Turismo
Sierra de la Ventana se abre al mundo
La Comarca Turística del partido de Tornquist conquista con sus bellezas naturales y acaba de sumar un hotel internacional. Desde Saldungaray hasta la laguna Las Encadenadas, a lo largo de un centenar de kilómetros, el paisaje de la serranía bonaerense atrapa tanto como los museos, las grandes obras arquitectónicas y los deportes al aire libre.
En el corazón del partido de Tornquist, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, existe una comarca turística única que, entre sierras y arroyos, vive un reverdecer gracias a la llegada de nuevas inversiones hoteleras y a la incesante promoción de los atractivos de las localidades y pequeñas villas que la conforman. Son cien kilómetros, desde la laguna Las Encadenadas hasta el imperdible pueblo de Saldungaray, de un recorrido que se realiza a través de las rutas provinciales 72 y 76, y que regala paisajes soñados, ideales para los amantes del turismo aventura tanto como para quienes eligen desconectar del ruido y dedicarse a contemplar los atractivos que el entorno natural tiene para regalar.
LEGADO SALAMONE
Una buena puerta de entrada al circuito es Saldungaray, una bella localidad de apenas 4.000 habitantes levantada en un valle entre las sierras de la Ventana y Pillahuincó. La tranquilidad se respira en esas calles de tierra donde la gente saluda el paso del visitante con la mano en alto y un viento fresco acompaña el recorrido hasta el máximo atractivo del lugar: el portal del Cementerio Municipal, imponente obra del ingeniero y arquitecto italiano Francisco Salamone, que a la vera del arroyo Sauce Grande construyó una rueda monumental que irrumpe en el entorno rural y atrapa con la teatralidad del rosto de Cristo que se engarza en el centro de una cruz latina. Inaugurada en 1938, es considerada una gema del estilo art decó y, para fortuna de los saldungarayenses, no es la única obra que el artista le legó al pueblo más antiguo de la comarca (fundado en 1900). De entre las setenta piezas únicas que desarrolló en territorio bonaerense entre 1936 y 1940 están también aquí la delegación municipal, el mástil y las luminarias de la plaza (todas distintas entre sí), el mercado de abasto y el matadero (en las afueras del poblado). Desde 2013, cerca del cementerio funciona un centro de interpretación de la obra de Salamone y a unos pasos de allí, una reconstrucción del Fortín Pavón, fundado en los tiempos de la Campaña al Desierto como Posta El Sauce, que los miembros de Atucos (la Asociación de Turismo Comunitario de Saldungaray) describen e invitan a visitar con sincero apasionamiento.
Por si faltaran atractivos en esta primera parada del corredor turístico, la Iglesia Nuestra Señora del Tránsito conserva una de las tres imágenes de la Virgen Dormida (recostada sobre cuatro almohadones, tallada en madera) que existen en el mundo. A falta de alfajores para llevar de regalo, Saldungaray destaca por su bodega homónima, con veinte hectáreas de viñedos serranos, y la fábrica de quesos artesanales Campo Udi.
TREKKING, GOLF Y CASINO
A nueve kilómetros de allí, bordeando el cerro Tres Picos, la máxima elevación de la provincia de Buenos Aires con sus 1.239 metros de altura, se ubica Sierra de la Ventana, con una propuesta más amplia de cabañas y campings, recreos y piletas, museos (aquí nació el del Mate, que hoy tiene una filial en Buenos Aires), campo de golf, casino y un planetario. Es el punto de partida de varios circuitos de trekking de diversa dificultad dentro de un Area Natural Protegida que resguarda el pastizal serrano pampeano, responsable de alimentar con la humedad que retiene al arroyo San Bernardo y el río Sauce Grande, que marcan los límites de esta encantadora localidad distante a 560 kilómetros de Buenos Aires. Exceptuando la Ruta 72, que la recorre de punta a punta, no hay calles de asfalto ni semáforos en este rincón serrano donde la naturaleza, la historia y los servicios al turista van de la mano. De hecho, el viajero no encontrará semáforos en toda la extensión de la comarca: el más próximo se encuentra en Bahía Blanca, a unos cien kilómetros. Apasionado por el recurso natural que le toca resguardar y promocionar, el secretario de Turismo de Tornquist, Carlos Lamas (porteño con treinta años de residencia en la zona), advierte que tampoco existen medios de elevación ni está permitido el ascenso con vehículos (excepto mountain bike) a ninguno de los cerros comprendidos en la comarca: Ceferino, Tres Picos, Bahía Blanca, Napostá Grande, Ventana y más.
Con las estribaciones del Sistema de Ventania como columna vertebral, la totalidad del municipio de Tornquist apenas alcanza los 20.000 habitantes, la mitad de ellos concentrados en la ciudad cabecera y el resto repartidos mayormente entre Sierra de la Ventana, Villa Ventana y Saldungaray. Hay también rincones muy pequeños como el paraje Nueva Roma, aquel que Los Redonditos de Ricota alumbraron con su canción (“¡Te cura o te mata!”): viven allí menos de diez personas.
PORTAL SERRANO
A 17 kilómetros de Sierra de la Ventana, hacia el oeste, se encuentra el pueblo que es portal de acceso al cerro que le da nombre a toda la zona. La Villa Ventana emerge entre una vegetación abundante, con construcciones bajas de madera, calles con nombres de aves y un microclima especial que la convierte en apta para el disfrute durante todo el año. Un único servicio de la empresa El Cóndor-La Estrella llega desde Retiro hasta allí (y a Sierra de la Ventana y Saldungaray) diariamente. La amplitud térmica, con días cálidos y noches bien frescas, caracterizan a esta población, casi tanto como sus casas de té y el punto panorámico -al final de la calle principal- que la declara la “localidad más alta de la provincia de Buenos Aires”, ubicada a 455 metros sobre el nivel del mar.
La visita a las ruinas del Club Hotel de la Ventana es una actividad impostergable para los amantes de la aventura. Se llega hasta él con guía autorizada, incluso de noche, tanto a pie como en bicicleta o cuatriciclo. Cuentan que fue el mejor hotel de Sudamérica en las primeras décadas del siglo pasado, cobijó el primer casino del país y tuvo como sus habitués a integrantes de “casi todas las familias que después dieron nombre a las calles y plazas de Buenos Aires”. La profunda recesión posterior a la Primera Guerra Mundial provocó su cierre en 1920, pero reabrió en los años ’40 y supo albergar a la tripulación del acorazado alemán Graf Spee, hundido en las costas de Montevideo. La leyenda que lo envuelve dice que fue también refugio oculto y transitorio de encumbrados jerarcas nazis. Con los años, la desidia y el abandono se adueñaron de esta joya arquitectónica con 173 habitaciones y cuatro suites, escalinatas de mármol de Carrara y grifería con incrustaciones de oro y plata. En 1980 el sitio fue privatizado con la promesa de convertirlo en un centro turístico, pero tres años más tarde un sospechoso incendio puso fin a sus días. Un tren de trocha angosta construido inicialmente para trasladar a los obreros que lo levantaron terminó dando vida a la localidad vecina de Sierra de la Ventada, donde en la actualidad se puede visitar el Museo de La Trochita Ramal 111.
PARQUE PROVINCIAL
El cerro Ventana es la vedete del Parque Provincial Ernesto Tornquist. En su cima posee un llamativo hueco natural de nueve metros de alto por cinco de ancho y 12 de profundidad. Se ubica a una altura de 1.184 metros y es fácil de divisar desde el mirador ubicado sobre la Ruta 76. El área protegida cuenta con dos ingresos con guardaparque, senderos autoguiados y otros que requieren de una óptima preparación física y el acompañamiento de expertos conocedores del terreno. El ascenso hasta la ventana es de dificultad alta y demanda unas seis horas entre ida y vuelta. Pero hay otras opciones de caminatas hasta la Garganta Olvidada (una hora) o los piletones naturales del parque (dos horas), pensadas para un público más amplio.
El ascenso al vecino cerro Bahía Blanca es autoguiado, de dos horas de duración y dificultad media.
Huella Ancha es un sendero de complejidad media, dentro del Parque Provincial, hacia un lugar donde vive una población de casi setecientos caballos cimarrones introducidos en la zona por el criador Emilio Solanet, el mismo de los históricos Gato y Mancha que llegaron a Nueva York. Después de tantísimo tiempo (desde los años ’30 del siglo pasado), todavía no se ha resuelto el traslado de la tropilla y los animales siguen siendo un atractivo para quienes se aventuran a un trekking de entre dos y tres horas.
A apenas un kilómetro de la base del cerro Ventana otras dos localidades, las más jóvenes de la Comarca Turística, cautivan con la simpleza de su gente, sus vestigios geológicos del Paleozoico Moderno y la profundidad del paisaje: la Villa Serrana La Gruta y San Andrés de las Sierras. Unos veinte kilómetros más adelante, la ciudad de Tornquist sale a competirles en el interés del turista con su plaza diseñada por el paisajista Carlos Thays, más obras del monumental Salamone y la pesca de trucha arcoíris en el embalse del balneario Parque Norte.
INVERSION
A la variada oferta de alojamientos en toda la Comarca Turística Sierras de la Ventana acaba de integrarse un hotel cuatro estrellas de la cadena Days Inn, que junto con otro de Howard Johnson que prontamente comenzará a levantarse en las afueras de Tornquist, completa el menú de opciones para hacer de la estadía un momento memorable. Con sus 52 habitaciones divididas en cuatro categorías (con valores que van de 219.000 a 265.000 pesos por noche base doble), gastronomía de jerarquía, piscina cubierta y descubierta, spa, casino dentro del mismo predio y cercanía con el Golf Club, el Days Inn Sierra de la Ventana es el primer hotel internacional de la región. Fue inaugurado el jueves pasado allí donde funcionaba el clásico Hotel Provincial. Presidieron el tradicional corte de cintas el secretario de Turismo de la Nación, Daniel Scioli; el presidente del Grupo Hotelero Albamonte (licenciatario de las marcas Days Inn y Howard Johnson), Alberto Albamonte; y la titular del Grupo Paoletti, Lara Paoletti, junto a su hija Victoria, quienes canalizaron la inversión del orden de los 400.000 dólares que hizo posible este relanzamiento del complejo hotelero elevando su categoría.
La empresaria de origen italiano confió durante el acto de apertura que el grupo “llegó a la Argentina impulsado por una visión a largo plazo, con la convicción de que existen posibilidades reales de inversión y desarrollo junto a las comunidades locales”. Scioli, a su turno, le otorgó la “enorme responsabilidad de representar a una nueva generación de inmigrantes, los hijos de aquellos que hace muchos años vieron en la Argentina una tierra de oportunidades”. El secretario y exgobernador bonaerense valoró asimismo la inversión del Grupo Paoletti en “un sector que va camino a ser el mayor empleador mundial. Se trata de la más humana de todas las actividades económicas, con una cadena de valor que cuando llega un turista moviliza más de cuarenta rubros”, ponderó.
“Este hotel, además, se inserta en este ámbito maravilloso, en un momento en el que cada vez más el turismo nacional e internacional demanda el contacto con la naturaleza”. Tan entusiasmado quedó Scioli con la concreción de un proyecto que nació en una de las clásicas reuniones en su quinta La Ñata que se comprometió ante los asistentes a iniciar las gestiones necesarias ante la Organización Mundial de Turismo para que Sierra de la Ventana (como Maimará, en Jujuy) sea elegido uno de los Mejores Pueblos Turísticos del Mundo (Best Tourism Villages). “Lo vamos a lograr, no tengo dudas, porque este lugar lo tiene todo: la naturaleza, el capital humano, la hospitalidad y ahora también esta infraestructura hotelera”.
LEGADO SALAMONE
Una buena puerta de entrada al circuito es Saldungaray, una bella localidad de apenas 4.000 habitantes levantada en un valle entre las sierras de la Ventana y Pillahuincó. La tranquilidad se respira en esas calles de tierra donde la gente saluda el paso del visitante con la mano en alto y un viento fresco acompaña el recorrido hasta el máximo atractivo del lugar: el portal del Cementerio Municipal, imponente obra del ingeniero y arquitecto italiano Francisco Salamone, que a la vera del arroyo Sauce Grande construyó una rueda monumental que irrumpe en el entorno rural y atrapa con la teatralidad del rosto de Cristo que se engarza en el centro de una cruz latina. Inaugurada en 1938, es considerada una gema del estilo art decó y, para fortuna de los saldungarayenses, no es la única obra que el artista le legó al pueblo más antiguo de la comarca (fundado en 1900). De entre las setenta piezas únicas que desarrolló en territorio bonaerense entre 1936 y 1940 están también aquí la delegación municipal, el mástil y las luminarias de la plaza (todas distintas entre sí), el mercado de abasto y el matadero (en las afueras del poblado). Desde 2013, cerca del cementerio funciona un centro de interpretación de la obra de Salamone y a unos pasos de allí, una reconstrucción del Fortín Pavón, fundado en los tiempos de la Campaña al Desierto como Posta El Sauce, que los miembros de Atucos (la Asociación de Turismo Comunitario de Saldungaray) describen e invitan a visitar con sincero apasionamiento.
Por si faltaran atractivos en esta primera parada del corredor turístico, la Iglesia Nuestra Señora del Tránsito conserva una de las tres imágenes de la Virgen Dormida (recostada sobre cuatro almohadones, tallada en madera) que existen en el mundo. A falta de alfajores para llevar de regalo, Saldungaray destaca por su bodega homónima, con veinte hectáreas de viñedos serranos, y la fábrica de quesos artesanales Campo Udi.
TREKKING, GOLF Y CASINO
A nueve kilómetros de allí, bordeando el cerro Tres Picos, la máxima elevación de la provincia de Buenos Aires con sus 1.239 metros de altura, se ubica Sierra de la Ventana, con una propuesta más amplia de cabañas y campings, recreos y piletas, museos (aquí nació el del Mate, que hoy tiene una filial en Buenos Aires), campo de golf, casino y un planetario. Es el punto de partida de varios circuitos de trekking de diversa dificultad dentro de un Area Natural Protegida que resguarda el pastizal serrano pampeano, responsable de alimentar con la humedad que retiene al arroyo San Bernardo y el río Sauce Grande, que marcan los límites de esta encantadora localidad distante a 560 kilómetros de Buenos Aires. Exceptuando la Ruta 72, que la recorre de punta a punta, no hay calles de asfalto ni semáforos en este rincón serrano donde la naturaleza, la historia y los servicios al turista van de la mano. De hecho, el viajero no encontrará semáforos en toda la extensión de la comarca: el más próximo se encuentra en Bahía Blanca, a unos cien kilómetros. Apasionado por el recurso natural que le toca resguardar y promocionar, el secretario de Turismo de Tornquist, Carlos Lamas (porteño con treinta años de residencia en la zona), advierte que tampoco existen medios de elevación ni está permitido el ascenso con vehículos (excepto mountain bike) a ninguno de los cerros comprendidos en la comarca: Ceferino, Tres Picos, Bahía Blanca, Napostá Grande, Ventana y más.
Con las estribaciones del Sistema de Ventania como columna vertebral, la totalidad del municipio de Tornquist apenas alcanza los 20.000 habitantes, la mitad de ellos concentrados en la ciudad cabecera y el resto repartidos mayormente entre Sierra de la Ventana, Villa Ventana y Saldungaray. Hay también rincones muy pequeños como el paraje Nueva Roma, aquel que Los Redonditos de Ricota alumbraron con su canción (“¡Te cura o te mata!”): viven allí menos de diez personas.
PORTAL SERRANO
A 17 kilómetros de Sierra de la Ventana, hacia el oeste, se encuentra el pueblo que es portal de acceso al cerro que le da nombre a toda la zona. La Villa Ventana emerge entre una vegetación abundante, con construcciones bajas de madera, calles con nombres de aves y un microclima especial que la convierte en apta para el disfrute durante todo el año. Un único servicio de la empresa El Cóndor-La Estrella llega desde Retiro hasta allí (y a Sierra de la Ventana y Saldungaray) diariamente. La amplitud térmica, con días cálidos y noches bien frescas, caracterizan a esta población, casi tanto como sus casas de té y el punto panorámico -al final de la calle principal- que la declara la “localidad más alta de la provincia de Buenos Aires”, ubicada a 455 metros sobre el nivel del mar.
La visita a las ruinas del Club Hotel de la Ventana es una actividad impostergable para los amantes de la aventura. Se llega hasta él con guía autorizada, incluso de noche, tanto a pie como en bicicleta o cuatriciclo. Cuentan que fue el mejor hotel de Sudamérica en las primeras décadas del siglo pasado, cobijó el primer casino del país y tuvo como sus habitués a integrantes de “casi todas las familias que después dieron nombre a las calles y plazas de Buenos Aires”. La profunda recesión posterior a la Primera Guerra Mundial provocó su cierre en 1920, pero reabrió en los años ’40 y supo albergar a la tripulación del acorazado alemán Graf Spee, hundido en las costas de Montevideo. La leyenda que lo envuelve dice que fue también refugio oculto y transitorio de encumbrados jerarcas nazis. Con los años, la desidia y el abandono se adueñaron de esta joya arquitectónica con 173 habitaciones y cuatro suites, escalinatas de mármol de Carrara y grifería con incrustaciones de oro y plata. En 1980 el sitio fue privatizado con la promesa de convertirlo en un centro turístico, pero tres años más tarde un sospechoso incendio puso fin a sus días. Un tren de trocha angosta construido inicialmente para trasladar a los obreros que lo levantaron terminó dando vida a la localidad vecina de Sierra de la Ventada, donde en la actualidad se puede visitar el Museo de La Trochita Ramal 111.
PARQUE PROVINCIAL
El cerro Ventana es la vedete del Parque Provincial Ernesto Tornquist. En su cima posee un llamativo hueco natural de nueve metros de alto por cinco de ancho y 12 de profundidad. Se ubica a una altura de 1.184 metros y es fácil de divisar desde el mirador ubicado sobre la Ruta 76. El área protegida cuenta con dos ingresos con guardaparque, senderos autoguiados y otros que requieren de una óptima preparación física y el acompañamiento de expertos conocedores del terreno. El ascenso hasta la ventana es de dificultad alta y demanda unas seis horas entre ida y vuelta. Pero hay otras opciones de caminatas hasta la Garganta Olvidada (una hora) o los piletones naturales del parque (dos horas), pensadas para un público más amplio.
El ascenso al vecino cerro Bahía Blanca es autoguiado, de dos horas de duración y dificultad media.
Huella Ancha es un sendero de complejidad media, dentro del Parque Provincial, hacia un lugar donde vive una población de casi setecientos caballos cimarrones introducidos en la zona por el criador Emilio Solanet, el mismo de los históricos Gato y Mancha que llegaron a Nueva York. Después de tantísimo tiempo (desde los años ’30 del siglo pasado), todavía no se ha resuelto el traslado de la tropilla y los animales siguen siendo un atractivo para quienes se aventuran a un trekking de entre dos y tres horas.
A apenas un kilómetro de la base del cerro Ventana otras dos localidades, las más jóvenes de la Comarca Turística, cautivan con la simpleza de su gente, sus vestigios geológicos del Paleozoico Moderno y la profundidad del paisaje: la Villa Serrana La Gruta y San Andrés de las Sierras. Unos veinte kilómetros más adelante, la ciudad de Tornquist sale a competirles en el interés del turista con su plaza diseñada por el paisajista Carlos Thays, más obras del monumental Salamone y la pesca de trucha arcoíris en el embalse del balneario Parque Norte.
INVERSION
A la variada oferta de alojamientos en toda la Comarca Turística Sierras de la Ventana acaba de integrarse un hotel cuatro estrellas de la cadena Days Inn, que junto con otro de Howard Johnson que prontamente comenzará a levantarse en las afueras de Tornquist, completa el menú de opciones para hacer de la estadía un momento memorable. Con sus 52 habitaciones divididas en cuatro categorías (con valores que van de 219.000 a 265.000 pesos por noche base doble), gastronomía de jerarquía, piscina cubierta y descubierta, spa, casino dentro del mismo predio y cercanía con el Golf Club, el Days Inn Sierra de la Ventana es el primer hotel internacional de la región. Fue inaugurado el jueves pasado allí donde funcionaba el clásico Hotel Provincial. Presidieron el tradicional corte de cintas el secretario de Turismo de la Nación, Daniel Scioli; el presidente del Grupo Hotelero Albamonte (licenciatario de las marcas Days Inn y Howard Johnson), Alberto Albamonte; y la titular del Grupo Paoletti, Lara Paoletti, junto a su hija Victoria, quienes canalizaron la inversión del orden de los 400.000 dólares que hizo posible este relanzamiento del complejo hotelero elevando su categoría.
La empresaria de origen italiano confió durante el acto de apertura que el grupo “llegó a la Argentina impulsado por una visión a largo plazo, con la convicción de que existen posibilidades reales de inversión y desarrollo junto a las comunidades locales”. Scioli, a su turno, le otorgó la “enorme responsabilidad de representar a una nueva generación de inmigrantes, los hijos de aquellos que hace muchos años vieron en la Argentina una tierra de oportunidades”. El secretario y exgobernador bonaerense valoró asimismo la inversión del Grupo Paoletti en “un sector que va camino a ser el mayor empleador mundial. Se trata de la más humana de todas las actividades económicas, con una cadena de valor que cuando llega un turista moviliza más de cuarenta rubros”, ponderó.
“Este hotel, además, se inserta en este ámbito maravilloso, en un momento en el que cada vez más el turismo nacional e internacional demanda el contacto con la naturaleza”. Tan entusiasmado quedó Scioli con la concreción de un proyecto que nació en una de las clásicas reuniones en su quinta La Ñata que se comprometió ante los asistentes a iniciar las gestiones necesarias ante la Organización Mundial de Turismo para que Sierra de la Ventana (como Maimará, en Jujuy) sea elegido uno de los Mejores Pueblos Turísticos del Mundo (Best Tourism Villages). “Lo vamos a lograr, no tengo dudas, porque este lugar lo tiene todo: la naturaleza, el capital humano, la hospitalidad y ahora también esta infraestructura hotelera”.
