El análisis del día

Un largo adiós… triste, solitario y final

Anticipar el  apartamiento de Manuel Adorni de su cargo como jefe de gabinete era una profecía de lo obvio, pese a (o a raíz de) el énfasis con que Javier Milei  lo sostenía frente a la crítica pública y la fatiga de sus propios conmilitones.

La inminencia del postergado adiós de Adorni estuvo marcada por la curiosa frase con la que Mile, en España, insistió en atribuirle inocencia a su buen amigo. “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada pero yo creo en su honestidad”.

La contundente expresión respondía a la curiosidad de un periodista español y la aspereza presidencial sobreactuaba en este caso una reacción potencial para compensar el desbalance entre sus cuestionamientos al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a quien le imputa entre otros pecados la corrupción de su gobierno y su propio amparo a Adorni, cuya honestidad, sin embargo, seguía exaltando.

En Madrid Milei se encontró con preguntas sobre Adorni que no lo acosaban en Buenos Aires,  porque él se preservaba del contacto con la prensa (pasó semanas virtualmente encerrado en Olivos y eludiendo el contacto incluso con la mayoría de sus ministros).

 

En España, en cambio, sintió en carne propio lo que experimentaban desde hacía varios meses sus funcionarios, que no podían instalar los temas de la agenda de gobierno porque  inevitablemente  se solapaban con la permanencia de Adorni en la jefatura de gabinete.

Era probable, por ello, que la hipotética patada eyectora aludida por Milei en Madrid tuviera consecuencias; se anunció el sábado, en definitiva, la decisión del entonces jefe de gabinete de abandonar, digamos, voluntariamente esa última trinchera. Ya había sido despojado (con menos énfasis) de su condición de vocero presidencial. Milei y su hermana Karina ya habían evaluado nombres de sus posibles sucesores, por si las moscas.

Karina, psicológicamente más segura que el Presidente (por eso es suprincipal sostén psicológico) ya había comprendido con realismo que Adorni iba a tener que dejar el cargo, más allá de que fuera pupilo de su escudiería interna.

Su hermano era el más resistente, no tanto porque le asignara a Adorni una función particularmente destacada, sino porque no quería dar el brazo a torcer ante la prensa  y parte de la oposición.

Para el reemplazo había  dos ministros ´in pectore´: el de Interior, Diego Santilli, y el de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. Aunque es más fácil reemplazar al canciller que a Santilli, que venía desarrollando un buen sistema de diálogo y negociación con gobernadores aliados o amigables y, además  proyectaba su candidatura a la gobernación bonaerense el año próximo.

La muleta política de Santilli fue más valorada en la Casa de Gobierno que la que algunos le atribuyen a Quirno. La opinión de Karina Milei pesó particularmente en la decisión: Quirno había dado signos de pleitesía a su rival interno, Santiago Caputo. Así, la película de Adorni llegó a la palabra “FIN”, aunque es muy probable que el ex vocero protagonice todavía una movida secuela con el decorado de los tribunales de Comodoro Py.

 

LA AGENDA POSTERGADA

El Presidente no dedicó demasiado tiempo al duelo por la pérdida de su tercer jefe de gabinete. Explicó, eso sí, que su renuncia era justificada por las “agresiones” sufridas y por su deseo de evitarles sinsabores a sus pequeños hijos.

De inmediato el Gobierno se dispuso a recuperar el tiempo perdido y a poner en marcha su agenda legislativa. Milei puso en funciones a Diego Santilli y se reunió con sus congresistas para reclamarles que saquen adelante varias iniciativas importantes del Ejecutivo: el Presidente quiere modificar la carta orgánica del Banco Central (pretende eliminar el artículo incorporado a ese documento en 2012 que amplíó las atribuciones del organismo para convertir en misión única del Central  frenar la inflación). También puso énfasis en pedir que el Senado ratifique el  régimen de Zonas Frías que votó Diputados, que redujo sensiblemente la cantidad de provincias y municipios protegidos pos esa ley, redujo el monto de los descuentos energéticos para esos beneficiarios y cargó a las zonas que no reciben ese tratamiento con un incremento tributario: de ese modo, varios millones de usuarios no solo perderán beneficios anteriores, sino que  recibirán el castigo suplementarios de ese aumento.

La oportunidad en que el oficialismo debió encarar este tema (con una ola polar congelando buena parte del país) no fue la más cómoda para ganar voluntades ni para conservar respaldos que había cosechado en la Cámara Baja.

 

LA REFORMA POLITICA

Otro tema de interés presidencial que Milei transmitió a sus legisladores fue la reforma política, cuyo eje es la eliminación de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. En La Libertad Avanza consideran que las PASO ayudarían a la oposición a tramitar sus diferencias internas e inclusive podrían permitir soldar identidades contradictorias en una alianza destinada a derrotar Milei. Con un número de legisladores que el último comicio permitió engrosar pero que sigue siendo escaso si no encuentra socios, el mileísmo está dispuesto a ofrecer a fuerzas políticas del arco no peronista  (principalmente el PRO y la UCR) la aprobación de un régimen de colectoras  (listas diferenciadas de candidaturas legislativas que coinciden en un mismo candidato a Presidente, en este caso, Javier Milei).

El postulante presidencial sumaría los votos de las diferentes colectoras y habría competencia entre las boletas a diputados. En algunas oportunidades se aplicó este método. En 1963, Pedro Eugenio Aramburu fue candidato por Udelpa (con Ricardo Lavalle como postulante a vice) y por el Partido Demócrata Progresista, fórmula Aramburu-Horacio Thedy (uno de sus slogans de campaña era “Vote o vuelven”). Esas elecciones las ganó Arturo Illia, por la UCR.

 

PRINCIPISMO Y POSIBILISMO

Tanto en el seno del PRO como entre los radicales hay líneas principistas y posibilistas. En el PRO, hasta hace una semana se podía contar a Esteban Bullrich entre los principistas, pero decidió renunciar porque vió cosas que no le gustaron en la relación con el gobierno.

"Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen", le dijo por carta a Mauricio Macri.

Menos explícitos, hay otros líderes del PRO que no quisieran sumarse a los libertarios ni hacer acuerdos con ellos, y el propio Macri parece ecoplado a esa tesitura, mientras otros dirigentes –el jefe del PRO bonaerense, Cristian Ritondo, y hasta el flamante jefe de gabinete, Diego Santilli, que no renunció a su afiliación macrista- parecen convencidos de que es buen negocio para el PRO, acompañar a Milei, consolidar una fuerza parlamentaria a su sombra y beneficiarse de ser parte del poder nacional.

Entre los radicales también hay divergencias de esta naturaleza, lo que hace difícil por el momento que los libertarios puedan llegar con éxito a anular las PASO en las próximas sesiones del Congreso.

 

NUEVA ETAPA

La presencia de Diego Santilli en el vértice del gabinete mileísta, ocurrida como fruto del fatal desgaste de su antecesor, abre una etapa nueva en la gestión libertaria, un giro significativo: es una apertura realista a los métodos de la política profesional, consolida el diálogo con los gobernadores aliados y entorna la puerta para cooptar a los cuadros posibilistas del  centroderecha y mejorar la calidad de su propia fuerza partidaria. Veremos si la potencia se convierte en acto.