Se espera un martes caliente en Bolivia

La Paz (EFE y AP) -Bolivia ingresó a la cuarta semana de protestas que exigen la renuncia del presidente del país, Rodrigo Paz, quien aseveró que hará respetar la Constitución, denunció que "una minoría" no puede gobernar ni "abusar" del país y anunció que reducirá a la mitad su salario (cobraba 3.617 dólares) y el de sus ministros como parte de un "esfuerzo y compromiso con la Nación”, aunque más allá de sus declaraciones y gestos, la oposición advirtió sobre lo que está pasando en el Parlamento, donde se discute un proyecto de ley que elimina vigentes restricciones legales para que el Ejecutivo declare un estado de excepción que le permita ampliar el despliegue de fuerzas de seguridad.

Para agravar el ya complejo panorama, los líderes de comités cívicos de la oriental Santa Cruz, la región más poblada del país, llamaron a la población a concentrarse este martes para tomar acciones contra los bloqueos de rutas.

El titular de uno de esos comité , Stello Cochamanidis, instó a la ciudadanía a proveerse de víveres y a defender el derecho al "libre tránsito" en ese distrito, considerada el motor económico de Bolivia.

MARCHAS

Las organizaciones que fogonean las manifestaciones antigubernamentales, como los campesinos aymarás, la Central Obrera y los seguidores del exmandatario Evo Morales volvieron a marchar desde la ciudad vecina de El Alto hacia el centro de La Paz, la sede del Gobierno y el Legislativo.

También hubo otras columnas. llegadas desde el sur y el norte, que pasaron por las calles aledañas a la plaza Murillo, el centro del poder político que está resguardado desde la semana por agentes antidisturbios y policías militares que lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a grupos que intentaron irrumpir en la plaza.

En paralelo, en la capital hubo bloqueos callejeros de algunos gremios de transportistas por la escasez de combustibles.