PUBLICAN LA PRIMERA NOVELA POSTUMA DE ABEL POSSE, ‘LOS HERALDOS NEGROS’

Un tesoro que empieza a emerger

El hispanista francés Romain Magras habla de la obra y evoca la maravillosa aventura arqueológica que fue sumergirse en el escritorio del novelista, donde hay más textos inéditos, borradores, apuntes, cartas y fotos.

Tras la muerte del escritor Abel Posse (1934-2023), su viuda, Sabine Langenheim Parentini Posse, se viene ocupando de su herencia literaria. En esa tarea recibió la ayuda de uno de los especialistas en la obra del escritor, el hispanista francés Romain Magras, profesor de la Universidad del Litoral Costa de Opalo (Francia), quien se sumergió en el archivo del escritor para seleccionar y digitalizar textos inéditos, una tarea de la que surgió la primera novela póstuma de Posse que acaba de ver la luz, Los heraldos negros (Verbum, págs).

En medio de sus vacaciones estivales, Magras accedió a una entrevista por correo electrónico con La Prensa, para conversar sobre lo que puede deparar todavía el archivo del escritor y sobre esta novela póstuma cuya edición tuvo a su cargo, que completa la "tetralogía del Descubrimiento y la Conquista de América" junto con Daimon (1978), Los perros del paraíso (1983, ganadora del Premio Rómulo Gallegos en 1987) y El largo atardecer del caminante (1992).

Magras es doctor en Literatura Hispanoamericana, académico correspondiente de la Academia Argentina de Letras y autor de unos veinte trabajos y artículos sobre la obra de Abel Posse y otros escritores argentinos.

Lo primero que menciona es que el encargo que recibió para colaborar en el orden y clasificación del archivo “fue algo natural”, ya que venía estudiando desde hacía 25 años la obra de Posse y conocía desde entonces al escritor y a su mujer.

“Ya veinte años atrás -dice-, cuando yo preparaba mi tesis de doctorado, Abel Posse me había permitido acceder a una parte de su archivo personal e inventariar su obra periodística y sus entrevistas”.

“Después de su muerte, su viuda Sabine descubrió una parte de este archivo que ella no había consultado nunca y nos pidió a mí y al doctor Roberto Esposto, también especialista, y autor de varios ensayos sobre la obra de Abel Posse, ayuda para ordenarlo”, cuenta.

“En un primer tiempo se llevó a cabo un somero inventario de este extenso corpus, que dio luego lugar a una aproximación más precisa a todos estos textos”, abunda.

El profesor detalla que este “archivo personal” se encuentra en Buenos Aires, en el escritorio donde trabajaba el novelista, al lado de su biblioteca. Se trata de “un mueble que tiene muchísimos cajones llenos de carpetas con manuscritos y mecanoescritos, cuadernos de apuntes, cartas, fotos, objetos personales”, detalla.

“Sabine, que compartió la vida de Abel Posse durante casi 65 años, nos ayudó a clasificar e identificar todo este material”, explica.

EL ARCHIVO

“Este archivo es un verdadero tesoro para los estudiosos de la obra de Abel Posse y de la literatura argentina en general”, comenta.

“Hay apuntes preparatorios, borradores y manuscritos de casi todas sus novelas, manuscritos de Los heraldos negros, cientos de páginas de poemas inéditos escritos principalmente entre 1959 y 1962, muchos relatos inéditos, casi todos escritos antes de sus primeras novelas, proyectos de novelas, de ensayos, artículos inéditos, grabaciones de diálogos con Borges, con el padre Hernán Benítez, una correspondencia nutrida con Manuel Mujica Lainez, Enrique Molina, Hernán Benítez, Ernesto Sabato, Rogelio Bazán y otros…”, añade.

Magras refiere que Sabine “era consciente del increíble interés de este material y de todas las nuevas perspectivas de estudio que abría” y manifestó “su voluntad de valorarlo”, aunque, al mismo tiempo, expresó su “deseo de que este archivo físico y la biblioteca permanecieran en su casa mientras ella viviera”.

El hispanista francés cuenta que, tomando en consideración esta voluntad de la viuda, recordó “el caso del fondo Daniel Moyano, que sigue en el domicilio del escritor, pero cuya versión digital está disponible en la plataforma del prestigioso Centro de Investigaciones Latinoamericanas (CRLA-Archivos), de la Universidad francesa de Poitiers”.

“Esta institución científica, especializada en los manuscritos de escritores latinoamericanos -explica Magras-, agiliza el trabajo de los estudiosos al proponer un acceso digital libre y gratuito desde cualquier lugar del mundo a los 15 fondos de escritores que alberga”.

“Sabine optó por esta solución, compatible con el hecho de que el archivo físico se conserve en Argentina”, señala.

El especialista en la obra de Posse comenta que “el proyecto ya está en marcha” y adelanta que “los primeros documentos podrán consultarse en línea dentro de algunos meses”.

“La mitad del corpus está ya digitalizada, y se está llevando a cabo el largo trabajo previo a su publicación numérica definitiva, con una prioridad dada por ahora a la obra novelesca y poética”, aclara.

NOVELA POSTUMA

La existencia de la novela Los heraldos negros, que acaba de ser publicada, se conocía desde hace tiempo y Magras cuenta por qué le dieron prioridad para que fuera la primera obra póstuma del autor.

“Abel Posse evocó por primera vez este proyecto de novela en una entrevista en 1986 y en las décadas siguientes anunció varias veces su próxima publicación”, confirma Magras.

Un primer capítulo de la obra ya se había publicado en 1989 en la revista argentina Tramas, según comenta Magras, quien agrega que luego, en 2004, con algunos retoques, volvió a publicarse en los Cuadernos Hispanoamericanos de Madrid.

El hispanista francés acota que Posse “quería terminar esta novela” porque era “consciente de la expectativa que suscitaba el esperado cierre de su tetralogía”.

“En nuestro prólogo a su edición -dice-, recordamos el largo diálogo que mantuvimos con Posse en un coloquio de 2021, en el que se preguntaba si esta novela no lo iba a vencer a él antes que él a ella. Y lamentablemente, así fue. No cabe ninguna duda de que quería publicarla, por eso una de las prioridades de Sabine, después de su muerte, fue cumplir su voluntad”.

En ese prólogo, Magras y el doctor Esposto, de la Universidad de Queensland, cuentan que la novela ya estaba completa y sin embargo exigió de parte de ellos un paciente trabajo de reconstrucción.

“La dificultad para reconstruirla -expone Magras- se debió a la misma génesis de la novela: su escritura se extendió por cuatro décadas”.

“En varios cajones del archivo encontramos muchísimo material, apuntes de diferentes épocas y diferentes versiones de todos los capítulos. Fue decisiva la participación de Sabine para hacer la selección”, admite.

“Por otra parte -añade-, descubrimos varios capítulos que el escritor había decidido finalmente no incluir dado que, con el tiempo, su proyecto inicial había ido cambiando. Este trabajo fue una maravillosa aventura arqueológica que nos llevó por ejemplo a buscar indicios en cientos de páginas de apuntes”.

“Posse seguía creando nuevos personajes en los últimos meses de su vida y se planteaba intercalar nuevas escenas, pero todo lo demás ya estaba escrito”, ejemplifica.

DE QUE TRATA

Magras recuerda que fue el propio Posse el que anunció esta novela como el cierre de su tetralogía del Descubrimiento y la Conquista de América” y reconstruye de qué trataron las anteriores.

“La primera ficción del proyecto, Daimón (1978), protagonizada por un alter ego del execrado conquistador Lope de Aguirre, había abordado la violencia de la conquista, identificándola como el mal que signó toda la posterior historia latinoamericana”, evoca.

“La segunda, Los perros del paraíso (1983), exploró la figura de Colón y el mito fundador del “descubrimento de América”, rememora.

“En El largo atardecer del caminante, Posse ficcionalizó otra figura antiheroica de la Conquista, la de Alvar Núñez Cabeza de vaca, el eterno náufrago sin conquistas para quien “solo la fe cura, solo la bondad conquista” y, al novelar su larga caminata, su estadía entre los amerindios y su progresiva hibridación identitaria, se asomó al choque de cosmovisiones que representó la conquista de América”, explica.

Los heraldos negros -continúa Magras- recrea las condiciones del choque espiritual de la conquista en las misiones jesuíticas, increíble tentativa de crear en la selvas de Paraguay la agustiniana ciudad de Dios en la Tierra”.

“Esta novela -anticipa el hispanista- está principalmente ambientada en Italia, explora la metafísica judeocristinana y la génesis del proyecto a través de las memorias del jesuita Walter ‘Sorge’ Sorgius que, ya viejo y desde las orillas del Guayrá, recuerda su formación en el seminario de Marienbach, sus quiebres, sus dudas y reflexiona sobre las contradicciones de la Iglesia católica en el relato de su estadía en la lujuriosa Venecia y en la Roma vaticana”.

“En Los heraldos negros -prosigue- Posse lleva a su paroxismo el barroquismo de Daimón y Los perros del paraíso. Es una novela todavía más carnavalesca, rabelesiana, anacrónica e intertextual que aquéllas; con ella, Posse vuelve a afirmarse como el maestro de la llamada ‘nueva novela histórica de América latina’”.

CAMBIO DE ESTILO

Magras admite que “seguramente” esta tetralogía que ahora se completa fue la más querida por el autor.

“Después de Los bogavantes (1968) y de La boca del tigre (1971), novelas realistas, se operó un giro en su estilo”, ilustra el profesor francés.

“Posse se había criado y formado en Buenos Aires, y, en Perú, donde vivió a principios de los años setenta, sintió la revelación de su americanidad. El giro estilístico se dio en Venecia donde, al escribir Daimón, dice que encontró su voz propia, que lo impuso como uno de los mayores creadores de lenguaje de su generación”.

“En 1982, con esta novela, fue finalista del premio Rómulo Gallegos -cuyos primeros ganadores habían sido Vargas Llosa, García Márquez y Fuentes-, premio que se llevó en 1987 con Los perros del paraíso, volviéndose el primer argentino en recibir este galardón”. No sería el único premio ya que El largo atardecer del caminante ganaría por su parte el premio Extremadura- V Centenario.

“Esta Trilogía impuso a Posse como una de las plumas latinoamericanas más brillantes de su generación, participaba en los principales congresos de escritores, se le dedicó por ejemplo una memorable Semana de Autor en la Casa de América en Madrid en 1995, y estas obras se tradujeron a muchísimos idiomas. Después, Posse llevó a cabo otros proyectos novelescos que contaron mucho, algunos de ellos centrados en Argentina, pero esta tetralogía representa para él la parte más querida de su obra novelesca”, concluye.

Magras apunta que hoy “la obra de Posse se estudia en muchos países” y una prueba de ello es que en el coloquio internacional que tuvo lugar en 2021 “participaron estudiosos peruanos, canadienses, brasileños” y “se publicaron muchísimos artículos de investigación en Estados Unidos”.

Como prueba del reconocimiento que merece el autor de Los bogavantes, Magras adelanta que “está prevista una edición genético-crítica de la “Tetralogía del Descubrimiento y de la Conquista” de Posse en la prestigiosa colección Archivos que tiene en su catálogo a los principales escritores latinoamericanos del pasado siglo, y a argentinos como Sarmiento, Güiraldes, Cortázar, Marechal, Puig, Girondo, y Saer entre otros”.

Sin embargo, admite que el pensador y diplomático despierta más interés afuera que en su propio país.

“Cuando ingresó como académico de número en la Academia Argentina de Letras, en 2012, su presidente, Pedro Luis Barcia, señaló que Posse había sufrido cierta reticencia de una parte de la crítica argentina”, señala. Y añade que el propio Posse confesó en varias entrevistas que “a veces se había sentido ninguneado en su país, cuando lo celebraban en muchas otras partes del mundo”.

El hispanista francés evalúa que, “en Argentina, se estudió más en las universidades de provincia que en Buenos Aires”.

Sin embargo, recuerda que “muchas novelas y ensayos de Abel Posse fueron éxitos de ventas en las librerías argentinas”.

Al respecto, Magras incita a a aquellos que no conocen su obra a leerla porque “forma parte del patrimonio literario nacional y se debe cuidar y valorar como tal”.

“Es imprescindible y urgente que una editorial argentina publique una colección, una ‘Biblioteca Abel Posse’ que incluya, si no todas, la mayoría de sus obras para que se puedan conseguir en las librerías, bibliotecas y universidades argentinas”, argumenta.

“La viuda de Abel Posse sigue explorando las posibilidades de crear una fundación sin fines de lucro para ocuparse de su obra. Mientras tanto, sigue trabajando con su agente literaria de siempre, Balcells, para difundirla, con algunos éxitos, como recientes nuevos contratos de traducciones al inglés y al ruso”, comenta.

Sobre lo que puede esperarse que sea publicado en un futuro, Magras reitera que “son muchos los textos inéditos” que permanecen en el archivo. “La mayoría son textos de juventud que dan cuenta de la evolución de sus influencias y preocupaciones literarias. Algunos son fundamentales por las claves que brindan sobre la génesis de ciertas novelas”, explica.

Cauto, señala que “todo este valioso corpus todavía se está explorando y la viuda de Abel Posse decidirá de lo que quiera publicar, pero lo cierto es que abre un sinfín de pistas para entender su obra como proyecto global, y establece conexiones con la obra de otras grandes figuras literarias”.

“Lo que sí está casi listo y no tardará mucho en publicarse -adelanta- es una gran antología de su obra poética, casi totalmente inédita y muy variada”.

“Los lectores que pudieron consultar el proyecto de volumen quedaron maravillados por la calidad de estos poemas y sorprendidos por esta faceta desconocida e inesperada de la obra posseana”, desliza, antes de agregar que de todas maneras “el archivo también cuenta con varias novelas y ensayos inacabados”.

Magras corrobora que Abel Posse “escribió hasta el final de su vida”.

“Siempre avanzaba sobre diferentes proyectos a la vez”, precisa, aunque añade que en el último “trató de privilegiar Los heraldos negros que quería terminar”.

 

El sueño del ‘escritor total’

Tal vez porque cuanto más se profundiza en un tema más complejo resulta precisarlo, el hispanista francés Romain Magras, que lleva 25 años estudiando la obra de Abel Posse, responde hoy que el autor de Los perros del paraíso “es una figura difícil de definir”, una figura “a la vez singular e imprescindible del panteón literario argentino”.

“Posse siempre reivindicó ser un libre pensador y nunca quiso que se le incluyera en ninguna corriente, literaria o ideológica”, puntualiza Magras en una entrevista con La Prensa.

“Su visión del canon literario, que trasciende en su ensayo En letra grande (2005) puede orientarnos: según él, la “gran literatura”, la que sobrevive a su época y alcanza la posteridad, es la que va más allá de su mera circunstancia, que apunta a la esencia y brinda respuestas a las aporías del hombre y a sus preguntas existenciales. Esta preocupación se observa en toda la obra de Posse, en el trasfondo filosófico que vertebra todas sus novelas, e incluso sus poemas de juventud, lo cual da fe de que él apuntó personalmente hacia esta ‘gran literatura’”, explica.

Es por eso, añade Magras, que “no es sorprendente que la poesía sea para él el género absoluto, y que él también celebre a poetas, novelistas o filósofos que hayan sido marginados o silenciados en la época en que vivieron”.

“Siempre consideró que las ideologías dividían y fracturaban en vez de reunir. En Argentina, una parte de la crítica ignoró su obra por esta postura y posiblemente porque, al ser diplomático de carrera durante 40 años, pasó una gran parte de su vida fuera de la Argentina”, especula.

Pero, contra todo intento de etiquetarlo, Magras recuerda que “en su obra, Posse celebra, heroizándolas, sin prejuicio de la ideología que hayan seguido, a figuras históricas como Eva Perón o Ernesto Guevara resaltando cómo supieron superar sus limitaciones físicas, sus orígenes sociales o las barreras que les habrían impedido asumir su destino”.

“Asimismo -continúa-, en su cuento “Paz en guerra”, lo que enfatiza Posse en San Martín es su voluntad de evitar que se prolongara una guerra que le resultaba fratricida”.

La misma búsqueda de unión descubre Magras “en los ensayos sociopolíticos que publicó Posse a partir de Argentina, el gran viraje (1999)”.

“Cuando la Argentina está al borde del abismo, Posse recuerda los logros del pasado, entre ellos la educación sarmientina, para convocar a los argentinos a refundar la Argentina. Igual propósito tiene cuando define la idiosincrasia argentina en La santa locura de los argentinos (2006)”.

”Posse quiso ser un “escritor total”, cultivando diferentes géneros, explorando la argentinidad, la americanidad, la filosofía y buscando soluciones para un país a la deriva”, concluye, finalmente, Magras.

“Fue un testigo privilegiado de su tiempo -continúa-. En su larga vida, de casi 90 años, conoció y a veces se hizo amigo de grandes escritores y pensadores del siglo XX, como podemos apreciarlo leyendo En letra grande (2005) o Vivir Venecia (2017)”.

“A pesar de la evolución genérica, estilística y temática que conoció su obra en el tiempo, siguió fiel a los planteamientos filosóficos que ya aparecen en clave programática en sus primeros poemas”, apunta el especialista.

“Por eso Posse es una figura a la vez singular e imprescindible del panteón literario argentino”, añade.

“En cuanto a su legado, las paternidades o filiaciones literarias raras veces se asumen, pero lo cierto es que deja una obra importante que sí influenció temática o estilísticamente a ciertos escritores argentinos y latinoamericanos y quedará como uno de los fundadores y mejores exponentes de lo que vino a llamarse la “nueva novela histórica latinoamericana”, con la que forjó un lenguaje innovador, una escritura barroca, rabelesiana y carnavalesca muy personal”, finaliza.

 

La biblioteca,en el aire

El destino de la biblioteca de Abel Posse, de unos cinco mil volúmenes, aún es incierto. El deseo del escritor era que fuera a parar a la Academia Argentina de Letras, pero lamentablemente no fue posible por cuestión de espacio y Romain Magras admite que ese es un tema que aún “está pendiente”.

“El deseo legítimo de su viuda es que esta biblioteca siga viva, consultable, pero que conserve su integridad, llena de significado: la mayor parte de los volúmenes están anotados, dispuestos por género y por afinidad alrededor de su escritorio; la ubicación de estos volúmenes contribuye pues a darles sentido”, señala Magras.

“Recientemente, en la Universidad de Alicante, pude ver cómo estaba conservada, tal cual, expuesta en estanterías protegidas con cristales, una biblioteca que le había sido donada. Sería fantástico si la biblioteca personal y el archivo físico de Abel Posse pudieran ser acogidos por una biblioteca, universidad o institución argentina dispuesta a valorarlos preservando su integridad”, postula.

“La viuda de Abel Posse ya tiene pistas, está abierta a todas las propuestas y elegirá el destino final que mejor responda a estas exigencias”, acota.