Se cumplieron 196 años de la histórica Batalla de Junín­

El triunfo levantó la moral del ejército patriota y quebró la del ejército realista que se creía invencible. La razón del éxito se fundamenta en la grandeza del General San Martín.­

 

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POR DIEGO IVAN SPACIUK * ­

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­Corría el año 1824 en Perú y la estrategia definida por el General José Francisco de San Martín en su plan continental estaba llegando a su fin: había realizado la gran hazaña del cruce de los Andes, consolidado la libertad de Chile y, con el apoyo del General Bernardo O'Higgins y sus soldados, conformado el Ejército Libertador

No obstante, el camino para conseguir la ansiada libertad no fue fácil. Así, diversos combates emblemáticos se llevaron a cabo en tierras peruanas, entre los que se destaca el de Miravé, el 22 de mayo de 1821, con un importante triunfo sobre los realistas, al mando del capitán patriota Eugenio Aramburu.­

Días mas tarde, el 28 de julio, el General San Martín proclamó la independencia del Perú y luego condecoró a los oficiales y soldados victoriosos de ese combate con un emblema donde se leía la inscripción "A los bravos de Miravé", escudo que actualmente lucen en sus uniformes quienes forman parte del Escuadrón Junín del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martin.­

Los días 26 y 27 de julio del año siguiente se produce el acto de renunciamiento mas sublime y significativo que protagonizó el General San Martín en aquellas tierras: su retirada voluntaria del Perú y traspaso de mando de las tropas libertarias al General Simón Bolivar, Libertador y presidente de la República de Colombia, en aquella recordada entrevista que mantuvieran ambos líderes en Guayaquil

Continuando con lo planificado previamente, Bolivar tomó la antigua ruta seguida por Arenales rumbo a Pasco para poder enfrentar a un enemigo dividido en dos frentes, uno al norte y uno al sur. Para ello, destacó como su vanguardia a la Caballería al mando del General Guillermo Miller, quien le avisó el 4 de agosto que marchaba contra el ejército del General Canterac, al frente de 9000 hombres y 8 piezas de artillería.­

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LAGUNA DE JUNIN­

El 5 de agosto, el General Bolivar con el Ejército Unido Libertador del Perú y el General Canterac, con su fuerza realista, se avistan simultáneamente, marchando en direcciones opuestas, en paralelo a la laguna del Junín.­

Ambos contendientes se dirigían hacia Jauja, hasta que finalmente se encontraron en el valle de Junín, el día 6 de agosto.­

Bolivar quedó con la infantería en una fuerte posición defensiva, y adelantó a toda su caballería, mandada en la ocasión por el General Necochea al frente de 600 hombres, que integraban seis escuadrones de granaderos y húsares de Colombia, dos de Perú y uno del glorioso Regimiento de Granaderos a Caballo creado por San Martín y comandado por el Coronel Alejo Bruix. Mientras tanto, el ejército realista contaba con 1.300 efectivos de la misma arma.­

Cerca de las 17 horas el General Canterac y sus jinetes tomaron contacto con la vanguardia de la caballería libertaria y apreciando que el ingreso en las pampas del Junín iba a quedar limitado al cuello de botella que producía el cerro y el pantano, ordena desplegar los seis escuadrones de caballería en línea y atacar al enemigo en frente angosto.­

Necochea, con el impetu propio de un Capitán del Glorioso Cuerpo de Granaderos, a la voz de "¡Adentro, Granaderos!" apuró el pasaje de los dos escuadrones de granaderos colombianos y desplegó en línea.­

El choque fue brutal, se produjeron estelas de sangre entre los jinetes patriotas e incluso el mismo Necochea fue gravemente herido por varios lanzazos, tomado prisionero y luego liberado. ­

En confuso tropel, ambas tropas retrocedían por la quebrada cuando pasaron a un costado del escuadrón de Húsares del Perú, al mando del Coronel Isidoro Suárez, quien oculto al pie de la quebrada, al ver a sus camaradas de armas espueleando a sus caballos y escapando de las lanzas de Canterac, ordenó "A degüello!": un toque que se había hecho famoso en todo el Ejército de los Andes. Inmediatamente, los patriotas no dudaron en volver grupas al frente y dar lucha con sus huestes en una segunda carga.­

Para sorpresa de Canterac, el combate que parecía ganado invertía el resultado: la Caballería real, producto de la bravura y el coraje de los intrépidos jinetes de Miller y de los Granaderos a Caballo del Ejército de los Andes, finalmente se retiraba perseguida al galope, dejando atrás el prestigio y la reputación adquirida en las campañas anteriores.­

La batalla de Junín duró apenas 45 minutos y en ella no se disparó un solo tiro, fue totalmente a sables, bayonetas y lanzas. Los realistas se llevaron la peor parte: 250 muertos y 80 prisioneros. Las bajas del Ejército Unido Libertador del Perú fue de 50 muertos y 90 heridos.­

El propio general hispano Canterac describió en su parte al Virrey: "Parecía imposible en lo humano que una caballería como la nuestra, tan bien armada, montada e instruida, con tanta vergüenza huyese de un enemigo sumamente inferior bajo todos los aspectos, que ya estaba batido".­

Bolivar, en reconocimiento a la bravura de la caballería peruana, impuso el nombre de Húsares de Junín al escuadrón mandado por el Coronel Suárez, por su acción decisiva en la batalla. ­

El triunfo de la Batalla de Junín levantó la moral del ejército patriota y quebró la del ejército realista que se creía invencible. La razón del éxito se fundamenta en la grandeza del General San Martín que dejó el escenario de sus triunfos para que el General Bolivar asegurara la independencia de forma definitiva meses mas tarde en la Batalla de Ayacucho.­

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* Teniente 1º. Jefe de la 1ª Sección del Escuadrón Junín del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín.­