EL RINCON DE LOS SENSATOS

San Martín no es casta

El Presidente de la Nación se ha abrazado a la figura  de San Martín en el mes de su nacimiento y de la Batalla de San Lorenzo. Primera referencia  que el autor de esta nota recuerde de evocación de algunos de nuestros próceres máximos por parte de Milei. Apartamos de la nómina a Juan Bautista Alberdi, tan mentado por el gobierno, porque no fue un pensador de síntesis, se hundió en la grieta que sacudió al siglo XIX argentino, defendiendo las banderas del federalismo provinciano, por tanto enfrentado a Juan Manuel de Rosas y a Bartolomé Mitre, flor y casta del porteñismo recalcitrante. Pero además Alberdi no es el liberal que el gobierno actual imagina y digo imagina y no  piensa, porque pensar es más arduo.  Alberdi no fue un iluminista como Rivadavia o Sarmiento, fue una historicista. Y en este asunto de la bifrontalidad del liberalismo el gobierno hace agua. Tema para otra nota.

JESÚS MARÍA

En los últimos días hubo de parte de Milei dos movimientos de orden cultural de enorme importancia, por ser ajenos a su idiosincrasia. Su participación en  el festival de Jesús María, criollo hasta la médula si los hay,  y su consecuente relación con tradiciones criollas y camperas que lo arranca de su urbanidad exacerbada. De todos modos si de ritmo se trata, entre el rock and roll y la chacarera hay vasos comunicantes.

Habría que preguntarle a Milei y nada más que a él las razones  de su concurrencia a dicho festival. No intentarlo con el arco  de  intelectuales que lo rodean porque no tienen la menor idea. El yeite de ellos está en la lucha contra la agenda woke. Y ahí se agota todo. No digo que esta lucha sea intrascendente, digo que es poco.

¿PORQUE SAN MARTÍN?

Aquí el asunto es más profundo. Milei viene de la televisión, el panelismo y el escándalo twitero. Detrás de él no hay una historia personal que lo vincule a ninguna línea política que le de identidad cultural. Para él esto fue un valor, pero con  dos años de gobierno y la voluntad de permanencia no alcanza. Va ligero de equipaje.  Cuando intenta un esbozo de relato que lo asocie a algo del pasado que lo haga macizo, mete la pata hasta el caracú.

Por ejemplo: la crisis argentina comenzó en 1916, dijo una vez, ahora cambió, fue en el segundo gobierno de Yrigoyen. Habló maravillas de Urquiza el caudillo entrerriano que expropió las riquezas porteñas del puerto por medio de la Constitución de 1853 y las repartió entre las provincias.  Al mismo tiempo repudia   la justicia social porque siempre en estos casos se le saca a alguien para darle a otro; como hizo Urquiza, ¿no? Reivindicó a  Julio Roca, ¡muy bien!, ¿pero sabrá que  fue el creador del Estado centralista argentino?  Tachó de Década Infame al gobierno de  los liberales-conservadores probritánicos  y luego pro norteamericanos de Justo-Roca y de Ortiz-Castillo para alcanzar a Perón con el mote de fascismo de cabotaje y no contento con ello criticó a Onganía que abrazó la doctrina del anticomunismo y tenía de ministro a Krieger Vasena. Una confusión exasperante adobada con economistas de nombres difíciles que de la Argentina saben poco o nada. En términos culturales está en el aire.

De todos modos Milei demuestra que se puede gobernar teniendo un desconocimiento absoluto de la historia. ¡Es una proeza!

San Martín entraría aquí a jugar un rol primordial.

¿PERO CUAL SAN MARTÍN?

¿El liberal afrancesado que en España militó en el partido de Godoy al lado del general Solano, asesinado por una turba de fanáticos del tradicionalismo de Fernando VII y casi muerto él?  ¿El liberal amigo de Inglaterra que desde el  Reino Unido vino a América a luchar por la independencia y la organización nacional?  ¿El que dijo que jamás sacaría su espada para combatir a los argentinos  por opiniones políticas? ¿El que apoyó una monarquía indígena con capital en Cuzco para toda América del Sur? ¿O que no aceptó retornar al país porque “si se trata de buscar un salvador  para que el país pueda existir es de necesidad absoluta que uno de los dos partidos en cuestión desaparezca?”  Agregando: “No, jamás, jamás mil veces ser yo el instrumento de tamaños horrores viéndome obligado a ser el agente del furor de pasiones exaltadas que no consultan otro principio que el de la venganza”

O sea no fue casta. ¿O el que se puso al servicio de Juan Manuel de Rosas frente al bloqueo francés donándole su sable en 1844?. ¿O el de la primera máxima a su hija Merceditas acerca de humanizar el carácter aun con los insectos dejando salir las moscas por la ventana porque el mundo es demasiado grande para nosotros dos?

En fin, San Martin hay muchos,  pero no creo que Milei  tenga la menor idea de cual. Lo que sí sospecho es que busca en el héroe máximo un vínculo con la argentinidad y con las Fuerzas Armadas a las cuales ha recuperado para el fervor popular. Cuando no se tiene historia San Martín te acomoda en ella. Lo hizo Perón en 1950, con más autoridad, pues era un General, y ahora Milei repite.

En el fondo, fondo lo que está pasando es que  le arrebata las últimas banderas culturales a su vicepresidente, amiga de la tradición y de las Fuerzas Armadas. ¿Por qué? Porque se acerca el 2027 y Villarroel podría presentar batalla.  ¿Irá Milei por Malvinas y la Guerra contra la subversión?  Veremos.