‘Babystar’ (Alemania, 2026). Guion: Nicole Rüthers, Joscha Bongard. Dirección: J. Bongard. Actores: Maja Bons, Bea Brocks, Liliom Lewald. Duración: 98 minutos. Clasificación: apta para mayores de 13 años.
La idea es valiosa. Hurgar en el algoritmo, no de lo virtual sino de lo humano. Poner el foco en la métrica de vida, de lo cotidiano y de cómo uno se construye para amplificarse en redes. En ‘Babystar’, el joven director y guionista alemán Joscha Bongard registra la intimidad de una familia que vive para el afuera. Stella (Bea Brocks) y Chris (Liliom Lewald) son influencers, lo reconocen con hidalguía y actúan en consecuencia. Su hija Luca (Maja Bons), de 16 años, tiene su infancia y adolescencia filmada en la nube porque desde hace años todo estuvo en función de sus más de cuatro millones de seguidores en TikTok y casi tres millones de suscriptores en YouTube. Si para ellos Internet es la fe, las diferentes plataformas son los santos patronos. Y el filme en sí viene a interpelar esa ecuación.
‘Babystar’ comienza con un grupo de chicos (followers) viajando en camioneta sin saber hacia dónde van pero sí a quiénes ver. De repente llegan a destino y el premio es una merienda con la reconocida y viral familia @our_bright_life. Y entre infusiones y tentempiés comienzan las preguntas de curiosidad que no hacen más que dejar en ridículos a sus protagonistas estrella. Aquí el primer corte ideológico de su creador. Bongard deja claro hacia dónde apunta. Y el espectador, en sintonía, acompaña ese derrotero existencial.
GOLPE DE EFECTO
Con un clima de tensión constante, como un thriller psicológico que coquetea con el terror, la historia muestra cómo Luca comienza a desencantarse de su mundo guionado por los likes ajenos, y su angustia cumbre es cuando su madre le advierte que están pensando en agrandar la familia para darle otro golpe de efecto a su ciberplatea. Con ello, no sólo perdería protagonismo como la niña bella rebelde de la familia, sino que se quedaría a la sombra de su hermanito para no entorpecer a la nueva celebridad que está por nacer. Así, Luca entra en una espiral de desencuentros con ella misma, con su amiga -a quien desea por demás-, con el sexo opuesto y con la misma tecnología, cuando entra en vigencia una Inteligencia Artificial que, como Alexa, la acompaña en su desmoronamiento racional. Secuencia muy bien representada por Bons con expresiones que llenan los primeros planos de su armónico rostro.
Quizás por la gran actuación de Bons, y porque la trama subraya lo alienante que está siendo la virtualidad en nuestras vidas, el filme entretiene, aunque su lentitud atente contra los tiempos del cine moderno. Y si bien nunca acelera y no nos interpela en su narrativa, el devenir de la historia nos hace revisar algunos de los actos cotidianos que tienen como fin salir a la World Wide Web para su aprobación. Con ‘Babystar’, Bongard plantea el dilema y el final puede ser un cierre u otro comienzo.
Calificación: Buena
