Soledad Silveyra: “Ser solidario es lo más lindo de la vida”
A punto de volver a Mar del Plata con la comedia ‘¿Quién es quién’?, que protagoniza junto a Luis Brandoni, la gran actriz compartió los recuerdos que la unen a ‘La Feliz’ y su temor de que el turismo se vaya al exterior.
Es todo algarabía y bullicio en la presentación de la temporada teatral de verano de las seis salas que Carlos Rottemberg posee en Mar del Plata. Palermo, Buenos Aires. Son las tres de la tarde y una encantadora señora enfundada en un vestido rústico de color rojo intenso, con gafas al tono, atrae todas las miradas, regala unas pocas palabras a la jauría de noteros que asisten al acto y, después de sellar con el pulgar un contrato imaginario, se marcha con una elegancia que le es característica. Pero en el entrepiso del restó donde se realiza el evento espera relajada y sonriente la llegada de este cronista para un mano a mano que se ha hecho costumbre en el último tiempo.
Un pesado cortinado de pana oscura separa a Soledad Silveyra del mundanal ruido y en la intimidad de ese ámbito cuasi secreto se entrega a la charla con una calidez que desmorona los nervios que impone su carácter de leyenda de la actuación.
-¿Cómo se prepara para este regreso a Mar del Plata a partir del 2 de enero en el teatro Atlas?
-Estoy feliz porque también Beto (Luis Brandoni) lo está. Han sido once meses de temporada de '¿Quién es quién?' en Buenos Aires con un compañero extraordinario, del cual aprendo un montón. Aprendemos los dos, porque una obra de sólo dos personajes no es fácil de hacer. Pensá que estamos los dos solitos durante una hora y veinte minutos sobre el escenario. Son tres cuadros, tres escenas que las disfrutamos muchísimo. Se disfruta hacer la obra y también la salida, el contacto con la gente. Todo lo que con Beto queríamos que pasara, que la gente se identifique con la historia, que los matrimonios se codeen, que las mujeres tal vez se emocionen; todo eso pasó y sigue pasando. Entonces sentimos que hemos cumplido con esta tarea tan hermosa.
-¿Aceptaron enseguida la idea de llevar la obra a Mar del Plata?
-Debo confesar que yo tenía un poco de miedo, sentía que la gente se iba a ir al exterior y no a Mar del Plata. Beto, en cambio, estuvo convencidísimo desde el primer momento de que nos va a ir brutal. Esperemos que su intuición no falle. Aún hoy, yo tengo cierto temor de que haya poca gente en la costa. Por eso me gustó el anuncio de Rottemberg de que habrá entradas a 35.000 pesos porque, si no, es mucho el gasto para la gente. De este modo se ayuda al presupuesto del que veranea.
IDENTIFICACION
-La propuesta que llevan, en la que los dirigió Héctor Díaz, es ideal para la temporada: es entretenida, emociona e invita a reflexionar.
-Absolutamente. Eso es lo que tiene de bueno esta obra, que la gente se va pensando, se queda enganchada con el tema de esta pareja con muchos años de relación. Esto que te decíamos, la identificación que genera...Jaja, yo te hablo en plural como si Beto estuviera acá conmigo.
Ausente con aviso por una “indisposición física” (que derivó con el correr de las horas de una internación para monitorear su estado de salud), Brandoni pegó el faltazo en la presentación de la cartelera de verano, e incluso se decidió dar por terminada antes de tiempo la temporada porteña para colaborar con su pronta recuperación. "No sabés cómo quería venir...Mi amorrr, lo adoro. Pero se tiene que cuidar. Estamos felices con esta posibilidad de ir para allá. El es el más entusiasmado. Por eso me apena tanto que no haya podido estar en esta presentación. Es que el domingo se le subió la presión y a pesar de todo quería ir a hacer la doble función. ¡No lo dejamos! Ahora mismo está visitando al médico”, contó Solita. “Es un regalo del cielo volver a Mar del Plata y un privilegio para mí trabajar con él en este momento de mi vida”.

Con producción de Juan Manuel Caballé y Tomás Rottemberg, ‘¿Quién es quién?’ debutará el 2 de enero en el Atlas marplatense.
-¿Cómo ha sido históricamente su relación con Mar del Plata?
-Guardo muy profundo dos momentos inolvidables. Primero, mi infancia en Playa Grande, el Ocean, donde fui feliz varios veranos. Ahora veo que una de mis nietas se va a Playa Grande, que sale a bailar, y siento terror. Tiene diecisiete y estoy asustada. Se va con seis amigas, y seguramente irá mi nuera a controlar un poco. Pero de verdad me da miedo. Es una chica hermosa, maravillosa, es tan buena...Mis dos nietas lo son, pero la que se va sola por primera vez es Inés, la mayor. Y tengo un miedo...No estoy acostumbrada.
-Pero Inés va a tener muy cerca a su abuela.
-Es que no sé si me verá en esos días, lo dudo (risas). Aunque espero que después sí venga a casa.
-¿Cuál es ese otro recuerdo que la une tanto a Mar del Plata?
-El verano del ‘75, cuando se hizo 'Arlequino, servidor de dos patrones', dirigido por la China Zorrilla. La verdad es que no iba nadie. Pero varios actores la habíamos visto y era una verdadera obra de arte esa puesta, nos había parecido una maravilla el trabajo de Ulises (Dumont), de Gianni (Lunadei). Yo estaba allá haciendo ‘Sabor a miel’ en el Colón, con Oscar Martínez y dirigidos por (Sergio) Renán. Nos iba muy bien. Y nos juntamos con Nuria Espert, que estaba haciendo ‘Yerma’; Antonio Gades, que presentaba ‘Bodas de sangre’; Les Luthiers, Susana Rinaldi, que estaban trabajando como bestias y les iba muy bien. Y entre todos nos unimos para tratar de apoyar a 'Arlequino'. Cada vez que terminábamos una función, cada uno en su teatro decía "no se pierdan la obra que está dirigiendo la China". ¿Te imaginás? Nuria, la más grande de todas; y Gades, y Les Luthiers saliendo a apoyar a sus colegas. Recuerdo que cuando me traían el borderó, a mí me preocupaba más saber cómo le estaba yendo a 'Arlequino'. La solidaridad es algo maravilloso.
-¿Se añoran esas temporadas en las que coincidían en Mar del Plata tantas primeras figuras?
-Claro que sí. Eran unos nombres enormes. Pero lo que es mejor, era toda gente muy solidaria, no había competencia entre nosotros. Ahora la competencia es mayor.
-¿Qué le provoca esa ambición descarnada por ser primero?
-No me gusta, le huyo. No me gustan los egos. Creo que por eso nos llevamos bien con Beto, porque él sabe que no tengo un gran ego, sólo el necesario para saber quién soy. Ser solidario es lo más lindo de la vida.
