Un puente que une India y la Argentina

El director Souptik Chakraborty llegó al país hace cuatro años y se propuso mostrar la diáspora india a través del trabajo de grupos de danza afincados en el norte argentino. Planea llevar el filme a Calcuta.

En la actualidad, la Argentina tiene una inmigración proveniente de la India de más de 2.000 personas. Hay una mayoría instalada en Rosario de la Frontera, Salta, y en otras provincias del Norte, que por su semejanza con la región de Punyab (India) parecieran haber alentado la llegada de indios provenientes de la llanura.

Es increíble la cantidad de películas que se filman en la India, unas 1.000 al año. Las encuestas hablan de los ciudadanos de ese país como los que más ven anualmente, a nivel internacional, proyecciones cinematográficas. Su industria cinematográfica es denominada "Bollywood", precisamente por la competencia con la producción hollywoodense. Por estos datos, la presencia de un filme independiente, "Argentina ama India", presentado en un centro cultural barrial (el Matienzo de la calle Pringles), más allá de los valiosos y espaciados ciclos presentados por la Fundación Cinemateca, provoca la curiosidad periodística.

LA DIASPORA
Nuestro entrevistado se llama Souptik Chakraborty, nació en Calcuta, tiene poco más de treinta años, es ingeniero informático y hace unos cuatro años llegó a Buenos Aires ante una propuesta de la empresa multinacional en que la trabajaba. La literatura y el cine eran manifestaciones de las que había dado testimonio en su país de origen a través de la publicación de un poemario en bengalí, así como un documental sobre las adicciones.
La idea de hacer un documental sobre la cultura india en la Argentina surgió estando en Buenos Aires, hace cuatro años, cuando en la Embajada de la India en la Argentina Souptik asistió a un festival de danzas de su país y se sorprendió al saber que en su mayoría los que bailaban eran argentinos. "Había varios de Salta, donde hay una gran comunidad Sikh (religión originaria de Punjab), asentada en esa zona hace más de cien años. Fue allí que surge la idea de mostrar la diáspora india a través de un grupo de danza".
Pero como todas las ideas en movimiento, al conocer más gente en nuestro país que se dedicaba a manifestaciones como la música clásica india y su literatura espiritual, el director decidió "incluir en el documental otros aspectos de la cultura india, la música, la literatura y el hecho de la diáspora".

UN REGISTRO
Souptik Chakraborty se muestra muy agradecido con Juan Pablo Castino, que hizo la dirección de fotografía de la película y lo ayudó con su cámara y sus luces en un trabajo que llevó tres años y se estrenó el pasado mes de abril.
"El propósito principal fue dejar un registro de las personas que trabajan aquí en relación al arte y la cultura de la India, argentinos e indios, y cómo fueron aceptados por la sociedad argentina", explica.
A través de "Argentina ama India", el espectador puede conoce la Escuela de Música India, con sede en Buenos Aires, donde profesionales argentinos entusiastas, como Ariel Chab Tarab. El es un profesor de sitar (instrumento musical de India y Paquistán de cuerda pulsada y aspecto de guitarra), admirador de Ravi Shankar, que se fue a estudiar a la India y ahora tiene, en nuestro país, numerosos alumnos que se aproximan a los llamados "raga" (formas de improvisación de la India, música que no se escribe).
Souptik espera ahora realizar nuevas proyecciones de su video de alta definición y luego exhibirlo en la ciudad de Calcuta. "Es para mostrarle a mi gente cómo la Argentina abraza la cultura india y la acepta", refirma.
Ver el documental es un modo de conocer textos épicos mitológicos como el Mahabarata, a los que el profesor Gustavo Canzobre alude en algunos de los pasajes del filme a través del Baghavada Ghitta, refiriendo a la iluminación del yoga.

CUERPO Y ESPIRITU
También en el filme desfilan exponentes de la danza clásica india en la Argentina, como Anandini Dasi, que entre reflexiones sobre el Alma y Dios, y la conexión con el cielo y su respeto por los rituales de adoración, permite disfrutar de pequeñas manifestaciones coreográficas con variedad de gestos y pasos. Una maravillosa frase reflexiona como telón de fondo: "Somos almas espirituales tratando de experimentar cómo vivir en un cuerpo material".
La fusión de la música india con la occidental ha creado un estilo nuevo y se multiplican los interesados en practicarla. El traslado de los integrantes del equipo de filmación a zonas del Norte argentino, como Rosario de la Frontera, permite acceder a un importante número de inmigrantes indios y descendientes de estos que practican ayurveda (medicina tradicional que une cuerpo, mente y espíritu), yoga con su valioso esquema de meditación, y que son capaces de incorporar nuestro lenguaje a su propio idioma.
La formación de grupos de danza india en lugares como General Güemes y la exhibición en distintos puntos de la provincia de Salta confirman las palabras del director: "aceptar y aprender el arte o la cultura de otro país no es difícil. Sólo se necesita amarlo. Después de conocer a estas personas -dice- entendí que a través del amor y la aceptación podemos encontrarnos con una cultura diferente y también vivir la propia".
La próxima meta de Souptik Chakraborty es hacer dos o tres proyecciones más en nuestro país y viajar con su película a la India para mostrarle ""a la gente de allá cómo los argentinos nos han aceptado".