Santilli: “No tengo ninguna duda de que la gente está mejor que antes”
El ministro del Interior destacó la gestión de Milei y se mostró optimista respecto de la aprobación de la reforma laboral. Dijo que los gremios "toda la vida" se han expresado en contra. Duras críticas al gobierno de Kicillof.
Por Ramiro Melucci
Antes de empezar la entrevista, Diego Santilli se levanta de su silla, toma el teléfono y pide que lo esperen cinco minutos. Permanece cerca, con el celular en el oído. Al regresar, hace un comentario con tono de alivio. “Va a llover en el sur”. Dice que es una buena noticia para la Patagonia, afectada por grandes incendios forestales desde los primeros días del año.
Ya ubicado otra vez en una mesa cercana a los ventanales del Hermitage Hotel, el ministro del Interior hace un balance positivo de la gestión de Javier Milei, destaca los beneficios del proyecto de reforma laboral y se muestra optimista respecto de lo que sucederá en el tratamiento en el Congreso. También dejará claro, sin necesidad de decirlo expresamente, sus ganas de gobernar la provincia de Buenos Aires.
–Ya transcurrió más de la mitad del mandato de Javier Milei. En líneas generales, ¿cree que hay más gente que está mejor que antes?
–No tengo ninguna duda. Por varios motivos: pasamos de una inflación del 211 % anual a una del 30 %, con escalas. Y vamos camino a una inflación de entre el 10 % y el 15 %. Pasamos de una pobreza del 54 % a una del 30 %. Son indicadores. Pasamos a ordenar las cuentas fiscales, que nunca se creyó que se pudieran ordenar, a tener equilibrio fiscal, superávit, a eliminar 15 puntos de déficit… Y así y todo, crecimos. Obviamente que hay una disparidad en el crecimiento, pero la estabilidad, el no aumento constante de precios y la baja de la pobreza marcan un camino, que es paulatino. Esto marca el sendero de la Argentina. Ahora, viene lo del crecimiento ya consolidado, parejo, en todos los segmentos.
–¿La gente que no llega a fin de mes es porque antes tampoco llegaba o porque perdió poder adquisitivo durante este Gobierno?
–Eso lo responde el indicador de pobreza: 54 % contra 30 %. Nunca tener más pobreza es mejor que tener menos. Nunca tener 211 % de inflación es mejor que tener 30 %. Antes era mucho peor. Obviamente, el argentino está haciendo un esfuerzo enorme, y ese esfuerzo lo consolidó electoralmente en octubre porque no quiere volver más al pasado. El argentino no quiere volver a todo eso que lo hizo más pobre, que lo hizo no llegar a fin de mes.
–La ocupación y el consumo de la temporada, sin embargo, están por debajo de la del año pasado. ¿Eso no es también un indicador?
–Cuando hablo con los gastronómicos, siento que en términos de cubierto tal vez hubo un poquito menos, pero en términos de facturación y rentabilidad fue mejor. Es dispar la situación. Hoy el ciudadano elige de otra manera. No elige las vacaciones de 30 días, sino una semana y después otra. Tiene otra movilidad. Pero lo que yo escucho de todos los indicadores acá en Mar del Plata es que es una buena temporada. El fin de semana pasado explotó. Todo el sector costero está a full. Hay que ver cómo termina.
–Hizo una gira por las provincias en la que se reunió con distintos gobernadores y varios se pronunciaron a favor de la reforma laboral. ¿Cómo ve la posibilidad de que se apruebe en febrero?
–Soy optimista porque, más allá de las conversaciones que me tocan a mí por mi rol, cuando hablás con la inmensa mayoría de los sectores, está claro que nuestro país hace 15 años que no genera un puesto de trabajo neto formal y hace 20 años que no genera una pyme neta, es decir, que no hay una diferencia favorable entre las caídas y las nuevas pymes. La cosa no va más de esta manera. De eso ya se dio cuenta hasta el trabajador de a pie. ¿Cómo puede ser que, en nuestro país, de 23 millones de personas con posibilidades de tener trabajo, solo 6 millones lo tienen en el sector privado formal y 3 millones en el sector público? ¿Y los 14 millones restantes? Si de ellos sacaras monotributistas y autónomos, te queda el 50 % de la masa laboral en la informalidad. ¿Cómo hacemos para que esos trabajadores sean formales? La reforma encara eso. Una modernización hay que hacer, y eso es lo que puso arriba de la mesa el Presidente: derecho para los que no tienen derecho.
–Sin embargo, los gremios se han expresado en contra y dicen que se recortan los derechos laborales.
–Toda la vida se han expresado en contra. La pregunta es: ¿querés tener más trabajadores formales o seguir administrando lo poco que tenés? El desafío de Argentina es que haya más. ¿La productividad de Santiago del Estero es la misma que la de La Pampa? No. Entonces, ¿por qué es el mismo convenio el de Santiago del Estero y el de La Pampa? ¿La productividad de la Ciudad de Buenos Aires o la de Neuquén es la misma que la de otra provincia? No. Ninguna provincia es igual a otra.
-Más allá de los argumentos de por qué se necesita la reforma laboral, en términos políticos, ¿es posible que salga sin un aval de los gremios? ¿No generaría conflictividad o judicialización?
–Lograr unanimidad no es fácil. Lo que sí creo es que la Argentina necesita una modernización. La reforma no toca derechos para atrás, ayuda a las pymes, que son las grandes perjudicadas de la industria del juicio en la Argentina. La indemnización que corresponde es un salario por año trabajado, el mejor de los últimos 10 años. Explíquenme cómo algo que vale 10 termina saliendo 100. Eso funde al farmacéutico de la esquina, al rotisero de la otra cuadra, al comerciante o a la pyme industrial. Ahí está el problema de la Argentina. La reforma pone un fondo de cese para ayudar a los efectos de la indemnización, que es una baja de cargas para el Estado. Estamos haciendo el esfuerzo de bajar tributos, bajar cargas y ayudar a que haya trabajo. Ese es el objetivo del Presidente. A veces, para hacer una tortilla, algunos huevos hay que romper.
–¿Hay diálogo con los sindicatos?
–Hay diálogo en el área de Trabajo, en el Senado con Patricia (Bullrich). Están intercambiando propuestas e ideas.
–¿Cómo están los votos en el Congreso?
–Están bien, soy optimista.
–¿Y respecto a la baja de la edad de imputabilidad, otro de los proyectos que se tratará en extraordinarias?
–Es importantísimo tener una ley penal juvenil. No se puede creer que la Argentina no tenga una. ¿Un joven de 12 años que mató a una persona es inimputable? ¿No pasó nada? ¿Cuál es el aprendizaje de esa persona que cometió el delito? Si no hay castigo, no hay aprendizaje. ¿Qué hacemos con ese joven? Y para los que perdieron un familiar, ¿cuál es la reparación? La ley penal juvenil no implica el mismo centro de detención de un adulto mayor, sino otras condiciones, pero estoy convencido de que es el camino. Lo tienen la inmensa mayoría de los países del mundo, nosotros no.
–¿Cómo observa los cuestionamientos de Techint en la licitación para los caños de Vaca Muerta?
–Había una competencia entre empresas privadas en la que no tiene nada que ver el Estado. En esa competencia ganó uno con mejor precio. ¿Queremos competir o no? Una Argentina grande significa competir. Es el sector privado compitiendo para ser productivo, para poder exportar más y poder desarrollar.
–Desde que ganó en octubre, se lo identificó con la posibilidad de que sea candidato a gobernador en 2027. ¿Cómo lo toma ese posible desafío mientras varios integrantes de La Libertad Avanza y el PRO también quisieran tenerlo?
–En octubre ganó el presidente Milei, ganó la sociedad, los bonaerenses que quieren un cambio. Para mí fue el de arriba, Dios, el que nos dio esa mano después de la situación adversa de septiembre. Con lo cual, fueron esos tres factores. Yo fui un intérprete. Dicho esto, para mi provincia quiero que produzca, que desarrolle, que tenga la infraestructura necesaria para sacar nuestra producción, que es primera en agro, en ganadería, que es la más industrial, que tiene los principales puertos, pero que sigue pensando en el pasado: en el subsidio constante, en más impuestos, que no ve la seguridad como un factor clave para la sociedad y no se involucra.
La gente se siente indefensa, vive tras las rejas. El delincuente no tiene miedo; el que tiene miedo es el ciudadano. Hay que invertir eso. Hay que ir a una provincia que le ponga a la educación la importancia que merece tener. Ha retrocedido 100 casilleros, está destruida.
Yo estoy con todas las ganas, con toda la convicción. Si soy el elegido, ahí voy a estar. Me encanta, me motiva transformarla. También entiendo que otros tengan voluntad. Lo único que no puede pasar es que el ego de cada uno lleve a que continúen los que han destruido la provincia.
–¿Se siente el candidato natural del espacio?
–No creo en eso. Creo en la convicción, en la voluntad, en la vocación. Yo las tengo. Después, el tiempo dirá.
