 1935 fallece Josefina de Alvear, Errázuriz y sus hijos decidieron venderle el palacio y la colección toda al Estado argentino. Fue en 1937 que abrió allí sus puertas el Museo Nacional de Arte Decorativo.
El dato no es anecdótico puesto que justamente en ese año se sitúa la acción de ‘El cuadro maldito’. La morada ha cambiado de manos y en el exquisito Salón de Baile, con sus puertas y paredes espejadas, su boiserie de tonos dorados y sus arañas de caireles, se dan cita una mujer viuda y ambiciosa que aspira a convertirse en directora del flamante museo; su cuñado, un bon vivant en bancarrota; una extraña tarotista y marchand de origen ruso, y un cuadro célebre, el óleo ‘Muchacha en la ventana’, obra de un joven Salvador Dalí, que termina desapareciendo a la vista de todos y activa una investigación policial en la que la ayuda del público resulta clave para desentrañar pistas e interpretar rastros.

En el impactante Salón de Baile transcurre buen parte de la historia.
La acción es trepidante, ingeniosos los giros de la trama, y el cuento hace las delicias de grandes y chicos (no tan chicos) llevado adelante con pericia por un cuarteto de actores conformado por Alejandro Poggio, Milagros Almeida, Nacho Miguens y Lupi Labunia (reemplazada por Pilar Abentín en la función que se comenta). Las risas discretas devienen en carcajadas, y la actitud inicialmente tímida de los espectadores muta de manera definitiva cuando los intérpretes improvisan un dislocado baile junto a los presentes, con intercambio de parejas incluido. El juego escénico alcanza entonces su máxima expresión.
RECORRIDA
La propuesta es ideal para una salida en familia que combine aspectos culturales y entretenimiento, ya que antes o después de la función se puede conocer el palacio de dos plantas en todo su esplendor, con sus bibliotecas, señoriales habitaciones, singulares cuartos de baño, salas de recepción y de estar de las personalidades que supieron habitarlo. Un plan divertido y completo, que hasta se puede prolongar en los jardines con una merienda bajo la arboleda de la que fuera la entrada de carruajes.
¿Un consejo final? Saquen sus entradas con tiempo porque vuelan.
Los domingos a las 16 en Av. Del Libertador 1902. Localidades en el sector de acceso al Museo (de miércoles a domingo de 13 a 18.30) o a través de Eventbrite. Edad mínima recomendada: 10 años.
