Historias del Conurbano

Un gobierno que ya se parece a los gobiernos


Si hay algo que ya no debería generar dudas es que la gestión de Javier Milei opera con lógicas que poco se diferencian de las de cualquier gobierno tradicional argentino: protección corporativa de funcionarios comprometidos, negociación política para evitar el desgaste institucional y reacomodamientos internos destinados a salvar las formas sin alterar el fondo.

Son apenas algunos ejemplos de lo más visible de la escenografía que se fue montando alrededor del caso Adorni, detrás del cual aparecen cuestiones menos evidentes, pero posiblemente más importantes. Entre ellas, una teoría que conecta a los dos extremos más profundos de la grieta argentina: la existencia de túneles entre Javier Milei y Cristina Kirchner, con víctimas en el medio. El caso más notorio sería el de Axel Kicillof, quien no tiene dudas de que la intención del sector que lo cuestiona diariamente no es competir contra él en una PASO, sino impedir que llegue siquiera a ser candidato en 2027.

Manuel Adorni permite enmascarar temas mucho más sensibles de la vida pública argentina. Al mismo tiempo, su caso deriva en la puesta en marcha de las lógicas clásicas de la política nacional que, supuestamente, este Gobierno había venido a desarmar. Ilusiones típicas de estos tiempos.

Milei no cedió en lo formal: Adorni continúa como jefe de Gabinete. Pero sí lo hizo en términos operativos. El viernes 19 de junio se anunció que dejaba la Vocería Presidencial, función que había ejercido desde el primer día del Gobierno. Su reemplazante es Adrián Ravier, economista y hasta ayer diputado nacional por La Pampa, cercano al asesor presidencial Santiago Caputo.

Ravier está, además, muy vinculado a la Fundación Faro, dirigida por Agustín Laje y en la que tiene una fuerte influencia Francisco Caputo, hermano de Santiago.

El mapa del poder interno -con Karina Milei, Santiago Caputo y la necesidad de preservar las alianzas parlamentarias- determinó una salida cosmética más que una decisión de fondo. Una dinámica completamente clásica.

La designación de Ravier no es un dato menor. Economista académico, con un doctorado realizado en España y vínculos históricos con el entorno ideológico libertario, su perfil refuerza la impronta técnica y doctrinaria que el “santiaguismo” -el sector alineado con Caputo- viene impulsando en áreas sensibles del Gobierno.

A diferencia de Adorni, cuya principal fortaleza era su visibilidad mediática, Ravier representa un modelo de vocería más institucional y menos personalista. También constituye la certificación, por si hacía falta, de que el único eje que le queda al Gobierno para sostenerse es la economía y sus resultados. Por cierto, estos todavía muestran disparidades preocupantes.

En paralelo, el Gobierno creó una nueva Secretaría de Comunicación y Prensa, profundizando la fragmentación de las funciones que anteriormente estaban concentradas en un solo hombre. Allí desembarca Fabián Fernández, exfuncionario de YPF y conocedor de las manualidades que implica la comunicación política en el conurbano bonaerense.

En esa geografía pasó un tiempo junto a Néstor Grindetti, cuando el actual presidente de Independiente atravesaba su etapa de barón territorial. Hay que reconocer que el Gran Buenos Aires permite desarrollar destrezas particulares a la hora de la rosca política. Desde allí dio el salto a YPF, donde tenía la delicada tarea de administrar la pauta publicitaria. ¿Será ahora esa su función en el Poder Ejecutivo Nacional?

Quienes conocen los pasillos de la Casa Rosada presumen que los cambios anunciados responden a un regreso a las lógicas más tradicionales de la política vernácula: toma y daca en todos los ámbitos, incluso en el de la comunicación. En el Congreso, esa dinámica ya está a la vista.

También en este punto el manual es conocido: cuando un funcionario se quema, se redistribuye el poder para que nadie pierda demasiado. Se presume que podrían regresar antiguos métodos de relación con los medios, mediante acuerdos comerciales destinados a impulsar la agenda que le interesa al Gobierno. Es decir, mostrar sus “logros” económicos.

TÚNEL PJ-CASA ROSADA

Mientras el oficialismo administra su propia crisis, el peronismo bonaerense atravesó otra semana muy caliente en su disputa interna. El enfrentamiento entre La Cámpora y el espacio de Axel Kicillof sumó un nuevo capítulo que, sin dudas, no será el último.

Ya dejaron de sorprender los ataques cruzados entre La Plata y San José 1111, personalizados en Máximo Kirchner y el gobernador bonaerense. El expresidente del PJ provincial cuestionó a quienes hablan de “unidad”, pero no visitan a la expresidente en San José 1111. También apuntó contra quienes construyen “candidaturas por default”, en una referencia apenas velada a Kicillof.

¿Por qué Kicillof no visita a Cristina Kirchner? Porque está convencido de que la expresidenta ya tomó una decisión: impedir que sea candidato a presidente.

Para el entorno del gobernador, ya no se trata de discutir una interna ni de buscar una unidad posible. Están convencidos de que, para Cristina y Máximo Kirchner, sería preferible una derrota que les permitiera conservar su capacidad de negociación desde la oposición antes que integrar el armado de un gobierno peronista triunfante que pudiera debilitarlos internamente. También creen que existen túneles que conectan San José 1111 con la Casa Rosada.

“Más no te puedo contar”, expresó un dirigente al tanto de esos supuestos contactos subterráneos. Incluso mencionó como posible nexo a un experimentado y polifuncional dirigente del peronismo porteño que, por estas horas, impulsa un espacio de “renovación del peronismo”.

Vuelven así a entretejerse historias entre la política y la Justicia.

CAMPOS DE BATALLA

Desde La Cámpora ya admiten que están dispuestos a disputar una primaria contra el sector de Kicillof. “Si no encontramos una síntesis, iremos a una PASO”, fue la posición que dejaron trascender. Máximo Kirchner llegó incluso a postular a su madre como candidata presidencial para 2027, pese a que Cristina cumple una condena de prisión domiciliaria y tiene una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Se trata de un mensaje político más que de una propuesta concreta: la señal de que La Cámpora no reconoce un liderazgo alternativo.

Kicillof, por su parte, sostiene su estrategia de bajar el volumen. Evita la confrontación directa, no asistió al acto del sábado, no respondió personalmente a las críticas y continúa expandiendo el MDF en el interior del país, mediante reuniones con intendentes, sindicalistas y gobernadores de distintas extracciones políticas.

Sin embargo, la mancha de aceite se extiende hacia todos los ámbitos institucionales. Después de seis meses, el Senado bonaerense volvió a sesionar y la fractura quedó expuesta.

Quien levantó la voz fue Mario Ishii, indignado porque los senadores que responden a Kicillof se negaron a tratar sobre tablas los dos proyectos que presentó para declarar las emergencias alimentaria y sanitaria.

De acuerdo con la realidad que describen los propios funcionarios provinciales, los pedidos de asistencia social se multiplicaron de tal manera que ya sorprenden las solicitudes provenientes de distritos del interior bonaerense que anteriormente no recurrían a esta clase de ayuda. Con un agravante: aumentan los pedidos de alimentos mientras cae el consumo de comida. Es una situación peligrosa que ya comienza a percibirse en los barrios, donde se advierten diferentes formas de estallido.

Claro que no se presenta bajo la modalidad clásica que la Argentina conoció en otras épocas. En cambio, se multiplican los episodios de violencia entre vecinos y los ataques contra autoridades cercanas que, de alguna manera, representan al Estado. Una maestra, un médico de guardia o un agente de tránsito se convierten en catalizadores de una bronca que estalla en esos ámbitos y también en las redes sociales.

¿Quién será capaz de escucharlos ahora? Esa sigue siendo una gran incógnita. En otras palabras, la pregunta es quién ocupará el lugar que alguna vez supo ocupar Javier Milei.

EL PODER REAL BUSCA ALTERNATIVAS

Los ensayos ya comenzaron. Los nombres van desde Dante Gebel hasta figuras que empezaron a circular con más fuerza durante las últimas semanas, como Jorge Brito, Carlos Melconian o el empresario y periodista Daniel Hadad.

En el caso del fundador de Infobae, la política todavía comenta su gran demostración de poder cuando recibió el título de doctor honoris causa en la Universidad Nacional de La Matanza, ante una platea que reunió a un abanico más que interesante del círculo rojo argentino.

En definitiva, el poder real ya hace precalentar a quienes podrían convertirse en alternativas. Y la provincia de Buenos Aires vuelve a ser la plataforma de lanzamiento.