TEATRO
Un espectáculo que reinventa el teatro del Siglo de Oro español
Mariano Mazzei coadaptó y dirige ‘Belisa bizarra’ en El Portón de Sánchez.
‘Belisa bizarra’. Autoría: Lope de Vega. Adaptación: Mariano Mazzei, Antonela Scattolini Rossi. Dirección: M. Mazzei. Vestuario: Julieta Larroca. Escenografía: Gonzalo Rivarola. Iluminación: Diego Becker. Actores: María Isabel Bosch, Camila Bustamante Daniele, Eric Calzado, Juan Pablo Carrasco, Tomás Claudio, Julieta Correa Saffi, Julieta Larroca, Gonzalo Rivarola, Natalia Unsain, Víctor Wolf. Músicos: Tadeo Macri, Martín Miconi, Natalia Paeta. Los domingos a las 18 en El Portón de Sánchez.
Entre los rasgos más característicos del período de senectud de Lope de Vega, comprendido entre 1627 y 1635, se pueden identificar tres principales tipos literarios predominantes: la comedia trágica, cuyo eje central es el tema del honor; la comedia de santos o de magia; y la comedia de enredo, también conocida como de capa y espada. Durante este intervalo escribió siete comedias de estas últimas, el mayor número de obras dentro del período, destacando títulos como ‘La moza del cántaro’ (anterior a agosto de 1627), ‘Por la puente Juana’ (1624-1630), ‘No son todo ruiseñores’ (aproximadamente 1630), ‘La noche de San Juan’ (1631) y ‘Las bizarrías de Belisa’ (1634).
‘Las bizarrías de Belisa’ presenta una trama en la que se expone la vida de una joven inteligente y encantadora, quien, impulsada por su juventud, asume activamente el papel de perseguir al hombre de quien se enamora hasta lograr que se convierta en su esposo. Este argumento es clásico y ha sido reiterado en el teatro, incluso en otras piezas del propio Lope de Vega. Sin embargo, aunque la historia ha sido llevada a escena en numerosas oportunidades, Lope introduce matices particulares en el carácter de Belisa y en el desarrollo de la acción, lo que permite que esta comedia se distinga de las precedentes y adquiera un sello propio dentro de su producción.
SIN ALTERAR LA IDENTIDAD
Mariano Mazzei y Antonela Scattolini Rossi, con audacia, se atrevieron no sólo a rescatar la obra, sino que además la adaptaron sin desnaturalizar su esencia, respetando los personajes originales y manteniendo el tono dramático que caracteriza la pieza. Este cuidado en el proceso de adaptación permitió conservar la estructura narrativa y el espíritu del texto de Lope de Vega, aportando a la vez una mirada actual sin alterar los elementos fundamentales que le dan identidad.
Hace veinte años Mazzei dirigió con gran éxito ‘Quien lo probó lo sabe’, un unipersonal de Mariano Moro donde encarnaba al mismo Lope de Vega. Sin embargo, con ‘Belisa bizarra’ el desafío es mucho mayor: a diferencia de una obra individual, esta puesta requiere una escenografía más elaborada- si bien en este caso minimalista- y la coordinación precisa de un elenco numeroso, lo que implica una complejidad adicional para la dirección y una exigencia artística superior.
Así y todo, el escenario se transforma ante nuestros ojos gracias a la creatividad desbordante de Mazzei, quien dirige con pulso firme y una visión moderna, logrando que cada elemento cobre vida. La escenografía es un canto a la imaginación: sillas comunes se convierten en carruajes. El simple movimiento y disposición de los actores las convierten en verdes pastizales o en los caminos por donde transitan las damas y sus pretendientes. El vestuario está cuidadosamente elaborado, es colorido y detallista, como se aprecia en las combinaciones de telas que resaltan la personalidad de cada personaje.

Representar clásicos en espacios alternativos no solo desafía a los intérpretes a adaptarse a condiciones menos convencionales, sino que también abre la puerta a nuevas aproximaciones y lecturas del repertorio universal.
La música compuesta por Martín Miconi cumple una interesante función como recurso adicional en cada transición, generando una atmósfera envolvente que facilita el cambio de escenas y mantiene la atención del público. Mazzei evita recurrir al tradicional apagón, lo que enriquece la experiencia del espectador al aportar continuidad y emoción al desarrollo de la obra. El trío de interpretes suma un mini espectáculo integrador.
El mínimo recurso se convierte en todo un universo, permitiendo al espectador viajar sin límites por el amoroso laberinto del campo. Mazzei imprime dinamismo y precisión en cada momento, orquestando a sus actores como si fueran notas de una partitura vibrante. El elenco, conformado por actores y actrices con espíritu juvenil, destaca por su destreza en el manejo del verso lopiano y por una notable precisión corporal, logrando que los textos fluyan con naturalidad y energía. Muchas veces, a través de miradas intensas y gestos contenidos, el grupo transmite la tensión de un conflicto amoroso sin necesidad de palabras, apoyándose únicamente en la expresividad facial y el lenguaje corporal.
Si bien existen diferencias en el nivel interpretativo entre los actores, estas no afectan la cohesión del conjunto ni la experiencia general del público. Por el contrario, el trabajo coral resulta sólido y equilibrado, con cada integrante aportando matices propios que enriquecen el dinamismo de la puesta en escena. El desenfado de unos contrasta con la sobriedad de otros, logrando así una variedad expresiva que mantiene el interés y la frescura a lo largo de la función.
NUEVAS LECTURAS
Representar clásicos en espacios alternativos no solo desafía a los intérpretes a adaptarse a condiciones menos convencionales, sino que también abre la puerta a nuevas aproximaciones y lecturas del repertorio universal. Esta propuesta aporta una visión contemporánea que revitaliza el texto de Lope, invitando al espectador a descubrir la vigencia de sus temas y la riqueza de su lenguaje.
En suma, la experiencia que ofrece este montaje es la de un teatro vivo, vibrante y accesible, donde la creatividad suplanta la falta de grandes medios y el talento del elenco logra comunicarse con la audiencia, demostrando que los clásicos, lejos de ser piezas de museo, pueden seguir dialogando con el presente. Lope de Vega, influido por el dinamismo social y cultural de su época, utiliza la comedia para proyectar diferentes matices de la alegría humana, invitando al espectador a reír, pero también a celebrar la vida misma.
Calificación: Muy buena
