Un mundo de lujo pero sin ostentación

La marca creada por Adolfo Cambiaso y María Vázquez dio un nuevo paso con la apertura de ‘La Dolfina Polo Café’, un espacio donde la exclusividad convive con la sencillez, la hospitalidad y una cocina de raíces clásicas.

Adolfo Cambiaso, el mejor jugador de polo de la historia, se sienta en una de las mesas a comer unos canelones de hongos mientras charla con un petisero que lo acompaña. Su mujer, la emblemática exmodelo María Vázquez, se reúne con amigas en una tarde de sol invernal y comparten una merienda.

Ambas escenas ocurrieron estas últimas semanas en ‘La Dolfina Polo Café’, el nuevo espacio que la célebre pareja abrió hace apenas un mes y medio en el Palacio Alcorta y que logra cautivar con una perfecta combinación entre lujo y sencillez. Algo así como lo que ellos emanan.

Cuero, maderas naturales, alguna que otra referencia al polo -un cuadro de un caballo- pero nada de ostentación. El lugar resulta completamente agradable y cálido a pesar de estar emplazado en una de las zonas más exclusivas de Buenos Aires.

En este mismo local, La Dolfina -la marca que la pareja construyó- vendía ropa y tenía un pequeño sector para ofrecer café. Resultaba difícil el acceso, sin dudas, tan exclusivo como comprarse un caballo de polo. Desde hace unos años, la firma decidió ampliar la cercanía con su público -sus amigos, así los llaman-. Y ahí entró a tallar el Grupo Abridor, dedicado a la gestión de espacios gastronómicos -como Los inmortales y Ánima Bakery-. Uno de sus socios gerentes, Juan Manuel Rozin ejerce de anfitrión para la visita a ‘La Dolfina Polo Café’ de La Prensa y cuenta los entretelones para crear el flamante espacio que está llamado a convertirse en uno de los más buscados por quienes buscan lujo sin ostentación y platos tradicionales con una vuelta gourmet.

“Yo había trabajado con ellos antes. Me encontré con uno de los directores y me comentó de la búsqueda de La Dolfina, de su interés en expandirse a la hospitalidad”, recuerda Rozin -a la sazón primo del inolvidable Gerardo-. “Era un crack”, dice sobre el fallecido conductor de TV y periodista.

Rozin se acomoda tranquilo en la mesa, su hijita de dos años pasea por el salón y su mujer lo acompaña. La hora del almuerzo de domingo transcurre calma a pesar de que todas las mesas están ocupadas. Algo de lo que ocurre en ‘La Dofina Polo Café’ también replica un día de campo en plena ciudad.

“Se hizo una especie de concurso de propuestas que terminamos ganando. Conceptualmente este nuevo espacio es una licencia internacional, que empieza en Argentina, pero es para todo el mundo. La idea es abrir un ‘La Delfina Polo Café’ en todos los lugares donde el equipo de polo es protagonista: Buenos Aires, Palm Beach, Inglaterra, Países Arabes...”

QUE COMER

El menú del restaurante surgió de la chef Julieta Caruso -ex ‘Casa Cavia’-- . “Yo creo que con ella encontramos el match ideal. Julieta, primero, tiene sangre del interior del país -es de Bariloche- y además logró interpretar muy bien no sé si llamarlo el estilo de comer de Adolfo y María, pero sí el espíritu de La Dolfina. Ellos comen sencillo, pero increíblemente bien y rico. La idea acá era replicar platos clásicos. Nosotros los llamamos comfort food, o sea, comida confortable”.

Por eso, entre los platos se destacan el pastel de papa, los canelones y las milanesas, pero “hechos al nivel de técnica y desarrollo de Julieta, para mí de los mejores chefs de de la Argentina”, explica Rozin.

El barrio parece haberlos elegido ya. Las mesas se pueblan enseguida con figuras incluso muy conocidas. Y en pocos días, el lugar ya se transformó en un polo de visitantes reconocidos: Charly García estuvo tomando unos tragos en la terraza, Carlos Bianchi se transformó en cliente habitual -de hecho el día de la nota aparece con unos amigos- y hasta Benjamín Vicuña vio el Mundial en el reservado.

‘La Dolfina Polo Café’ está ubicado en una zona de embajadas y de espacios culturas clave como el Malba, donde se destaca su restaurante ‘Coronado’, también un ‘all day’ con noche. Pero Rozin no quiere hablar de competencia: “’Coronado’ está bárbaro. Se come muy bien ahí y creo que ahora el Malba encontró un buen novio, pero más que competir yo creo que hay sinergia. Estoy convencido de que polos gastronómicos como estos traccionan más gente porque esta zona merece también un lugar que esté bueno y que además esté para todas las horas”.

Cuenta que hace dos semanas abrieron la noche y que en pocos días “va a haber cinco o seis platos exclusivos de la noche y la carta de mediodía algunos platos van a estar reversionados para la noche”.

En suma, se trata de una experiencia pensada para disfrutar desde el desayuno hasta la cena, con un lugar especial para la hora del té. “Cada momento está concebido para quedarse, compartir y bajar el ritmo. Más que un restaurante, ‘La Dolfina Polo Café’ lo vivimos como un espacio de encuentro. Eso buscamos y eso estamos logrando”.

Quizás ahí esté la clave de La Dolfina Polo Café: trasladar al mundo de la gastronomía el mismo estilo que Cambiaso y María Vázquez construyeron para su marca. Lujo, sí, pero sin ostentación.

Avenida Figueroa Alcorta 3301.

Desayuno, almuerzo y tardeo.

Noche: jueves, viernes y sábado.

@ladolfinapolo.cafe