Tecnología y maquiavelismo
El escritor mexicano Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) imagina en su nueva novela, La República, un futuro no tan lejano gobernado por los algoritmos, una "distopía cercana" y "casi una novela de actualidad o un espejo dislocado del mundo".
Profundamente maquiavélica, La República (Alfaguara) está ambientada en los Estados Unidos de finales de 2026. Allí la democracia por fin ha colapsado, Donald Trump está en la cárcel y una pareja formada por un senador y una ingeniera posthumanista tratan de reescribir las reglas del juego con la ayuda de Nick, una IA capaz de anticipar conductas y modelar la realidad.
Volpi plantea una trama en la que el gobierno de Estados Unidos instaura una app de uso obligatorio, que los ciudadanos reciben prácticamente sin resistencias porque les resuelve la toma de decisiones y casi todos los aspectos de la vida práctica. A cambio, se impone una vigilancia total.
Más allá de la invención literaria, Trump no es el único personaje real que aparece en la novela. También figuran Peter Thiel, Elon Musk o Sam Altman.
"Se trataba de hacer un esfuerzo por entender cómo hemos llegado hasta aquí -explicó el autor-, a este mundo dominado por una serie de personalidades narcisistas, tramposas, embusteras y sin principios, dispuestas a cualquier cosa para gobernar, sobre todo a falsificar la realidad".
Volpi ya se había interesado por los orígenes de la IA en una novela anterior, No será la tierra, de 2006. En cada caso asegura que llevó adelante una profunda investigación previa. Tanto es así que para ponerse en la piel del narrador de La República -una IA llamada Nick- no solo pasó meses probándolas todas, sino que desarrolló su propia aplicación de inteligencia artificial.
"La inteligencia artificial en literatura, como en todo, es una herramienta que se puede utilizar; el problema es hacerlo sin responsabilidad, sin criterio y sin transparencia -advirtió-. Hay muchísimos artistas que las están usando de maneras críticas, responsables, y eso a mí me parece que es un desarrollo natural de la creatividad".
ALARMAS DUDOSAS
En cuanto a las recientes advertencias sobre los presuntos peligros de la IA, Volvi entiende que esas alarmas difundidas por las empresas que lideran el sector conllevan "un interés comercial".
"Este argumento de que la inteligencia artificial puede matarnos a todos en menos de una década es un incentivo para los propios desarrolladores de la IA, para regularla a su modo y para eliminar la competencia de nuevas empresas", señaló.
A su juicio el motivo resulta claro: tanto Anthropic como OpenAI, dos de las firmas líderes, están "a punto de lanzar sus ofertas públicas iniciales por miles de millones de dólares".
