ROSENDO FRAGA EXAMINA EL PRIMER AÑO DEL TRUMPISMO 2.0

"Si a Trump le va bien, a Milei le irá bien"

El destacado pensador señala un elemento clave y novedoso del Trump 2.0: la seguridad estratégica de Estados Unidos pasa ahora por el control hemisférico "de polo a polo". Cree que sería conveniente para los intereses argentinos no apostar a una sola carta e intensificar las relaciones estratégicas con India y Japón.

Todos los años, este diario visita en el barrio de Retiro a uno de los politólogos más destacados de la Argentina para pedirle una reflexión sobre el escenario internacional y el doméstico. El eje de la entrevista 2026 a don Rosendo Fraga es el siguiente: los primeros doce meses de Donald Trump en el poder (por segunda vez en este siglo) y su impacto en el mundo y en la Argentina.

El destacado historiador explica que el eje crucial de la presidencia Trump 2.0. es el nacionalismo y advierte que su principio liminar de seguridad estratégica es el control hemisférico de polo a polo. También conjetura que el presidente de la Nación se equivoca en jugar todos los intereses nacionales a un sola carta, aunque vislumbra nuevas posibilidades en el conflicto por Malvinas.

A continuación, el diálogo con el erudito.

COHERENCIA IDEOLOGICA

-Un año con Donald Trump de nuevo en el poder. ¿Qué ha cambiado en el mundo, si es que ha cambiado algo trascendente?

-En mi modo de pensar, fue un año ratificatorio.

-¿No le ha sorprendido Trump?

-No. En primer lugar ha ratificado una línea de pensamiento que ya había manifestado en su primera presidencia, cuyo valor primordial es el nacionalismo. Puede que Trump sea contradictorio en muchas cosas, pero percibo una línea política clara. El Hacer Grande América de Nuevo

es esto: nacionalismo puro. A Trump no hay que analizarlo en términos de derecha o izquierda; liberalismo o conservadurismo.

-¿Y esto no es nuevo?

-Ya estaba presente en la campaña electoral de 2016. Lo que pasa es que hoy Occidente es mucho más nacionalista que hace diez años cuándo la globalización dominaba el pensamiento internacional. Hoy no es así. El nacionalismo es un valor político creciente en Estados Unidos, Europa y América Latina.

-¿Hay algo inaudito además?

-Ha aparecido una línea geopolítica con suma nitidez que no estaba clara en el primer mandato de Trump. Es decir, así como vemos coherencia y continuidad en el pensamiento nacionalista aparecen ahora definiciones geopolíticas que no conocíamos. Hay una palabra clave en este asunto: Hemisferio. El nuevo pensamiento de Estados Unidos sobre la seguridad nacional, manifiesto por ejemplo en el documento del año pasado que establece una nueva doctrina para las Fuerzas Armadas, incluye claramente la idea. Está presente esta palabra

-¿Qué debemos entender por hemisferio?

-Bueno en la concepción corriente es norte, sur, este, oeste. Claramente el concepto de hemisferio de Trump es de polo a polo; esto es un elemento nuevo o que por lo menos no estaba tan claro antes. Trump cree que Estados Unidos tiene que asegurarse el control del hemisferio americano de polo a polo. A un lado y al otro del territorio estadounidense están el Atlántico y el Pacífico que le aseguran contención y aislamiento a Estados Unidos. Para sentirse seguro, necesita los recursos naturales de todo el continente.

-¿Esta es la famosa Doctrina Donroe, por Donald (Trump) y Monroe, el presidente del siglo XIX que estableció la doctrina que lleva su nombre?

-Me parece que la Doctrina Donroe

se refiere el ámbito inmediato: Canadá, Caribe, México, Venezuela. Pero lo que adquiere valor geopolítico trascendente en 2026 es la idea de polo a polo. El arco comienza en el Ártico (Groenlandia) y concluye en la Antártida. Este principia implica una pérdida de importancia relativa de Europa y de Medio Oriente para Estados Unidos al mismo tiempo.

-¿Por qué?

-Estados Unidos pasaría a controlar más recursos naturales y a largo plazo aumentaría su capacidad de autonomía. Hay un tercer tema de gran importancia a largo plazo, déjeme decirle: la geopolítica del espacio.

-¿Del espacio territorial?

-No, no del espacio exterior, me refiero a la carrera espacial. Hay una pregunta que en alguna medida es parecida a la de la Antártida: ¿De quién va a ser el espacio?

-De la humanidad seguro que no.

-En 2027 tendremos la misión Artemis III, el alunizaje de los astronautas después de más de 50 años. ¿Va a ser una misión estadounidense o será multinacional? Lo primero que hace una misión espacial es plantar su bandera En 2007, un buzo ruso, en un lugar que se llama la Cordillera de Lomonosov, plantó una bandera rusa en el fondo del mar. Simbolizaba la conquista del Ártico. Hay otra pregunta importante que debemos formular respecto a la carrera espacial: ¿Cuándo llegará el hombre a Marte? La Casa Blanca tiene en claro que éste es otro tema crucial. Por eso se resolvió rápidamente la pelea entre Trump y Elon Musk.

-¿Y cómo viene la carrera espacial?

-Claramente, primero está Estados Unidos, luego China y el tercer lugar se lo disputan la India y Rusia, cuyos recursos han menguado por la guerra en Ucrania. La carrera espacial es el ámbito tecnológico donde Estados Unidos aún conserva una decisiva ventaja sobre China; prácticamente la Unión ha sido superada en todas las demás áreas.

-¿Qué viene después de la misión Artemis III?

La fecha clave es 2050 cuando Estados Unidos ya estaría asentado en Marte. Quisiera recordar que todo esto comenzó en 2014, gobernaba Obama, cuando el Capitolio sancionó una ley que reconoce el derecho de propiedad de todo lo que los ciudadanos y las empresas estadounidenses se apoderen en el espacio exterior, es decir, la Luna, Marte, los asteroides. En 2017, ya con Trump, se crea la Fuerza Espacial, la quinta rama militar. Una cosa vinculada con otra: propiedad y capacidad militar para defenderla.

CENTRALIDAD

-¿En que ha sido exitoso y en que falló hasta ahora Trump?

-Aunque a menudo parezca egoísta, Trump ha conseguido mantener la centralidad. Eso es un gran éxito.

-¡Nos da un título todos los días!

-Me imagino. Segundo, como ya dije, mantener flameando la bandera del nacionalismo. Y en la economía, uno podría hablar de una situación ambivalente. Lo simplifico porque, como usted sabe, no soy economista. Por un lado, subió el déficit fiscal, pero al mismo tiempo redujo significativamente el déficit comercial (es la mitad de lo que había dejado Biden). Si es que se planteó bajar el gasto... ¿Cuál piensa usted que es la medida más importante de su primer año de gobierno?

-No me haga adivinar, por favor.

-Hace dos meses, en el presupuesto nacional para este año aumentó un 50% el gasto militar. Es la decisión de gobierno más importante.

-Veo una contradicción en Estados Unidos hoy. Este proceso MAGA estaría acelerando la destrucción de la moneda nacional. Hay una corrida global hacia los metales preciosos por desconfianza con el dólar. Los Bancos Centrales del resto del mundo huyen de la moneda estadounidense como nunca antes.

-La devaluación del dólar es coherente con el objetivo de terminar con el déficit comercial. De ahí la pelea con Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal, por la tasa.

UCRANIA Y MÁS ALLÁ

-Trump había prometido en la campaña electoral: "Yo termino la guerra en Ucrania en dos semanas". ¿Usted considera un fracaso no haberlo logrado aún?

-Se ha jactado Trump de haber terminado con ocho guerras. Yo diría que ayudó a concluir algunas guerras, contuvo algunos conflictos y en otros casos ayudó a abrir diálogos. Lo que hay que ver es el tema de las prioridades.

-¿Cuáles serían entonces?

-Un mes atrás. hubiéramos dicho Venezuela, Palestina, Irán y Groenlandia.

-Veamos uno por uno, por favor.

-En Venezuela, no terminó el conflicto pero lo logró contener. Demostró Trump al mundo que está dispuesto a usar la fuerza militar a fondo cuando lo crea necesario. En Palestina, se ha empeñado personalmente en la reconstrucción de Gaza. Creó la Junta de la Paz y puso ahí a su yerno, Jared Kushner, y a Marcos Rubio, más algunos países amigos.

-¡Como Argentina!

-Los que tienen realmente importancia son las monarquías del Golfo. Ahí están Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Sólo falta Omán. Eso es política y dinero. Periodísticamente, llaman la atención Netanyahu, Orban y Milei en la Junta de la Paz. Sí, tienen buena relación personal con Trump pero no tienen poder económico. Palestina tiene, al mismo tiempo, una dirección encauzada e incierta. Pasemos al tercer conflicto.

-Irán.

-Cuando se lea esta nota, puede que hayan comenzado las hostilidades (NR: el reportaje se hizo el viernes pasado). No sería el primer ataque a Irán. Yo creo que el objetivo de Estados Unidos es el cambio de régimen, como está ocurriendo en Venezuela. El chavismo ya no manda. Washington se encarga de vender y cobrar el petróleo venezolano; Cuba no recibe ni un barril más. Como explicó Marcos Rubio la doctrina tiene tres pasos: la estabilización (la parte militar); segundo la reconstrucción (poner en marcha la economía); por último, la transición política. Este es el modelo de intervención estadounidense. Han creado la figura del hijo del Shá para liderar esa transición, no para que vuelva a ser el rey de Irán.

CRUJE LA OTAN

-Nos queda Groenlandia. Rosendo, ¿usted vislumbra como posible una ruptura de la alianza occidental, es decir, que Estados Unidos y Europa marchen por caminos separados?

-Esta ruptura trasatlántica, en cierta medida, ya se ha producido. La OTAN muestra muchas fisuras, muchas contradicciones, hay posiciones muy diferentes sobre la guerra en Ucrania. Cada país de Europa tiene sus propios intereses, no podemos hablar de un frente europeo cohesionado. El otro día, Meloni anunció un eje con Merz, el canciller alemán. ¿Qué significa un eje entre Italia y Alemania, si los dos están en la Unión Europea y en la OTAN? Asumen, quizás, que puede haber una crisis que arrastre a Francia y a Gran Bretaña. Muy hábil Meloni también fue a Japón para plantear una alianza estratégica.

-¿Por qué Trump quiere a Groenlandia?

-Es una idea de vieja data, ya lo había planteado en su mandato anterior. Insisto, su visión es de seguridad hemisférica para Estados Unidos, de polo a polo. Groenlandia, que en realidad pertenece a Eurasia, parece que es crucial para el sistema satelital de Estados Unidos. Por cierto, el país que tiene más bases en esa isla helada es Rusia. Debe haber tierras raras y minerales, sí. Cada vez hay más minerales en el mundo (no se están agotando) porque hay más tecnologías para encontrarlos y explotarlos...

-Algunos observadores sostienen que China está haciendo una especie de nixonismo. Trabaja en las sombras para separar a Europa de Estados Unidos.

-No, lo creo. China no hace nada. Se mantiene expectante. En definitiva, se limita a aplicar una de las estrategias que recomendaba Sun Tzu, el filósofo y militar de siglos antes de Cristo: “Cuando veas a tu enemigo equivocarse, no lo interrumpas” (risas). Los chinos están dejando que está crisis de Occidente se desarrolle.

MI AMIGO, EL LEON

-El segundo aspecto trascendente del fenómeno Trump, por lo que implica para los argentinos, es la relación personal con Javier Milei. ¿Cómo la evalúa?

-Milei ha jugado todas sus fichas a Trump. Si a Trump le va bien, a Milei le va a ir muy bien. Si a Trump le va mal, a Milei le irá mal. Lo vimos en la última elección legislativa. Si no fuera por Estados Unidos, la hubiera perdido el gobierno libertario. El apoyo financiero del Tesoro estadounidense resultó crucial. El Presidente argentino se ha jugado todo a una sola carta. Está muy atado. Y no hace nada para atenuarlo, al contrario redobla la apuesta.

-Uno podría colegir que a Milei le ha ido bien manteniendo relaciones íntimas con el trumpista. ¿Para qué cambiar entonces?

-Pensemos en los intereses nacionales en el largo plazo. Hay un paper publicado en un diario norteamericano influyente que se llama El Político que dice que la geopolítica global de Donald Trump se basará en el G5. El G20 (que incluye a la Argentina) y el G7, el club de las democracias occidentales más desarrolladas, han quedado obsoletos, ya no sirven. Vamos a un mundo de cinco potencias: Estados Unidos, China, Rusia, India y Japón.

-¡Qué interesante!

-Si usted lo compara con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Trump sustituye a Gran Bretaña y Francia por India y Japón. Sería bueno para la Argentina que buscase también una alianza estratégica con estas dos potencias: India (el país del futuro) y Japón. Trump no se opondría, por cierto. Esta bien que Milei fije prioridades, pero no es bueno para la Argentina un sólo alineamiento incondicional. Creo que esa diversificación es lo que hizo la Generación del Ochenta. Lamentablemente, nuestra diplomacia no le da la importancia que merecen esos dos países, India y Japón.

-¿Esta doctrina hemisférica de Trump, en última instancia favorece a la Argentina?

-La alianza de Milei con Trump está más allá de cualquier discusión, pero el nuevo estado de cosas rompe con principios fundamentales de nuestra tradición. La Doctrina Drago, por ejemplo, de 1902 que establece que ninguna potencia extranjera puede usar la fuerza militar para cobrar deudas a naciones soberanas. Esto tiene su importancia, pero admito que a veces las tradiciones hay que romperlas.

-¿Creo que alianza incondicional con Estados Unidos favorecerá a la causa Malvinas?

-Lo único que podemos afirmar es que abre posibilidades. Hoy que Estados Unidos juegue un papel en Malvinas da más ventajas que desventajas. En otra época, hubiera dicho lo contrario.