"Si no fuera por la sequía, tendríamos un boom agropecuario"

El factor climático será el contrapeso de los buenos precios internacionales, asegura David Miazzo, economista jefe de la Fundación FADA. La brecha cambiaria y la presión impositiva también le juegan en contra al campo. Qué podemos esperar para el 2021.

La necesidad que tiene el Estado de generar dólares para financiarse es palpable. Será, una vez más, el principal desafío económico del 2021. De lograrlo por la vía del comercio exterior se produciría la reactivación tan ansiada, el crecimiento y la consecuente generación de empleo. Y, como siempre, el sector que por ventajas comparativas, eficiencia y precios internacionales tiene todas las fichas para traccionar divisas seguirá siendo el campo.

La situación de pandemia y la escasez de oferta de materias primas inflará los precios el año que viene, noticia que dibuja sonrisas en el Gobierno. Sin embargo, suele haber atenuantes. En este caso, la sequía podría jugarle en contra a la Argentina, morigerando el efecto benéfico de las cotizaciones al alza. Por una vez que había una buena...

La proyección de un verano con poca agua y el daño confirmado ya en el crecimiento de algunos cultivos hace que el soñado boom agropecuario del 2021 quede postergado para una mejor oportunidad. David Miazzo, economista jefe de la Fundación FADA, hace hincapié en este singular escenario, y enfatiza, al mismo tiempo, las consecuencias que generan en el sector la elevada presión impositiva y la brecha cambiaria.

SEQUIA

-Los precios internacionales son alentadores. ¿Se puede proyectar un boom del campo para el año próximo?

-Si no fuera por el clima, por la sequía, sí, seguro. Estamos con precios un 30% superiores a los del 2019. Podríamos hablar entonces de un boom en el sector agropecuario en términos de actividad, ingreso de dólares y aporte fiscal, entre otros puntos. Pero hoy el clima afecta de manera seria al trigo. No tendremos una buena cosecha gruesa, es decir soja y maíz. Ya hay daños en el área sembrada. Habrá faltante de agua, aunque no se sabe cuánto. Tendremos aproximadamente una cosecha entre un 10 y un 15% inferior a la media. Eso va a hacer que se amortigüe el efecto positivo de los precios.

-Además del factor climático, ¿la pandemia también fue la palanca para mover los precios hacia arriba?

-Hay una cuestión de fondo, además de lo climático. La fuerte emisión monetaria de Estados Unidos y la Unión Europea, las acciones con cotizaciones fluctuantes y los bonos con bajo interés por la alta liquidez. Esa situación se trasladó a los commodities como el oro y el crudo, entre otros. Después a eso se le suma la reactivación del consumo en China. En Estados Unidos existe una proyección de reducción del stock de granos y, por último, el temor por el impacto negativo del clima, sobre todo en el sur de Brasil, Argentina y Paraguay, fuertes productores de soja.

PRODUCTORES

-¿Cómo están parados los productores en este escenario de precios internacionales altos y rindes bajo amenaza?

-Están bien parados. Vienen de una buena cosecha, pese a que los precios entonces eran bajos. Suman entonces dos cosechas buenas.

-¿La problemática de la macro argentina pone en jaque el negocio?

-Los problemas de la macro lo que hacen es generar incertidumbre y molestias. Existe entre los productores un malhumor generalizado pese a los buenos precios que muestra el mercado internacional. Hay malestar por la política económica y a esto se le suma el clima.

-Se compran los insumos con un dólar, se liquida la cosecha con otro. ¿Cuánto daño hace la brecha cambiaria en el sector agropecuario?

-La brecha siempre genera distorsiones. Existe un cierto pesimismo en el futuro económico. Al mismo tiempo la brecha genera brotes verdes en inversiones por la expectativa que hay en torno a la devaluación. A como cotiza hoy el dólar oficial, se lo ve como barato. Por ejemplo, ocurre con la construcción. Hay un crecimiento de las ventas en el rubro. También se dio en la maquinaria agrícola, donde se registra un record absoluto de unidades vendidas tomando como parámetro la última década. Se perciben baratos en dólares y eso estimula las ventas. Además hay buenos financiamientos en pesos. Al mismo tiempo hay faltante de alambre, se da esa contradicción por el boom inversor.

-¿Qué análisis hace de la presión fiscal sobre el sector? Frente a la agudización del déficit fiscal no parece haber margen para recortar retenciones.

-Es impensado que se modifiquen las retenciones para abajo. Se puede modificar para arriba. Un campo de 800 hectáreas, tamaño medio, por Río Cuarto tiene una valuación fiscal de $ 200 millones. A eso se le suma la maquinaria. Una sembradora vale u$s 75.000. Un campo de 550 hectáreas en Marcos Juárez, la zona núcleo, ya cae dentro del impuesto a la riqueza. Este es el piso de la presión tributaria. Además está el dólar atrasado y la incertidumbre acerca de la posibilidad de que se produzca un desdoblamiento cambiario.

-¿Qué otro cultivo tiene buena proyección exportadora?

-Además de la soja, la cebada es de exportación fluida. Hay otros cultivos relevantes como el arroz en Entre Ríos y Corrientes, los porotos en Salta y el NOA. El tung también tiene un mercado importante. Se exporta el 81% de la soja, el 74% de la cebada, el 64% del maíz, el 63% del trigo, el 82% de las legumbres. La soja representa el 38% de todas las exportaciones agrícolas.

-¿Cuál es el aporte de las economía regionales?

-Hay cultivos que no son tan representativos en materia de exportaciones totales, pero que sí son muy importantes en la región. Generan mucho empleo e inversión en la zona.

-¿Cuánto sufrió el empleo del sector agroindustrial ante el impacto de la pandemia?

-No hay datos certeros, no hay información en tiempo real. La producción primaria no se vio afectada, se siguió trabajando. Por ejemplo, hubo números positivos en ganadería. La producción agroindustrial se vio afectada mayormente por lo estricto de los protocolos, principalmente los frigoríficos. El 60% de las exportaciones de carne vacuna va a China y los controles son estrictos. Se cerraron temporalmente algunas plantas ante casos de Covid.

CARNES

-¿Cuáles son las perspectivas de la exportación de carnes a China?

-China viene explicando el 60% de las exportaciones de carne en valores, y el 70% de las cantidades. A Europa va la Cuota Hilton, que es de u$s 12.000 la tonelada, y a China se venden cortes de u$s 5.000 la tonelada. Este año, debido a la pandemia, se vio afectada la venta a Europa ya que los cortes de la Cuota Hilton suelen consumirse en Hoteles, caterings y restaurantes.

-Suele decirse que si China comienza a consumir los cortes que comen los argentinos, los precios se dispararían. ¿Corremos ese riesgo?

-Es un mercado relativamente segmentado. No cualquier frigorífico puede exportar. Si China quisiera duplicar su consumo de carne argentina, el país no tendría la capacidad para abastecer esa demanda. Por esa vía no hay amenaza sobre los precios. Cuando hay productos exportables compiten los precios internos y los externos. Por eso, en la segmentación se exporta a los que mejor pagan y se deja en el mercado interno los otros cortes. Vendría bien valorar los otros cortes. Esa competencia en bienes transables es normal.

-También ocurrió que creció el consumo de otras carnes.

-Aumentó el consumo local de pollo y cerdo, eso es bueno. Cuando cae la vaca hay sustitutos, no se produjo una baja de las proteínas en la dieta de los argentinos. La realidad es que si no pudiéramos exportar tendríamos una caída de la producción y del empleo. La cadena no podría cubrir los costos si está ataca solamente al mercado interno.

-¿Es viable o ventajoso para la Argentina montar las megagranjas de cerdos con capitales chinos?

-No sé si megagranjas o granjas más grandes que sean argentinas. El cerdo tiene un gran potencial en el país: tenemos el clima, el agua y los granos para alimentarlos. Es una actividad con un fuerte potencial de exportación para generar dólares genuinos para el país. Es la del cerdo una cadena con futuro en la producción y el consumo. En términos internacionales, los argentinos consumimos muy poco, hay mucho margen. Este es el primer año que se exporta más de lo que se importa.

AUMENTARON LAS EXPORTACIONES AGRICOLAS PESE A LA PANDEMIA

Las provincias, satisfechas

Autoridades y productores agropecuarios resaltaron que pese a la pandemia de coronavirus, que complicó las relaciones comerciales entre los países, varias provincias lograron aumentar sus exportaciones y mantienen sus expectativas en ""buenas perspectivas económicas"" para la campaña agrícola 20/21, la recomposición del precio de los granos y siguen con atención las condiciones climáticas ante el déficit hídrico registrado en diferentes distritos.

El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, subrayó que las exportaciones agroindustriales locales crecieron este año 10% respecto a 2019, con un monto total de 11.318 millones de dólares entre enero y agosto, y manifestó su confianza en que la producción de granos no registre pérdidas generalizadas a causa de la sequía, que afecta a distintos puntos del distrito.

En Santa Fe, el ministro de Producción provincial, Daniel Costamagna, resaltó la recuperación de la producción tras la salida del aislamiento social y señaló que "el sector agropecuario siguió trabajando en la pandemia y, aunque fue afectado por problemas climáticos, hoy tiene una buena situación de precios".

Un informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe señala en detalle que, por razones climáticas, la campaña de trigo no fue la esperada en la provincia, con una superficie sembrada de 348.500 hectáreas (menor a la de 2019); una superficie cosechada de 280.950 y un rendimiento promedio fue de 17,55 quintales por hectáreas.

En Jujuy, las principales producciones como caña de azúcar, tabaco y legumbres mantuvieron este año sus niveles de cultivo y pese a que las actividades acusaron el impacto de la pandemia, algunos números resultaron favorables, mientras que en otros rige la incertidumbre, según referentes del sector.

En Córdoba, el dirigente de la Federación Agraria Argentina (FAA) local, Agustín Pizzichini, sostuvo que el productor agrícola ""no sufrió tanto el impacto de la pandemia"", dado que se pudo trabajar en un promedio del 80 o 90%, y que en cambio hubo algunos inconvenientes por las cuestiones climáticas.

 

Por qué aumenta la carne

El último informe elaborado y difundido por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) arroja datos relevantes sobre el mercado cárnico argentino:

* Una de las incógnitas de estos días es la razón del aumento del precio de la carne. Los factores se sustentan en la macroeconomía: la falta de confianza en el peso y fortísimos rumores y pronósticos de devaluación, sumados a la elevadísima emisión monetaria, van socavando nuevamente la confianza de los argentinos en nuestra moneda.

* El sector agropecuario no estuvo exento de esta pérdida de confianza, por lo que cualquier productor que enviaba una jaula de animales gordos al mercado se sentía obligado a reponer la misma cantidad de animales vendidos sin importar el precio que tenía que pagar por ellos. Este comportamiento elevó el precio del ternero de destete desde un precio de 100/105 $/kg en marzo hasta los 150/155 $kg hoy.

* Por otro lado, la sequía generalizada en Sudamérica generó un importante aumento del precio de las commodities agropecuarios: el precio del maíz pasó de costar 8 $/kg en marzo a costar 15 $/kg en la actualidad.

* La combinación de estos dos elementos convirtió el negocio de engorde a corral en un negocio inviable. Por lo tanto, aquel productor que repuso los animales gordos vendidos los llevó a recriar a campo, sistema mucho más económico y también mucho más lento en la ganancia de peso de los animales. Esto explica la menor oferta de animales engordados a corral para consumo interno que se evidencia en estos días.