“Si el crudo sigue aumentando habrá que aislar al mercado local”
Las ventajas del precio alto para un país exportador como Argentina se perdieron por el lado de la inflación. El escenario requiere medidas extraordinarias, asegura el economista Alejandro Einstoss. La realidad de Vaca Muerta: más petróleo que gas.
En los primeros días de la guerra en Medio Oriente circuló una insólita versión: como exportadora de petróleo, a la Argentina le conviene el conflicto. Casi dos meses después el dato de inflación difundido la última semana -una suba promedio del 3,4% en los precios de bienes y servicios- demuestra lo vacuo de la premisa.
En el corto plazo puede existir alguna ventaja, pero en el largo todo es pérdida, asegura el economista Alejandro Einstoss, investigador del IEEP UBA-Conicet y vicepresidente del IAE General Mosconi.
-Como país exportador de petróleo, ¿en qué situación está la Argentina en el escenario de la guerra en Medio Oriente?
-A la Argentina en particular la encuentra mejor parada que en las anteriores crisis del petróleo. En las crisis de la década del ‘70 nuestro país era importador neto de energía y eso le generaba un claro proceso de estrangulamiento del mercado cambiario, devaluación y recesión. Hoy, por el contrario, la Argentina es exportador neto y creciente de petróleo. Con lo cual, la foto de hoy y las perspectivas futuras son buenas para el país y para los proyectos energéticos de exportación de gas.
-Suele escucharse o leerse que a la Argentina le conviene este conflicto para incrementar las exportaciones. ¿Es un mito o una realidad?
-Para el sector exportador de petróleo es una oportunidad porque captura una renta extraordinaria. Es acotada en el tiempo porque en algún momento el conflicto terminará. Los precios post conflicto seguirán altos pero tendencialmente en algún momento volverán a niveles normales. Ahora, a nadie le conviene este tipo de crisis. A ningún país le conviene. Para la Argentina la contracara es el aumento de los combustibles, es el aumento del costo logístico. La inflación se incrementó al 3,4% en un mes. Hay problemas fiscales vinculados a los subsidios en el área del transporte. Hay problemas con los colectivos derivados del aumento del costo del gasoil. Y, además, un campo que se apresta a la cosecha gruesa con un valor de gasoil mayorista cercano a los $3.000.
-Ahora tenemos superávit energético. ¿Por qué aumentan los combustibles? ¿No se podría amortiguar el incremento?
-Hay superávit energético porque la Argentina alineó los precios locales a los precios internacionales. Desde el mercado local se le envió una señal a la inversión que se tradujo en un aumento en la producción. Ahora bien, si este aumento en los precios internacionales se sostiene en el tiempo, va a quedar en evidencia la necesidad de alguna medida extraordinaria que aisle el mercado doméstico del shock internacional. Todos los países lo hacen. Brasil lo está haciendo a través de Petrobras. España implementó una línea de subsidios para compensar el aumento de los combustibles. Los grandes países del mundo han ido por el lado de las cantidades y no los precios, volcando al mercado parte de sus reservas estratégicas.
-El subsidio no parece ser un instrumento propio del dogma libertario.
-No, pero esta suerte de congelamiento por 45 días que implementó el propio mercado es una medida de aislamiento, de amortiguación del shock. De no haberla hecho el mercado hubiera sido necesario que la hiciera el Estado de alguna forma.
-De la misma forma en que existía el barril criollo para ponerle un piso a la cotización en épocas de baja del precio del barril.
-Exactamente. Si fuera a la inversa, si el precio internacional cayera por debajo de los u$s 50 o de los u$s 40, ¿sería razonable que Argentina permitiera que se destruyera toda la inversión que se hizo en Vaca Muerta? Probablemente no. Lo único que hay vigente hoy es un esquema de retenciones móviles cuyo máximo es 8%. Funciona en una banda entre 65 y 80 dólares. Es la banda de precios históricos del petróleo en el mercado doméstico argentino.
PROYECTO
-¿Cuál es el eje del proyecto energético argentino?
-Es Vaca Muerta y, digo más, hoy es el petróleo de Vaca Muerta. El corazón del proyecto es el petróleo, que es lo que muestra el superávit de exportaciones. La proyección de exportaciones es básicamente crudo. El gas tiene una enorme potencialidad pero necesita una también enorme inversión en infraestructura: gasoducto, puertos, barcos. Hay proyectos, alianzas de YPF con otras empresas, pero todavía falta.
-¿Se avanza en la construcción del puerto en Río Negro? Hace unos días ingresó al país material destinado a la infraestructura.
-Lo primero que va a llegar al puerto de Punta Colorada es el oleoducto Vaca Muerta. Que es el que se está construyendo y el que va a exportar, en primera medida, petróleo. Ahora se está construyendo el puerto para recibir a los grandes buques petroleros que van a poder sacar el crudo de Vaca Muerta.
-¿Para exportar gas hace falta otro tipo de inversiones?
-Para el gas hace falta otra inversión, mucho más cara que la del petróleo. Además, necesita la firma de contratos que se aseguren el destino de ese gas que se va a exportar. Que apalanquen la inversión. YPF está tratando de estructurar ese negocio. Es un negocio más complejo que le del petróleo. Por eso digo que hoy la clave en Vaca Muerta es básicamente la exportación de petróleo.

-Dado el problema de abastecimiento en Europa, ¿ese sería el mercado al cual exportar?
-El mercado podría ser ese. Argentina tiene muchos competidores. El principal competidor es Estados Unidos, que es hoy uno de los mayores productores de gas natural licuado. La oportunidad está en que hoy Qatar, el mayor productor mundial, está enfrascado en esta guerra con Irán. Este negocio mira al largo plazo y la Argentina está lejos, con costos altos. Hasta que no se identifiquen los primeros contratos firmes de venta de gas, va a ser difícil que toda esa potencialidad se concrete.
-Nosotros vemos a Vaca Muerta como una gran oportunidad para salir adelante. ¿Les resulta tentador a los inversores internacionales?
-En petróleo sí, en gas quizás el primer paso sea el mercado regional. Bolivia se quedó sin gas y abastecía fuertemente a Brasil. Quizás el gas de Vaca Muerta tenga como un primer destino lógico el mercado brasilero y recuperar el mercado de Chile. Incluso se puede aprovisionar a Bolivia porque la producción de ellos está cayendo a una velocidad muy importante.
-¿El proyecto comprende como objetivo alcanzar Brasil?
-Hoy los proyectos en los que está trabajando YPF para la exportación son gasoductos que van al mismo puerto de Punta Colorada y de ahí por barco al mundo. Hay otros proyectos del sector privado que apuntan a llegar desde Argentina hasta Porto Alegre. También se podría lograr usando los caños de Bolivia.
MITOS ARGENTINOS
-Suele decirse que vamos a nadar en dólares gracias a Vaca Muerta. ¿Mito o realidad?
-Vaca Muerta y la minería le van a dar a la Argentina un ingreso de dólares que antes no tenía. La Argentina va a enfrentar otro escenario, distinto al que nosotros conocemos de estrangulamiento frecuente del balance de pagos. Nos quedábamos sin dólares. Va a ser más difícil que eso pase porque va a haber más exportaciones de productos primarios.
-En la conferencia organizada por AmCham, el coordinador de Energía y Minería, Daniel González, proyectó un superávit energético de u$s 60.000 millones a futuro.
-Son cifras importantes pero hay que relativizarlas. Hay que ver a qué precios se calculan, con qué volúmenes y demás. Yo vi proyecciones del Banco Central que eran la mitad de ese valor para el sector de petróleo y derivados. Supongo que se debe llegar a los u$s 60.000 millones si se le suma la minería. Es un valor importante que le dará a la Argentina un pulmón de dólares que hoy no tiene. El tema es cómo se administra esta sobre abundancia de dólares, cuál es el tipo de cambio. Que sea compatible con esas actividades que van a producir muchos dólares y que internamente se mantenga algún tipo de desarrollo económico que genere empleo.
-Que no se aprecie el tipo de cambio, las exportaciones se vuelvan inviables y las importaciones nos sofoquen.
-Exactamente. Que no tengamos un proceso sostenido del tipo de cambio que destruya la industria local.
-¿Se está manejando bien el desarrollo de Vaca Muerta? Hace poco abrieron una escuela de capacitación de personal y ya no tenía cupo.
-En Vaca Muerta son todas buenas noticias, es todo positivo. Ahí hay inversión, producción, generación de dólares, es producción exportable. Tendría que derramar esa actividad en un desarrollo en la zona donde ese proyecto se implementa. Neuquén es una provincia muy favorecida. Hay que pensar que más del 60% del petróleo de la Argentina se produce ahí. La provincia recibe regalías por el 12% del valor de un petróleo de más de 100 dólares. Ahí tiene que haber un movimiento.
-¿Ahí empiezan a jugar las políticas públicas?
-Las políticas públicas y los planes de desarrollo territorial. La gente que llega a esos lugares necesita infraestructura, servicios, hospitales, educación, caminos. Se necesita un plan para que eso funcione razonablemente bien.
-En algunas áreas de yacimientos maduros, como en Comodoro Rivadavia, las empresas bajan equipos y se marchan a Vaca Muerta. Hasta YPF se retiró. ¿Qué va a pasar?
-Ese es un problema. YPF se está desprendiendo de todos esos pozos maduros. En el caso de Comodoro, como es una zona de producción convencional, están tratando de reconvertirse a la producción no convencional, es decir el fracking, como en Vaca Muerta. Hay perspectivas de continuidad de la actividad. El tema es la sábana corta de la inversión: ¿dónde la aplico? ¿En Neuquén, donde ya produzco, exporto y desarrollo infraestructura o lo aplico en Comodoro o Santa Cruz? La Argentina tiene abundancia de recursos pero necesita inversiones en infraestructura.
-¿Un pozo convencional puede ser transformado y operado a través de la técnica del fracking?
-No necesariamente el mismo pozo sino el área. El no convencional sale de la roca que generó el petróleo convencional. Comodoro fue desde el inicio de la historia argentina la capital del petróleo, no sería difícil pensar que se pueda reconvertir en algunos años en una producción no convencional. Hoy, sin embargo, todos los cañones apuntan a Vaca Muerta. Están mayormente en Neuquén, un poco en Río Negro y un poquito en Mendoza.
-¿Detecta en esto una política de Estado que atraviesa gobiernos de distinto signo?
-En Vaca Muerta sí. Uno ve ahí a los gobiernos de Cristina (Fernández), Macri, Alberto Fernández y Milei en una misma sintonía. Siempre lo matizo diciendo que esa coincidencia en la política energética en Vaca Muerta responde más a la necesidad que a una decisión estratégica. El último año, si Argentina no hubiera tenido Vaca Muerta, hubiese tenido que importar energía por u$s 20.000 millones. La Argentina sería totalmente distinta si no hubiésemos tenido y desarrollado Vaca Muerta. Sólo pensar en ese escenario explica la razón de porqué las últimas cuatro administraciones han mantenido una línea intacta en el sentido no de una política energética sino a la política en relación a Vaca Muerta.
