Seguridad vial en la Ciudad: nuevos semáforos y reductores para bajar la siniestralidad
Durante 2025, la Ciudad de Buenos Aires profundizó una política integral de seguridad vial basada en la gestión de la velocidad. La instalación de nuevos cruces semaforizados, reductores en barrios y tecnología inteligente apunta a disminuir muertes y lesiones graves en el tránsito.
Con el objetivo de ordenar el tránsito y reducir la siniestralidad vial, la Ciudad de Buenos Aires reforzó durante 2025 una estrategia integral centrada en la gestión de la velocidad, considerada una de las políticas públicas más efectivas para prevenir muertes y lesiones graves. En ese marco, se instalaron más de 40 nuevos cruces semaforizados y más de 30 reductores de velocidad en puntos estratégicos de todas las comunas.
Las medidas forman parte de la política de seguridad vial que impulsa el Ministerio de Movilidad e Infraestructura, basada en evidencia técnica, análisis de datos de siniestralidad y criterios internacionales. El enfoque se alinea con los principios del Sistema Seguro y la estrategia Visión Cero, que parten de una premisa central: el error humano es inevitable, pero no debe tener consecuencias fatales.
Durante el último año, la Ciudad avanzó también en la adecuación de las velocidades máximas de circulación, consolidando límites más seguros en calles a 30 km/h y avenidas a 50 km/h. Estas reducciones buscan disminuir la gravedad de los siniestros y aumentar las posibilidades de supervivencia, especialmente en zonas urbanas con alta presencia de peatones, ciclistas y motociclistas, los usuarios más vulnerables del sistema vial.
Uno de los ejes de la política fue la incorporación de más de 40 nuevos cruces semaforizados en intersecciones estratégicas. La selección de estos puntos respondió a un análisis realizado por la Secretaría de Tránsito, que contempló datos de movilidad, flujo vehicular, antecedentes de siniestros y solicitudes de vecinos. El objetivo es reducir conflictos entre distintos modos de transporte, ordenar la circulación y mejorar la seguridad en zonas de alta complejidad vial.
En paralelo, se instalaron más de 30 reductores de velocidad en distintos barrios, especialmente en calles residenciales y áreas con intensa circulación peatonal. Estas intervenciones buscan inducir velocidades más bajas de manera permanente, disminuyendo tanto la probabilidad de choques como la gravedad de las lesiones en caso de siniestro. Los puntos de instalación fueron definidos a partir de estudios técnicos y demandas vecinales, y se integran a una estrategia más amplia de rediseño vial orientada a proteger a quienes se desplazan a pie o en vehículos de menor porte.
“La gestión de la velocidad es una de las herramientas más eficaces para reducir muertes y lesiones graves en el tránsito. Por eso estamos priorizando intervenciones físicas en la vía pública que ordenan la circulación y hacen que las calles sean más seguras para todos”, señaló Pablo Bereciartua, ministro de Movilidad e Infraestructura porteño.
La política se complementa con un fuerte componente tecnológico. La Ciudad cuenta con alrededor de 3.900 intersecciones semaforizadas, todas conectadas al Centro de Monitoreo y Gestión de la Movilidad Urbana, desde donde se supervisa su funcionamiento en tiempo real. Uno de los principales avances es el Sistema Adaptativo de Semáforos, que ya opera sobre la avenida del Libertador y sobre Figueroa Alcorta, ajustando dinámicamente los tiempos de los semáforos según la demanda vehicular.
En el tramo de la avenida del Libertador, la implementación de esta tecnología permitió reducir hasta un 22% los tiempos de viaje y disminuir la emisión de gases contaminantes, con una baja estimada de 208 toneladas de dióxido de carbono por año.
Desde una mirada internacional, la especialista Adriana Jakovcevic, del World Resources Institute, destacó que la gestión de la velocidad es una de las intervenciones más costo-efectivas para mejorar la seguridad vial urbana. “Buenos Aires está avanzando en una política pública integral, basada en datos y evidencia, que reconoce que el error humano no debe costar una vida”, señaló.
Las intervenciones realizadas durante 2025 consolidan una política sostenida que combina infraestructura, regulación y tecnología con un objetivo claro: reducir muertes y lesiones graves y construir una movilidad más segura en todos los barrios de la Ciudad.
