Tribulaciones de Bach y los sajones

 

La Pasión según Marcos

Por Dante Marcelo Vega

Paradiso. 258 páginas

 

La primera novela del doctor Dante Marcelo Vega (Mendoza, 1964) es una grata sorpresa, que sabrá apreciar quien se interese por la historia alemana y la música clásica. Con una arquitectura sagaz y elegante, entrelaza el devenir del pueblo sajón -en particular durante el último siglo y medio- con las glorias y desdichas de quizás el más eminente de sus hijos adoptivos (había nacido en Turingia), aquel que encarnó la cima de la música barroca: Johann Sebastian Bach.

Hombre del derecho, fiscal federal y docente, Vega ha decidido enriquecer una de las dos grandes corrientes que animan la literatura de la Patria, la europeizante. Con buen tino, eligió como escenario una esquina germana, ubérrima en cultura. Suele afirmarse que ninguna otra región del mundo concentra el legado de tantos genios musicales como Sajonia.

Así, además de historiar a Bach, el autor narra las peripecias de las familias Keimble y Freisser, que sufrieron en Dresde -como todos sus compatriotas- el peso aplastante de las ideologías. “La Alemania del siglo pasado condensa el mal de la humanidad”, explicó al periodista Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores.

La novela imagina al eminente compositor, ciego y agonizante, reconstruyendo en su conciencia su fecundo servicio a la música y a sus mecenas. Desesperada, su familia contrata a un charlatán de origen inglés para que le opere las cataratas (uno de los puntos altos del libro).

Esa línea narrativa se entrelaza al final con la de la quinta generación de los Keimble y los Freisser. Después de la caída del Muro de Berlín, en una de las bodegas del saqueo comunista se descubren las partituras perdidas más famosas de Bach, justamente la Pasión según Marcos, compuestas en 1731.

LUCES Y SOMBRAS

En líneas generales, la obra no carece de rigor histórico y es precisa en los detalles, hasta donde uno sabe. Pero se deslizan algunos errores menores que nunca empañan el conjunto, como el de la página sesenta. Al describir los efectos de la hiperinflación en la República de Weimar, dice Vega: “...un dólar estadounidense llegó a valer veinticinco millones de francos…”. Falló el corrector, que no advirtió la confusión entre monedas. En la página doscientos uno se lee: “Bach había nacido en Renania”. Le erraron por unos trescientos kilómetros.

Hay páginas realmente escalofriantes, como las que describen la destrucción de Dresde bajo cuatro mil toneladas de bombas aliadas, apenas unas semanas antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. O la supervivencia de Bernardo Keimble en el campo de concentración de Flossenbürg (Baviera), que tras el derrumbe del nazismo había quedado en manos de los estadounidenses, no de los rusos como insinúa la novela.

El epílogo es una maravilla. Vega da rienda suelta aquí a su amor por la música y por el derecho. Plantea una disputa legal y política entre el gobierno federal y el estado de Sajonia por los manuscritos de Bach. Las discusiones son eruditas.

Ese atributo, en verdad, le sienta bien a La Pasión según Marcos: el fiscal Vega ha escrito una novela tan erudita como entretenida.