Esta vez no se trata de "cuadernos", de "testigos protegidos" ni de "imputados colaboradores", sino de la realidad misma, incuestionable, probada, puesta a la consideración de la opinión pública, conocida y hasta visiblemente tolerada. Esta corrupción es menos escandalosa pero igual de infame porque cuando un representante del pueblo, elegido en las urnas de la democracia, le quita a su comunidad un dinero en una maniobra que se conoce como "carancheo", es para indignarse y denunciarlo.
Hablo de Alejandro Marinao, el presidente del Bloque del Frente para la Victoria (FpV) en Río Negro, que acaba de conseguir que su provincia, a través de la Aseguradora Horizonte, le pague una indemnización de 1,3 millones de pesos en total por los meses que sufrió "discapacidad".
Veamos los hechos: el 1 de diciembre de 2015, este amigo coprovinciano de Miguel Angel Pichetto, acudió a un acto militante al que asistió la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner, en la localidad de Pilcaniyeu.
Al regreso del mitin, el auto de Marinao golpeó contra un terraplén a la altura de Maquinchao, por la ruta 23. No hubo lesionados de gravedad aunque el diputado se fracturó el codo. Como era de esperar, el funcionario acudió a la Justicia para reclamar a la aseguradora provincial una indemnización.
El cuerpo médico que lo revisa dictamina que Marinao "presentaba secuelas". El hombre habría movido algunas influencias en su pueblo, donde lo conocen como "El Patrón" de Sierra Colorada porque se hace lo que él quiere, y así consiguió que un perito médico y la Cámara del Trabajo determinaran que su incapacidad oscilaba entre el 8 y 10 %.
La aseguradora le abonó en primera instancia 357 mil pesos, pero insistió con sus abogados (esto es el carancheo, inventar o aumentar una dolencia para sacarle más dinero al seguro) y consiguió un fallo firme por los 946 mil pesos restantes. A esto se le suman las costas que representarían otros 300 mil pesos. El hombre le sacó a su provincia más de un millón de pesos.
Ahora, querido lector, que sabemos que un golpe en el codo de Marinao cuesta toda esa plata, hubiera sido preferible que se hubiera golpeado un poco la cabeza, porque el costo a las arcas provinciales le hubiera resultado mucho menor. No tiene vergüenza, le da igual, este tipo cobra 130 mil pesos de dieta, más otros 130 mil por viáticos y otros 130 mil por el "plus" al ser presidente del bloque, sume y la dará 460.000 pesos por mes y encima le hace un juicio "carancho" a su provincia.
Es difícil imaginarse que un codo lastimado impida pensar, lo más probable es que al señor diputado le cueste pensar aun con el codo sano. Caminar hasta la banca, sentarse en la misma y hablar son actividades que no requieren para nada el uso del codo, salvo que se esté acostumbrado a hacer un corte de mangas en la calentura del debate. Los vecinos del lugar recuerdan cuando Marinao se habría apropiado de un coche de la intendencia y cuando consiguió que el gobierno nacional le financiara un edificio destinado a atender casos de violencia de género en Sierra Colorada, un lugar con 1.800 habitantes y con casi ningún caso de este mal social, como sí los hay en otras localidades vecinas con mayor población.
El suyo es uno de los salarios más elevados de la legislatura de Viedma y según consignan algunos medios, el mismo día en que recibió la noticia de la cuantiosa indemnización por su codo, el "patriota" escribió como militante una columna en algún periódico local: "Es alarmante el nivel de compromiso que el gobernador Weretilneck tiene con el ajuste que impone el gobierno nacional con sus políticas de déficit cero, que solo representan desempleo, miseria y violencia para todos los argentinos". El codo lo tendrá roto, pero la cara la tiene bien dura.
V. CORDERO
