Trump anuncia que tomará el control de Cuba después de terminar con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró anoche que "tomará el control" de Cuba "casi de inmediato" y añadió que primero terminará con el "trabajo" en Irán, durante su intervención como orador principal en una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, Florida.
Trump añadió que al terminar en Irán podría hacer que el portaavioones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, viaje al Caribe y "se detenga a unos 100 metros de la costa" de Cuba, desde donde los isleños, según su discurso, dirían "muchas gracias, nos rendimos".
La intervención del republicano se produjo en una cena política y empresarial organizada por el Forum Club, un espacio habitual de encuentro en Florida entre líderes políticos, empresarios y figuras públicas, donde Trump fue invitado principal en un acto cerrado con asistentes seleccionados.
El mismo viernes, la Administración Trump redobló las sanciones contra la isla, unas medidas que apuntan a los pilares de la economía cubana, especialmente los sectores de energía, defensa, minería y servicios financieros.
Según la orden ejecutiva firmada ayer, a cualquier persona o empresa que opere en ellos o haga negocios con el Gobierno de La Habana se le aplicará el bloqueo total de sus activos en EE.UU.
También esta semana, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de "los adversarios" de Estados Unidos a 90 millas de su territorio y aseguró que la Administración del presidente, Donald Trump, no lo tolerará.
El Senado rechazó este martes una propuesta demócrata para limitar las posibles operaciones militares que Trump pueda ordenar sobre La Habana.
Desde enero, la Administración Trump ha intensificado la presión sobre La Habana con un bloqueo petrolero y el presidente ha sugerido en diversas ocasiones la necesidad de un cambio de régimen en la isla.
Reapareció el dinosaurio
El expresidente cubano Raúl Castro reapareció ayer en La Habana en el acto por el Día Internacional del Trabajo, que se convirtió en un acto para reiterar el llamado del Gobierno a la defensa nacional ante una posible intervención militar de EE.UU. en la isla.
Con 94 años, Castro estuvo en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada de EE.UU., donde le entregaron dos libros que, según las autoridades del país caribeño, contenían más de 6,2 millones de rubricas recogidas en la iniciativa gubernamental 'Mi firma por la Patria'.
El expresidente cubano participó en la ceremonia junto al presidente del país, Miguel Díaz-Canel; el ex segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC, único), José Ramón Machado Ventura, el otro único representante de la llamada generación histórica aún en activo, y otros dirigentes de la isla.
El predecesor de Díaz-Canel no aparecía públicamente desde el recibimiento a los restos de los 32 militares cubanos que murieron en los ataques estadounidenses en Caracas y la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
A la tradicional marcha por el Día Internacional del Trabajo en La Habana asistieron decenas de miles de personas y, según cifras oficiales, más de 800 representantes extranjeros de 38 países, así como delegaciones de 152 organizaciones sindicales y solidarias.
Bajo el lema 'La Patria se defiende', el Primero de mayo en la capital cubana se presentó, tanto al público interno como al internacional, como un llamado a la unidad por la soberanía ante las amenazas bélicas por parte de Washington.
Mensajes de “mantener la soberanía” e “isla insumisa” fueron expresados en la concentración, que mostró un Primero de mayo lejano de reivindicaciones laborales.
"Cuba es una isla insumisa (...) La Patria se defiende, incluso, con fusil en mano si fuera necesario”, advirtió el dirigente sindical Osnay Colina, quien tuvo a su cargo las palabras centrales del acto
