Presenta al coronel asesinado por el ERP como un modelo para la reconciliación nacional

Un documental sobre Larrabure repasa su estremecedor testimonio

Un documental sobre el secuestro y asesinato del coronel Argentino del Valle Larrabure ejecutado en 1975 por el Ejército Revolucionario de Liberación (ERP), que se estrenó ayer en el Círculo Militar a sala llena, rescata su estremecedor testimonio cristiano y su mensaje de unidad y reconciliación como una necesidad para el futuro de la Argentina.

El vasco nos mira desde arriba, de Fabián Pérez Battaglini y Atilia Producciones Cinematográficas, se centra en el dolor que quebró a la familia del coronel y en la edificante lección de su testimonio cristiano. En diálogo con La Prensa, Battaglini contó que quiso evitar a propósito todo contenido político y toda reconstrucción de época para no contaminar el mensaje y así concentrarse en el aspecto humano de la tragedia. “Esto se tenía que contar. No tiene nada que ver con lo que vino después ni con el golpe de Estado”, explicó el director.

Battaglini, que es periodista y tiene varios documentales en su haber, dice que antes se había dedicado a tratar temas como el femicidio y más recientemente a realizar dos filmes sobre Mama Antula. Cuando le sugirieron abocarse a la vida del coronel Larrabure, asegura que no conocía bien el caso, y hasta tenía prejuicios sobre los militares, pero confiesa que cuando empezó a escarbar en esta historia le “cambió la cabeza”. Se dijo: “acá hay una historia humana. Tenemos que terminar con las miradas políticas”.

Asombrado, en ese sentido, no deja de compartir la paradoja que le hizo ver el ex montonero Luis Labraña, a quien entrevistó para el filme. Labraña le manifestó durante sus diálogos que mientras el militar permaneció en cautiverio en un pozo oscuro, al que solo ingresaba un poco de aire por dos tubos delgados, él había estado detenido “en una cárcel que, por comparación, parece lujosa” como Devoto, porque al menos era un lugar ventilado donde ingresaba la luz del sol. El filme comienza con una visita al cementerio de la Chacarita que realizan Arturo Larrabure y su hermana mayor, María Susana, de 15 y 17 años en aquella época, quienes rememoran escenas alegres de la vida antes del secuestro de su padre, y el doloroso periodo que le siguió, para luego ofrecer una profunda mirada sobre el legado que deja su padre.

Al testimonio de los hijos se suman los del soldado Jorge Fernández, quien se encontraba en la Fábrica Militar el día del secuestro y recibió un disparo en la cabeza efectuado por un soldado entregador, Mario Pettigiani, que lo dejó hemipléjico; María Dolores Rodríguez, esposa de uno de los mejores amigos de Larrabure; el general José Luis Figueroa, impulsor del documental; el coronel Pérez Benito; el ex montonero Luis Labraña; el obispo castrense monseñor Santiago Olivera y el presbítero Rubén Bonachina, postulador de la causa de beatificación del coronel asesinado por el ERP.

El documental, que dura 30 minutos y tiene producción de Marina Turletto, ofrece una reconstrucción del hecho a partir de esos testimonios, salpicada con filmaciones de la Fábrica Militar copada aquel día por el ERP o de la casa donde estuvo secuestrado el coronel. “No hay golpes bajos ni fotos truculentas”, remarcó el director.

EL CRIMEN

Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María, Córdoba, de la que era el subdirector, el 12 de agosto de 1974. Los guerrilleros, que se llevaron más de un centenar de fusiles FAL, otras armas y diversos explosivos en su golpe, pretendían que el militar colaborara con ellos y compartiera sus conocimientos técnicos a cambio de conservar la vida, algo a lo que se negó.

Durante 372 días fue mantenido en cautiverio, primero en Córdoba y luego en la ciudad de Rosario, en un pozo excavado debajo de una mercería en el barrio Bella Vista, donde finalmente fue estrangulado con un cable el 19 de agosto de 1975. Su cadáver apareció luego tirado en una zanja.

A lo largo de ese año largo, Larrabure soportó con entereza un encierro atroz: un pozo de 2 x 2 metros con poco aire y húmedo, algo muy nocivo para su condición de asmático, y donde no se alimentaba bien, al punto de que pesaba solo 40 kilos al momento de su muerte.

De su entereza y su testimonio cristiano dan cuenta las siete cartas que escribió desde su encierro a los miembros de su familia, quienes le respondían mediante solicitadas en los diarios. Son cartas donde primero intenta transmitirles tranquilidad y esperanza y, luego, los va preparando para sobrellevar la vida sin él, insistiéndoles en la necesidad de perdonar, poner la otra mejilla y mantener la fe. Ese testimonio cristiano quedó también expresado en el diario que comenzó a escribir en algún momento, donde se ve su angustia sostenida por esa misma fe.

Su hijo Arturo, en el documental, evoca ese desgarrador testimonio, en el momento más intenso del filme, donde arriesga que fue el encierro precisamente lo que terminó salvando el alma de su padre, porque lo fue llevando a aferrarse a la fe. “Qué diferencia con Jorge Born, que entregó el dinero que le pedían aun sabiendo que iba a servir para la compra de armas y para continuar con los asesinatos -dice el hijo en el filme-. Mi padre se negó. A ese precio prefiero la muerte, dijo”.

En diálogo con La Prensa, el general Figueroa destacó que “el documental es importante para el futuro del país, para los más jóvenes. El documental no trata de solucionar el pasado, sino que muestra a un hombre que tenía hasta asma, que estuvo 372 días metido en un pozo y no solo tuvo la resistencia física y moral para no quebrarse, sino para escribir como lo hizo”.

“Hay tres lecciones que yo rescato -dice Figueroa-: cuando le pide a los hijos que no odien y sepan perdonar, cuando rechaza el ofrecimiento de libertad diciendo a cualquier precio no, porque si colaboraba con ellos hubiera sido esclavo de su decisión, y cuando se dirige al pueblo argentino para decir que ‘esta sangre inútilmente derramada los conmueva para ser un país mejor’. Ese es el mensaje para el futuro: la necesidad de llegar a una convivencia armoniosa, incluso en medio de las diferencias”.

Aunque la Justicia se negó a considerar el calvario de Larrabure como un crimen de lesa humanidad, el Vaticano aceptó en 2022 estudiar su martirio. El 14 de marzo del año siguiente Larrabure fue declarado Siervo de Dios, y en diciembre último la causa de su beatificación dio un paso importante con la entrega en el Vaticano de toda la documentación acumulada hasta el momento, lo que marcó el cierre del proceso local y la apertura de la fase romana.

El filme de Battaglini que refleja ese testimonio cristiano, y que ya fue declarado de interés por las legislaturas tucumana y mendocina, se exhibirá el miércoles en Tucumán y luego en fechas a confirmar en Mendoza y Córdoba. La semana próxima está previsto el estreno en Salta y antes de fin de mes en España. Después quedará disponible en internet para todo público.