Un asesor de Meloni advirtió sobre el “liberalismo dogmático y obtuso”

El filósofo Renato Cristin disertó en el Circolo Italiano sobre identidad, Estado y economía social de mercado.

Visitó Buenos Aires, el filósofo Renato Cristin, profesor de la Universidad de Trieste, quien fue director del Instituto Italiano de Cultura en Berlín y consejero cultural de la embajada de Italia en Alemania entre 2003 y 2006, y que hoy se desempeña como consejero para los Asuntos Culturales de la presidenta Giorgia Meloni.

En su disertación -en la que aclaró que sus reflexiones eran a título personal y no como funcionario comenzó destacando que el día 4 del corriente el actual Gobierno se convirtió "en el más longevo de la República italiana: 1.412 días, o sea cuatro años de ejercicio ininterrumpido del poder ejecutivo, conducido por la primera presidenta del Consejo mujer, Giorgia Meloni, quien no solamente condensa en su persona las cualidades estratégicas y de visión global de un extraordinario líder político, sino que además encarna la más alta expresión de esa honestidad y ese espíritu de servicio, es decir de servidora del Estado y la nación, que todo líder político debería poseer".

Se refirió posteriormente a la cuestión de la identidad nacional como eje del programa de dicho gobierno: "Es plural y se estratifica a lo largo de casi dos milenios de historia; creada y compuesta por muchas identidades peculiares, de tipo cultural y político, geográfico y étnico, e incluso lingüístico. En la idea de patriotismo desarrollada por el centroderecha italiano, dicha identidad nacional resulta custodiada en su totalidad, toda entera, con todas sus articulaciones internas, salvaguardando las diferencias incluso de carácter político, o sea respetando las varias tonalidades políticas que la han ido determinando en el curso de los siglos".

 

LA DIÁSPORA

Otra temática del gobierno de especial interés -"la cual se ubica tanto en el sector de la política internacional como en el del interés nacional"- consiste en la atención, o mejor aún el afecto, por los italianos que viven en el exterior, por lo que podemos definir esa Italia espiritual fuera de la Italia geográfica.

"Disponemos de muchos instrumentos legislativos a través de los cuales dicha atención se desarrolla; algunos de ellos quedan aún por perfeccionar, otros, más discutibles, quedan por reformar, pero la esencia afectiva que liga al centroderecha con nuestros compatriotas en el exterior es indiscutible y, a mi manera de ver, ha tenido, a lo largo de los años, efectos positivos tangibles", explicó.

Sobre economía, uno de los temas candentes en nuestro país, el visitante expresó: "Aun afirmando el 'liberismo', o sea el liberalismo económico en el sentido del libre mercado y de la libertad de empresa, consideramos que el mercado, en sus aspectos más problemáticos -sobre todo las actividades financieras-, debe verse acompañado por la política y, por lo tanto, concretamente, por la acción del Estado. No es casual que la visión económica del Gobierno sea muy afín al modelo, experimentado con éxito desde hace ochenta años en Alemania, de la economía social de mercado, la Soziale Marktwirtschaft, en la cual la economía de mercado se armoniza con la doctrina social de la Iglesia (me refiero sobre todo al papa León XIII y a Juan Pablo II). Hay economistas que piensan que la economía social de mercado es socialismo; absolutamente no: la economía social de mercado es una de las grandes ideas de Konrad Adenauer y Alcide De Gasperi, es la vía europea hacia el liberalismo económico, hacia la libertad de las personas y hacia la prosperidad de Europa después de 1945".

“En la versión italiana de dicho modelo alemán conviven y prosperan tendencias diversas pero compatibles: liberalización de las empresas; libertad de iniciativa; puesta en valor del know how en todos los sectores y niveles, del gerente al técnico, del artesano al obrero; colaboración entre empresarios y empleados, con pleno respeto de ambas posiciones; socorro del Estado allí donde y cuando sea necesario para la estabilidad social y la salvaguardia de la dignidad de las personas (un ejemplo de este tipo de socorro es el instituto de la Cassa integrazione, o fondo estatal de compensación temporaria de salarios para empresas en crisis); el Estado ayuda a las empresas en crisis -obviamente a aquellas que son potencialmente sanas- por razones evidentes: para mantener el nivel de ocupación, para apoyar a las familias, para favorecer la estabilidad social, para defender la producción industrial y artesanal y, a la postre, también para conservar los ingresos del propio Estado, esos ingresos que se necesitan para mantener los servicios al ciudadano, para el sostenimiento del bienestar social, el cual va desde la salud pública (que, aún con tantas falencias, constituye un orgullo nacional que este Gobierno desea acrecentar, también gracias al apoyo fundamental de las Regioni -lo que en Argentina serían las provincias-) hasta la seguridad (carabineros y policía), desde los gastos de defensa hasta los servicios públicos, desde la protección del patrimonio artístico, museos y monumentos, hasta la protección del medioambiente”.

Sus palabras sobre los industriales llamaron la atención de los concurrentes, ya que el encuentro se desarrolló en el Salón Agostino Rocca, apellido tan vilipendiado por el actual gobierno nacional con motes despectivos.

Al respecto, el orador valoró "el talento empresario de los grandes industriales y de los pequeños y medianos emprendedores, y la cultura artesana de todo tipo y entidad, en los distritos industriales y artesanales, en los cuales se desarrollan las cadenas productivas (que llamamos filiere) de numerosos productos, sobre todo de alta gama o alta calidad. Se trata de conjugar innovación y tradición, con el objetivo de una constante y cada vez más avanzada industrialización, para conservar y acrecentar toda la mejor tradición industrial y artesanal italiana".

En relación al estatismo, el pensador declaró que "el Estado debe ser conducido con sabiduría, porque la mera técnica económica o administrativa es, por su propia naturaleza, autorreferencial y, por lo tanto, ciega. Somos antiestatistas (antistatalisti, lo digo en italiano) en el sentido de que nos oponemos a cualquier forma de abuso del Estado sobre las personas y sobre la libertad de iniciativa, pero no somos antiestado. Es interesante observar cómo aquellos libertarios italianos -y no solo italianos- que quieren destruir el Estado utilizan expresiones parecidas a las que empleaban (y emplean) todos los movimientos marxistas-leninistas ortodoxos que teorizan sobre el derrocamiento del Estado como vía para alcanzar el comunismo".

“Solo un liberalismo dogmático y obtuso -añadió Cristin- piensa que la defensa de la propiedad y la libertad individuales es incompatible con la protección del bien común. El interés nacional, dimensión operativa del patriotismo que hemos descrito, solo puede desarrollarse en la democracia y respetando sus reglas; de lo contrario, no es más que el interés de algunos individuos o grupos reducidos. Y, como enseñan Platón y Aristóteles, la oligarquía conduce a la tiranía, y una democracia mal regulada conduce a la anarquía. Anarquía y tiranía: dos caras diferentes, pero complementarias, de una misma amenaza para la vida de los individuos y las naciones".

El doctor Francisco Tosi, vicepresidente del Circolo Italiano, fue, con acierto, el moderador de la reunión, en la que se encontraban, entre otros, el consejero político de la Embajada de Italia, Roberto Taradei; los presidentes de la Asociación Dante Alighieri y de la Academia Argentina de la Historia, Marcos Juan Basti y Roberto Azaretto; el vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación, Roberto Elissalde; Juan Cruz Isseta, de la Fundación Free; Enrique Morad, y numeroso público, que dialogó con el distinguido visitante.

 

LA OBRA

 

Renato Cristin es autor de numerosos libros de filosofía y ensayo político-cultural, entre ellos Heidegger e Leibniz (1990), Europa al plurale (1997, con S. Fontana), La rinascita dell'Europa (2001), Apologia dell'ego (2011), y Quadrante Occidentale (2022). Su obra más influyente en el debate público reciente es I padroni del caos (2017), un ensayo que él mismo describe como "un libro de filosofía de la contemporaneidad y de filosofía de la identidad", y que tuvo varias reimpresiones y presentaciones en toda Italia. En ese libro desarrolla una crítica al pensamiento antioccidental y al europeísmo burocrático, defendiendo la identidad nacional y el "espíritu nacional" como antídoto frente al nacionalismo extremo.