Un ciclo que honra la danza folklórica
El Ballet Nacional inició una serie de presentaciones con continuidad en el Palacio Libertad.
‘Enlazados’. Por el Ballet Folklórico Nacional. Dirección: Glenda Casaretto. Subdirección: Fernando Muñoz. Coreografía: Santiago Ayala, Norma Viola, Natalia Turelli, Cesar Peral, Soledad Buss, Juan P. Horvath, Jimena Visetti, Juan Manuel Visetti, Gabriela Avalos, Soledad Diz, Alfredo Ribalta y otros. De jueves a domingos en la Sala Argentina deI Palacio Libertad (Sarmiento 151). Entrada libre.
No cabe menos que celebrar la decisión de la Dirección de Elencos Estables de organizar un ciclo de presentaciones de casi un mes (a razón de cuatro funciones por semana) del Ballet Folklórico Nacional (BFN) en su temporada número 36. Hace tiempo que la compañía oficial de danzas folklóricas merecía esta continuidad de fechas en un mismo escenario (tanto más si es con entrada libre) para terminar de dar el salto que la instale en el sitial de reconocimiento y popularidad que merece.
En esta apertura de año, la dirección colegiada que ejercen Glenda Casaretto y Fernando Muñoz eligió mostrar una serie de obras ya conocidas que pulsan distintas cuerdas de la diversidad territorial y cultural del país. Del malambo sureño al gato cuyano y de la polca litoraleña al tango escenario, la amplitud de registro refirma la riqueza de nuestra música y danza, tanto como la certera preparación de la compañía para no desentonar en ningún estilo.
La ‘Transfiguración del gaucho’ que marca la apertura de la gala ha sido hábilmente remozada por los directores y su equipo asesor. Se trata de una vieja creación de Santiago Ayala ‘el Chúcaro’ y Norma Viola que retrata la conversión del hombre de campo en compadrito, y su desembarco en un piringundín en donde la vida se juega en un entrevero de naipes. Las escenas grupales, centrales en esta historia, son encaradas con fluidez y compromiso por el elenco, tanto como los roles destacados. Volver sobre las grabaciones de Mariano Mores implica, a la vez, un atinado homenaje a un creador impar.
Del tango canyengue al estilizado, la transición no chírria. ‘Rezonga bandoneón’, parte de la producción 2025 del Ballet Folklórico, hilvana un dúo y temas de conjunto con el nervio de la modernidad y la densidad de lo nocturno y urbano. Afiatados los bailarines, se lucen en un tipo de danza que no les es enteramente propia pero que han sabido abrazar con esmero.
‘Buenos Aires me voy’, la zamba de Carlos Carabajal, en la monumental versión de Alfredo Abalos y Rubén Juárez, marca un viraje hacia la provincianía con una coreografía de pareja cargada de simbolismos. ¡Qué solidez la de las individualidades del BFN, sin descuidar la grupalidad, por cierto!
CUYO Y LITORAL
En el tramo final de la velada, estampas de Cuyo y el Litoral en dos creaciones del año 2024, a cual más luminosa e vibrante. En ‘Espulgasueños’, lo coreográfico avanza como un exacto mecanismo de relojería, entre gatos, cuecas y tonadas. Unísonos y cánones, destaques y juegos en pequeños remolinos que se arman y desarman a ritmo de vértigo, ponen a prueba la ductilidad de los artistas y encienden el ánimo de los espectadores. La gracilidad de las damas y la elegante rudeza de los caballeros se miden en un contrapunto en el que todos ganan.
El cierre llega con ritmo de polca, rasguido doble y chamamé. Abre el juego ‘La calandria’, cómo no, en un baile pausado y sigiloso que habla de introspección y sentimiento más que de destreza técnica (que también la tiene, claro que sí). Y luego, entonces, una fiesta de faldas al viento, sombreros en alto que anteceden al zapateo en piso de tierra, y el sapucay como expresión final de una energía compartida entre bailarines y público.
Algunos ajustes indispensables en la puesta de luces harán, seguramente, que con el correr de las funciones esta celebración de la danza nacional alcance su máximo lucimiento.
Calificación: Muy bueno
