CLASICA

Un grato recital de música de cámara

En el Colón, Schumann y Vaughan Williams.


Schumann: Amores de poeta, opus 48; Vaughan Williams: Canciones del viajero. Por: Alejandro Spies, barítono, y Darío Ingignoli, piano. El miércoles 29 en el Teatro Colón.


 

Es meritorio el uso exhaustivo que nuestro máximo coliseo le está dando a su deslumbrante Salón Dorado, donde prácticamente casi todas las semanas actúan artistas de interés. En este marco, Alejandro Spies y Darío Ingignoli protagonizaron una velada atractiva, dedicada a la canción de cámara de Robert Schumann y Ralph Vaughan Williamsn, dos creadores, uno alemán, el otro inglés, separados por su tiempo, sus vivencias, sus estéticas.

 

AMORES DE POETA

Considerada como una de las obras maestras del lieder, ‘Dichterliebe’, fue escrita por Schumann en 1840, el mismo año de su casamiento con la notable Clara Wieck, después de superar la tremenda oposición de su suegro. Compuesto sobre poemas de Heinrich Heine, uno de los bardos más penetrantes de la cultura germana, se trata de un ciclo bellísimo, exponente por esencia del alma romántica.

Exploración del amor en todas sus facetas (glorias y penas), con obvias referencias a ruiseñores y campanas, a los murmullos de la naturaleza, fue vertido por Spies con apropiado estilo y versatilidad, a favor de un registro bien timbrado, si se quiere recio, gratamente baritonal. Obra para grandes intérpretes (Dietrich Fischer Dieskau, Gérard Souzay, Gerald Finley), el cantante santafesino lo abordó con remarcable riqueza de matices y manejo de las intensidades (‘Im wurdenschönen Monat Mai’), línea fresca y alegre (‘Die Rose, die Lilie’), así como también delicada tristeza (‘Und wüssten’s die Blumen’), claroscuros, finas medias voces.

Por su lado, el pianista Darío Ingignoli, sin perjuicio de la pulcritud de su toque, se situó en un plano retraído, lo que afectó el papel del teclado, llamado a desplegar sus espléndidos pentagramas en un pie de igualdad con la voz, con la que debe mantener una suerte de diálogo continuo.

 

CANCIONES DEL VIAJERO

Conocido más como autor sinfónico, de óperas y ballet, elogiado por Bartók y Rachmaninov, alumno de Ravel, Vaughan Williams (1872-1958) escribió también series de canciones, diáfanas, saltarinas, con influencias del folk británico. ‘Songs of Travel’ es de 1904 y musicaliza versos de Robert Louis Stevenson, una de las figuras fundamentales de la literatura escocesa. Importante en la época victoriana, por acuñar rasgos del repertorio camarístico de su país, esta colección consta de nueve números y es amable, alegre, juguetona, y también melancólica.

Con participación ahora más neta del piano, Spies se amoldó con fluidez a esa estética, y desplegó líneas grácilmente cromáticas, ensoñaciones nostálgicas, y refinado fraseo y diminuendi en sus variados cuadros evocativos. Amor, juventud, radiantes melodías (‘Let beauty awake’) y arpegios alados. Así como también albricias por el amor reencontrado, el andar vagabundo (‘The vagabond’) y la mirada del viajero al fin de su jornada (‘I have trod the upward’), todo fue expuesto por ambos músicos con un toque de armoniosa comunicatividad.

 

Calificación: Bueno