Tan tétrico como humano, Sweeney Todd vuelve a asolar Buenos Aires
Emmanuel Degracia encarna al diabólico barbero inglés en una nueva puesta del intrincado musical de Stephen Sondheim. “No pensé que algún día me fuera a llegar esta oportunidad”, admite.
Hace más de un año que Emmanuel Degracia estaba detrás de un proyecto de gran envergadura: el estreno en Buenos Aires de una nueva puesta del musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler 'Sweeney Todd: El cruel barbero de Fleet Street’. Y anoche, finalmente, comenzó a cumplir el sueño de encarnar al tétrico y letal maestro de la navaja. “Es una maravilla porque no pensaba que algún día fuera a llegar a mí. Tan convencido estaba de que nunca podría interpretar a Sweeney que, al revés de lo que siempre hago, vi todas las versiones alrededor del mundo. ¡Hasta la coreana! Por lo general no miro nada para no limitarme a copiar lo que otro creó, pero en este caso estaba tan fanatizado vi todos los videos. Cuando en 2007 se estrenó la película ya me había encantado, desde entonces me cautivó la historia”.
-¿Qué le atrae particularmente de la obra escrita por Christopher Bond en 1973?
-Encontré una humanidad en el monstruo (Sweeney) que me conectó con él desde el primer momento. Es un villano, hace mucho daño, pero sin embargo es ciento por ciento humano. Cualquiera que viva algo parecido a lo que le tocó a él, y más aún en un Londres victoriano en el que la ley era bastante endeble, seguramente reaccionaría de la misma forma. La esposa, la hija y Sweeney son las víctimas de esta historia terrible. Subrayar los rasgos más humanos en un ser tan oscuro y vengativo como él es muy difícil, pero estoy convencido de que puedo hacerlo.
REVIVAL
En este punto, el actor aclara que la versión que debutó en el renovado Teatro Santa María con dirección de Marcelo Rosa ('Anastasia') se alinea con el revival que se dio en Broadway en 2024. En esto difiere de la puesta que protagonizaron Julio Chávez, Karina K y Fer Dente en el Maipo en 2010, cercana a la original de 1979, “más grotesca, con una musicalidad de los textos muy shakespeariana”, explica Degracia. “Yo sentía que se podía naturalizar mucho más al personaje, por eso el revival me gustó tanto”. En un primer momento la obra la traería al país su amigo, el productor Galo López
, ante quien Emmanuel audicionó de manera casi improvisada con el tema ‘My Friends’.

‘Sweeney Todd: El cruel barbero de Fleet Street’ se presenta los sábados y domingos en el renovado Teatro Santa María.
-¿Cómo pudo? La partitura de Sondheim es de las más difíciles del teatro musical.
-Totalmente. Había visto un video donde él mismo le explicaba a un cantante cómo debía encarar ese tema y me lo devoré. Este año me tocó trabajar en ‘Don Giovanni’, de Mozart, algo hermoso pero complicadísimo también, y puedo decirte que Mozart le pelea cabeza a cabeza a Sondheim en dificultad. Nunca antes me pasó que a tres o cuatro días del estreno todavía siga estudiando y descubriendo cosas nuevas. El propio César Tello, gran director de ópera y nuestro director vocal, me señalaba la complejidad de lo que me toca cantar. Yo tengo una base lírica muy grande que me la transmitió Oscar Ruíz hace muchos años, y César me ayudó ahora a buscar nuevas coloraturas y matices, y hasta a cambiar colocaciones. Juntos encontramos un sonido en la voz que es más profundo, incluso triste. El proceso fue muy enriquecedor. Más allá de cumplir el sueño de este dream role, estoy convencido de que me iré de la obra transformado.
-En lo actoral, ¿qué características tiene su interpretación de Sweeney?
-Es una progresión muy interna la que transita. Se trata de un hombre destrozado por dentro, completamente abatido, que dejó de ser. No debe haber peor lugar para un ser humano que cuando deja su ser. Pensá que pasó preso quince años por una acusación falsa, y cuando regresa a su casa a buscar a su esposa y a su hija, a las que ama, no las encuentra y se queda sin motivos para seguir viviendo. Lo único que lo frena para suicidarse es Mrs. Lovett, que lo incita a vengarse de la peor manera. Está claro que todas las malas decisiones que toma Sweeney son propias, pero en el fondo siento que es una víctima del entorno, algo así como un segundo damnificado.
El elenco que seguirá presentándose los sábados a las 20.30 y los domingos a las 19.30 en el Santa María está compuesto por Anabella Borón, Tomás Vila, Lucila Louzan, Alfredo Alesandro, Mario Angelome, Agustín Iannone, Nacho Batti y Aimara Vázquez, con Marian Lorena Vázquez, José Fiz, Luli Ingol, Chiara Rodó, Hernán Cáceres, Camila Schuale y Santiago Sastre.
OTRA PIEL
La envergadura del compromiso que acaba de asumir transporta a Degracia a los catorce años, cuando su maestro Ricardo Passano lo enfrentó al personaje de Garrick, un payaso melancólico que busca ayuda para superar su propia tristeza. “Fue ahí cuando sentí que podía conectar con la parte emocional que hay en mí, que desde entonces me ayudó a ir cambiando de piel”.
-¿Y le resulta sencillo salir de personajes como Garrick y Sweeney?
-Sí y no. Salgo fácil de estas criaturas, pero no ileso. Ahora mismo mis allegados me preguntan por qué estoy tan angustiado, y no soy yo, es la angustia del personaje que la tengo lista al alcance de la mano.
-¿Qué tiene para decirle esta obra ambientada en la Revolución Industrial al espectador de hoy?
-Muchísimo. La temática está más actual y vigente que nunca, y no sólo acá sino en el mundo entero. De hecho, la están haciendo en Londres, se dio en Broadway hace poco, la van a hacer en España. “El rico tiene el mundo a sus pies, pues eso es lo que yo cambiaré. A los de arriba veremos caer…” Es algo completamente real lo que canta el protagonista. “Entre ellos se comerán…”, dice, buscando la manera de que otros sientan lo que él sufrió.

La puesta dirigida por Marcelo Rosa ('Anastasia') y protagonizada por Degracia cuenta con quince actores en escena.
-El proyecto tuvo un derrotero azaroso. En un momento Galo López se apartó y usted se puso al frente con la producción. ¿Temió que se frustara?
-Sí. Viví todas las sensaciones que te puedas imaginar: angustia, alegría, tensión, otra vez angustia...Por suerte, al retirarse, Galo me facilitó todo, y yo no estaba dispuesto a dejar que se me escape. Soy de esas personas que no se frenan por cualquier cosa, que van para adelante. Trabajo desde muy chico y siempre voy en busca de lo que quiero.
-Pareciera que el hecho de no quedarse quieto es un rasgo que lo caracteriza.
-Es que, si no, estás muerto, mejor no hagas nada. Siendo un niño tuve mucha fama de golpe en televisión (integró el elenco infanto-juvenil de Flavia Palmiero). En los '90 la televisión era la cima de cualquier carrera artística. Llegué a tener clubes de fans en Colombia, Brasil, Paraguay. Era una locura. Pero eso desapareció en unos pocos meses cuando terminó el programa. Yo tenía trece años y fue devastador.
-¿Cómo lo sobrellevó?
-Seguí yendo a castings, aunque en un momento empecé a dudar de si esto era lo mío y dejé todo por dos años. Pero en el fondo no me sentía vivo y regresé. En un mes quedé en el elenco de una obra y ya la rueda no paró.
