TEATRO

Un Godot que se espera y no se nombra (vaya a saber por qué)

‘Expectatio’, escrita y dirigida por Corina Fiorillo, en el teatro Belisario.


‘Expectatio (un acto tragicómico)’. Dramaturgia y dirección: Corina Fiorillo. Iluminación: Ricardo Sica. Escenografía y vestuario: Marlene Lievendag. Arreglos sonoros:Tomás Pol. Actores: Gustavo Pardi, Marcelo Savignone. Los viernes a las 20 en el teatro Belisario (Av. Corrientes 1624).


 

En ‘Expectatio’, Corina Fiorillo, aunque utiliza otras palabras y metáforas, conserva una poética similar en significación y sentido a la que Beckett imprime en ‘Esperando a Godot’. Fiorillo, como Becket, explora la condición humana a través de la ambigüedad y el simbolismo, y la estructura del texto dramático es casi idéntica.

Sombría y divertida, revela la capacidad humana para el estoicismo, la solidaridad y la perseverancia. Resalta la ironía y el juego verbal característicos en Beckett. Además, en contextos de incertidumbre social, la espera interminable de los personajes puede interpretarse como una metáfora de la esperanza colectiva ante cambios políticos que nunca llegan, dialogando así con problemáticas contemporáneas y haciendo que la obra mantenga su vigencia y profundidad en la actualidad.

El talento y la trayectoria de Fiorillo como directora son ampliamente reconocidos. No obstante, en su faceta como dramaturga se observa que ha tomado como referencia la obra de Samuel Beckett sin realizar una mención explícita, ni en el programa de mano ni en los afiches del teatro. Estas omisiones pueden conducir a que se atribuyan ideas de otros autores sin el debido reconocimiento, lo cual afecta la transparencia y honestidad en el proceso creativo artístico.

Si nada menos que Susan Sontag, reconocida escritora y directora estadounidense, dirigió ‘Esperando a Clinton’ en el Sarajevo asediado de 1993 y señaló que "la obra de Beckett, escrita hace más de cuarenta años, parece escrita para y sobre Sarajevo”. Y añadió que “en Sarajevo, como en cualquier otro lugar, hay muchas personas que se sienten fortalecidas y consoladas al ver su sentido de la realidad reafirmado y transformado por el arte"; no se entiende por qué entonces Fiorillo guardó silencio.

PUESTA EN ESCENA

Mientras ingresa el público, dos hombres bailan frenéticamente al fondo del espacio escénico. Están descalzos, vestidos con camisa y pantalón. La luz fría, proyectada al ras del piso, y la que los enfoca desde lo alto acentúan las sombras de sus cuerpos, reforzando la sensación de esfuerzo y tensión en el ambiente. Este efecto lumínico envuelve la escena y transforma el baile forzado en un ejercicio más cercano a un gimnasio que a un lugar de diversión.

Los protagonistas carecen de nombre y no visten sombreros bombín. Asimismo, su apariencia está lejos de ser desaliñada, lo cual responde a la acertada selección del vestuario realizada por Marlene Lievendag. Ella también es responsable de una escenografía minimalista en consonancia con la propuesta, donde destaca la incorporación de una hamaca ubicada en el centro del escenario.

A diferencia de Estragón en ‘Esperando a Godot’, quien se esfuerza por quitarse la bota durante la obra, el personaje interpretado por Marcelo Savignone en ‘Expectatio’ intenta calzarse un zapato. Ambos personajes, tanto Estragón como el de Savignone, enfrentan una lucha con el calzado; sin embargo, mientras Estragón busca liberarse de una incomodidad, Savignone anhela obtener un alivio que todavía no alcanza. Esta acción subraya en ambos casos la indefensión y el desamparo de los personajes, pero desde ángulos distintos: uno desde la frustración de no poder quitarse la bota y el otro desde el deseo de calzarse un zapato que representa una esperanza de mejora o consuelo.

Si algo caracteriza a ‘...Godot’ y a ‘Expectatio’ es su dimensión musical, que trasciende lo literal. Uno de los hallazgos más significativos de la puesta es su sentido del ritmo. Al dar prioridad a la musicalidad del texto, y considerando su habilidad poética, la obra adquiere fluidez, alternando movimientos, pausas y expansiones que enriquecen su belleza. Por ejemplo, en la escena donde los personajes deliberan sobre irse o quedarse, la estructura rítmica de los diálogos -con repeticiones y silencios cuidadosamente ubicados- produce una cadencia notable, como si cada intervención fuera un compás que acompaña el desarrollo temporal y emocional. En instantes como el discurso del zapato, tanto las pausas como las palabras parecen estar minuciosamente orquestadas, generando una atmósfera musical que absorbe al público. Su manejo del lenguaje se asemeja a una partitura donde cada término ocupa un lugar estratégico para garantizar la armonía, logrando fusionar poesía y música con un impacto estético y emocional significativo.

Además de la musicalidad del lenguaje, ‘Expectatio’ integra fragmentos musicales de Vivaldi, Puccini y otros compositores, así como sonoridades cuidadosamente seleccionadas por Tomás Pol, que contribuyen a generar una atmósfera de desconcierto. Los apagones escénicos ejecutados por Ricardo Sica, prolongados de manera intencionada, refuerzan este clima y provocan una sensación de ansiedad en el público.

MINIMALISMO

Las actuaciones de Marcelo Savignone y Gustavo Pardi exploran el universo becketiano a través de silencios prolongados y gestos mínimos que evocan la esencia existencial de las obras de Beckett, sumergiéndose en temas como la espera, la incertidumbre y el absurdo de la condición humana. Su interpretación destaca el minimalismo escénico y la atmósfera desconcertante propia del teatro del absurdo, permitiendo al espectador adentrarse en la particular visión del mundo que caracteriza el legado de Samuel Beckett aunque ni siquiera lo haya mencionado.

Calificación: Regular