VISTO Y OÍDO

Un escenario explosivo

La caída de bonos y acciones argentinas y el crecimiento del riesgo país abrieron la puerta a todo tipo de versiones antiMilei en la city. La más explosiva decía que el mercado se estaba anticipando y por eso los papeles argentinos cotizaban al precio de un triunfo peronista. Un informe atribuido al J.P. Morgan que circuló entre operadores y periodistas iba más allá. Arriesgaba que la impotencia del Gobierno para eliminar las PASO podía llevar a un escenario de crisis como el de 2019 cuando Macri perdió mal en las primarias y el inminente triunfo de Fernández casi le impide terminar el mandato.

MARCADA PARIDAD

Algunas encuestas coinciden con el pronóstico de que la reelección de Javier Milei no será sencilla. CB Global Data realizó un sondeo durante la última semana de octubre que arrojó una intención de voto para la primera vuelta de 27,1% para Milei, 16.5% para Kicillof, 12,1% para un candidato nombrado por Cristina Kirchner (inhabilitada), 8,5% para Patricia Bullrich y 7,3% para Myriam Bregman. Si bien la diferencia entre Milei y Kicillof es de 10%, si el gobernador termina atrayendo los votos del candidato de Cristina y los de la candidata trotskista su boleta será muy competitiva.

LA SEGUNDA VUELTA

Si, como adelanta la mayoría de los pronósticos, a la segunda vuelta van Javier Milei y Axel Kicillof porque ninguno de ellos llega al 40% en la general, la encuesta anticipa un triunfo del primero aunque muy apretado. El resultado sería 43% para el Presidente, 40,6% para el gobernador (a menos de los 3 puntos que constituyen el margen de error establecido) con un 8,6% para blancos o anulados y un 7,8% que no sabe todavía qué va a votar. Aunque falta poco menos de un año para un eventual balotaje, la polarización es alta (más del 80%) pero queda mucho voto suelto: aproximadamente cerca del 10%.

ADORNI Y EL ORILLERO

El fiscal Gerardo Pollicita declaró que no había pruebas para imputar a Manuel Adorni de enriquecimiento ilícito, pero pidió que se lo investigue por evasión fiscal. Los denunciantes se enfurecieron por lo primero, pero no por lo segundo. Borges contaba de un malevo que confesó haber estado varias veces preso, pero que se justificaba alegando que “siempre por homicidio”. El orillero no consideraba matar a alguien como un delito, sino como un avatar. De la misma manera políticos y periodistas simulan indignarse por el enriquecimiento pero no por la evasión, que naturalizan como una conducta natural.